«Me ha tocado un entorno buenísimo que supo gestionar mi carrera, he tenido mucha suerte»
El sprinter del Euskaltel deja el ciclismo porque no ha recibido una oferta que le motivara tras un año difícil que no empaña su satisfacción por una trayectoria atípica para un ciclista vasco. Destaca la importancia del entorno que le ha permitido crecer sin la presión que tienen ahora los jóvenes.
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Mikel Aristi (Bergara, 1993) ha sido un ciclista vasco diferente por su trayectoria y por sus características, al no ser un escalador, lo que le ha llevado a destacar en el ciclismo francés. Pasó a correr con profesionales tras solo una temporada como amateur en el Debabarrena y tuvo que recalificarse para dar el salto a la categoría Pro Team, en la que ha corrido los últimos siete años, con tres victorias de etapa en La Tropicale Amissa Bongo en 2017 y en la Volta a Portugal y en el Tour de Limousin en 2019, con muchos buenos puestos.
Pasó a correr con profesionales con 19 años tras solo una temporada como sub’23 en el Debabarrena..
Era el equipo al que pasábamos todos los de Bergara. Había estado con la selección española junior y tenía ofertas para ir a todos los equipos, pero en mi caso fui, como Iturria al Belca, al que me correspondía por cercanía. Tampoco fue una obligación. Todos los de mi club, el Lokatza, de toda la vida habían ido al Debabarrena porque tenían muy buena relación y me ofrecía todo lo que necesitaba viviendo en Bergara. Correr todo el Lehendakari y el Euskaldun con las Copas de España de casa, como primer año aficionado me sobraba calendario. No necesitaba más y además estuve atendido de diez y muy a gusto. Fue una decisión muy acertada.
Miguel Madariaga decía cuando lo pasó en 2013 sin ganar ninguna carrera que tenía mucho futuro…
En el año en el Debabarrena logré dos segundos puestos y un tercero. Para ser un debutante fue un buen año, con buenos puestos y cuando tocó ayudé al equipo. Tuve la oportunidad de realizar diferentes roles y anduve bien. De Miguel tengo un recuerdo muy bueno. En juveniles se empezó a interesar en mí, teníamos una buena relación, se prestó a ofrecerme material, todo lo que me hiciera falta, y respetaron mi decisión de ir a Debabarrena el primer año y me pasaron al continental del Euskadi en el segundo.
Corrió en su debut más días de competición que en los últimos.
El primero fueron 50 con Aritz Arberas como director y preparador, que intentaba repartir el calendario entre todos, y el segundo 37 porque entró Gorka Gerrikagoitia y su idea era llevar al que mejor rendía. Dos posturas totalmente entendibles, así que siendo tan joven y yendo más justo que el resto, me tocó quedarme más en casa. Era joven para pasar, pero confiaban en mí. La Fundación tenía una estructura piramidal con Euskaltel en la cima y me pasaron al Euskadi con la idea de ir progresando para que en un futuro, si iba bien, pasarme al World Tour, pero luego todo se fue desmontando.
Y así tras dos años llega la vuelta al campo amateur con la Fundación Euskadi en 2015 al desaparecer el equipo continental.
La pena era que desaparecía el equipo profesional de casa, pero tenía 22 años y me lo tomé como una temporada más para seguir progresando. No estaba a la altura del ritmo de la categoría profesional y volví a verme disputando carreras, gané diez, con la general de la Vuelta a Toledo, y fue un año muy bueno.
Esos resultados le llevan a pasar al Delko (2016-17).
Como hice buen año el equipo Delko se interesó por mí. Era un equipo joven que saltaba de continental a Conti Pro, encontré un hueco y lo mismo que antes, fue un equipo que me permitió seguir dando pasos con un calendario muy extenso. Pasé un año muy difícil en 2016 con una mononucleosis, no conseguía entrenarme con normalidad, en el segundo el rendimiento fue más normal. Conseguí mi primera victoria en Amissa Bongo, en las clásicas de Italia hice un Top 10 y Top 20, me encontré bien. En África gané e hice segundo y verme disputando carreras después de ese año duro fue importante.
Y vuelve a correr en el equipo de casa con el Euskadi Murias (2018-19) en su dos años como UCI Pro Team.
Se me acabó el contrato en Delko, el Murias me ofrecía un hueco y entré allí. Los dos años, de diferente manera, fueron buenos. El segundo, mejor porque obtuve dos quintos puestos en la Volta y dos victorias, además de disputar la general de Limousin, que por una caída terminé cuarto cuando estaba en la pelea por el podio. Fue una pena que el equipo desapareciera porque con los medios justos y necesarios, estábamos muy bien atendidos, conseguimos unos resultados buenísimos con un ambiente fenomenal. Se hacían las cosas muy bien y con poco se conseguía muchísimo.
