Alejandro Valverde se retirará en el país que lo persiguió tras veinte años con los mejores
El murciano es el último superviviente de un ciclismo triste, que demostró tras su sanción que los métodos de dopaje de los que fue víctima en sus primeros años como profesional no eran necesarios para un ciclista capaz de competir en todos los terrenos, todos los meses del año, durante dos décadas.
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Alejandro Valverde disputará este sábado su última competición como profesional en Lombardía, como Vincenzo Nibali y Mikel Nieve, en Italia, el país que lo persiguió hasta conseguir que fuera sancionado porque apareció una bolsa con su sangre en poder de Eufemiano Fuentes extraída en 2004, en su tercer año como profesional con el Kelme, y que fue incautada en la primavera de 2006, cuando el médico canario fue detenido dentro de la Operación Puerto.
El murciano, que en 2005 pasó a la estructura de Eusebio Unzue en la que ha corrido las últimas dieciocho temporadas, estuvo dos años sin correr en Italia porque el CONI (Comité Olímpico Nacional Italiano) quiso que pagara como otros ciclistas implicados en esa red de dopaje y no paró hasta que consiguió que una juez sustituta le enviara la sangre del murciano en un momento en el que estaba de vacaciones el titular del Juzgado que se negaba a esa solicitud.
Tras conseguirla, el CONI intentó demostrar que la sangre incautada en la bolsa en la que aparecía la inscripción Valv-Piti era la suya. A pesar de que Valverde estuvo dos años sin correr en Italia (2007-08) para eludir esa persecución, el CONI aprovechó una etapa del Tour del 2008 que acababa en Prato Nevoso para conseguir su sangre y demostrar que era la incautada a Eufemiano Fuentes.
Lo sancionó en Italia y no paró hasta conseguir que ese castigo fuera extendido a todo el mundo y estuvo sin correr desde el 2 de mayo de 2010 hasta el comienzo de la temporada de 2012, cuando volvió con una victoria de etapa y un segundo puesto en la general final del Tour Down Under. Su carrera demuestra que Valverde no fue más que una víctima de una época triste en el que algunos ciclistas casi eran obligados por sus equipos a seguir lo que marcaba el médico de turno, en este caso Eufemiano Fuentes en Kelme.
Sus mayores éxitos, después
En sus tres años con Kelme-Comunitat Valenciana logró sus primeras victorias, pero sus mayores éxitos los ha conseguido en el ciclismo actual, en el que los médicos no tienen ese protagonismo. Porque, sin que nadie le metiera su sangre en una centrifugadora, Valverde ha sido el único ciclista capaz de conseguir resultados todos los años, desde la primera carrera hasta la última, en todos los terrenos, durante dos décadas.
Porque ha sumado 133 victorias como profesional. Solo se quedó sin ganar en su debut en 2002, cuando ya consiguió un segundo puesto en la Volta, un cuarto en la Vuelta y un séptimo en Getxo, y en 2020, el año de la pandemia, en el que logró dos segundos puestos en un calendario reducido.
En su palmarés destacan el Mundial que ganó en 2018, la Vuelta de 2009, cinco Flechas, cuatro Liejas, tres Voltas, dos clásicas de Donostia, dos Dauphinés, la Itzulia de 2017, doce etapas en la Vuelta, cuatro en el Tour y una en su debut en el Giro en 2016. Se quitó ese sentimiento de perseguido que provocó que solo corriera ese año la Tirreno desde 2003. Solo Lombardía ha conseguido atraer a Valverde a Italia, con tres segundos puestos en 2013, 2014 y 2019.
Desde su sanción su peor puesto en Lombardía fue el undécimo, pero es la única clásica que se ha marcado como objetivo junto con la Amstel Gold Race que no ha podido ganar. Ése será su último reto el sábado, despedirse con una victoria tras acabar segundo, cuarto y tercero en las tres clásicas que ha corrido en Italia después de acabar decimotercero la Vuelta y undécimo el Giro este año, en el que ha logrado tres victorias en Andratx en la Challenge de Mallorca y en una etapa y en la general de O Gran Camiño.
Regularidad en las grandes vueltas
Aunque comenzó como un corredor rápido, ha sido capaz de pasar durante muchos años la montaña con los mejores, como lo demuestran sus resultados en las grandes vueltas. Ha sumado una victoria, tres segundos puestos y tres terceros en la Vuelta y dos podios en el Tour de 2015 y el Giro de 2016. Además ha acabado en el Top 10 otras cinco Vueltas y otros seis Tours, para completar un palmarés difícil de igualar porque es improbable que el ciclismo actual permita a los corredores que despuntan jóvenes resistir tantos años a ese nivel.
Valverde lo ha hecho fácil y eso le ha permitido dar un gran nivel hasta los 42 años porque no se ha guiado por los potenciómetros y los pulsómetros. Es el último superviviente del ciclismo de sensaciones que ha salido a disfrutar con su grupeta de amigos en Murcia sin caer en la tentación de irse a Andorra a eludir impuestos. En lugar de llevarse el dinero lo ha aportado en una escuela de ciclismo y una estructura que tiene un equipo amateur para dar salida a los jóvenes.
Un ciclista diferente al que le ha costado que el ciclismo español se rindiera ante él, pero lo ha conseguido a base de resultados y más resultados con un carácter normal que le ha permitido ganarse el cariño de todos y seguir en Movistar hasta 2024, al menos, como «asesor». A partir del 1 de enero de 2023 desarrollará tareas relacionadas con «la representación y el asesoramiento», según ha indicado su agente, Antonio Sánchez.
Esta semana, tras llevarse la general del Triptico Lombardo, ha reconocido que ha tenido la tentación de seguir un año más en la bicicleta, aunque ha entendido que la mejor manera de despedirse es peleando por la victoria en Lombardía este sábado con los mejores.