Los tres últimos años (2020-22) ha conseguido el objetivo que tenía al pasar a la Fundación en 2013, vestirse de naranja con el Euskaltel.
Tenía la ilusión de vestirme de naranja, con las marcas de casa como Orbea y Etxeondo. Como en Murias, sigues con el equipo de casa con ese matiz especial de vestirte de naranja. Tras el año de la pandemia, el pasado tuve buenos resultados hasta el verano, hice cuatro veces segundo. Ahí empecé a no encontrarme bien, a no poder entrenarme con la continuidad que me gustaría y bajó el rendimiento.
Este año ha sido difícil. Era el que me tocaba renovar y, si siempre lo quieres hacer bien, éste había más necesidad para poder seguir. Empiezo con una lesión de rodilla, que no es mucho, pero te corta un mes casi sin entrenarte y cuando lo retomo en Turquía enfermé. Cogimos muchos en un hotel un virus y vuelve a fastidiarme. Ha sido la tónica de este año, sin nada serio, no he conseguido dar un buen rendimiento con estos pequeños problemas que se acumulaban.
¿Cómo toma la decisión de no seguir?
El equipo me dijo que en principio no contaba conmigo para el año que viene y las opciones que tenía para seguir no me motivaban. Soy yo el que decido no seguir porque tenía opciones, pero no me gustaban.
Ha sido un corredor que por sus características ha corrido mucho en el calendario francés, lo que a otros igual les parecería malo por ser el equipo B, pero en su caso era lo que le convenía.
En Murias se le daba muchísima importancia al calendario francés y no me lo tomaba mal, lo prefería a ir a carreras que se suben puertos de quince kilómetros. Cada uno va a donde mejor se adapta y en mi caso era el calendario francés.
¿Le apena no haber corrido ninguna grande?
No sé si es pena. Igual ese año que obtuve las dos victorias si voy a la Vuelta diría que he probado una grande, pero no habría ganado la etapa de Portugal ni en Limousin. Me hubiese gustado probarlo, pero estoy contento con lo que he corrido.
Sí debutó en la Itzulia…
He disfrutado mucho corriendo la Itzulia y en la Volta a Catalunya, de la que me queda muy buen recuerdo. Y de la Volta a Portugal, del Tour de Limousin, todas carreras preciosas en las que me pude sentir con un nivel alto. Y destacaría haber corrido los dos años del Delko la París Roubaix y tres o cuatro veces el Tro-Bro Léon, carreras especiales.
¿Hace un balance positivo de su trayectoria ciclista?
Han sido nueve años dedicándome profesionalmente a la bici y estoy contento con lo que he conseguido. Me he sentido ciclista y con buen nivel. He conseguido ganar en tres ocasiones y me he quedado cerca otras muchas veces y me quedo con eso. Termino contento, no enfadado con la bici y, de hecho, sigo saliendo en bici.
¿Le queda la pena de las lesiones o las enfermedades que le han impedido rendir más y estar más años en el ciclismo?
He tenido años malos por lesiones o enfermedades, pero es lo normal. De vez en cuando las cosas salen así y no creo que haya tenido muy mala suerte, ni enfermedades fuertes, ni caídas que me dejen secuelas. He enfermado, pero dentro de lo malo, la gravedad ha sido baja. No destacaría nada negativo. Me quedo con lo bueno, con toda la gente que he conocido, las experiencias que se quedan contigo. Aunque hay momentos que han sido duros, para la vida te aportan y hasta lo negativo se convierte en positivo.
Se retira junto con su vecino Julen Irizar, con el que más ha coincidido, ¿además de él con qué personas ha tenido más relación por el ciclismo?
Con Gotzon Udondo, con Mikel Iturria... Es un sinfín de gente, corredores, masajistas, mecánicos, directores, preparadores… Al final es una vida. Convives con toda esa gente, que te ayudan a superar los problemas y eso permite hacer una relaciones que, aunque no estemos compartiendo tanto, serán para siempre.
¿En el futuro se ve ligado al mundo del ciclismo?
No descarto nada. Me gustaría seguir vinculado al ciclismo. No sé de qué manera. Sigo vinculado como seguidor del ciclismo, sigo andando en bici y seguiré viendo carreras, quién sabe si en algún momento me involucraré más, pero unido al ciclismo voy a seguir. Hasta ahora he hecho lo que me ha gustado. Cuando eres profesional se convierte en una presión, pero me gustan mis exigencias y las obligaciones, siempre haciendo algo que me gusta.
Se despide satisfecho...
He tenido mucha suerte. Me ha tocado un entorno buenísimo que ha sabido gestionar mi carrera, sobre todo los primeros años, y yo creo que, como en todo en la vida, tiene que haber una progresión. Ahora hay muchos corredores que pasan a aficionados o a profesionales y quieren hacerlo todo como el mejor y cada uno debe llevar su camino, como hice yo cuando pasé del Debabarrena al Euskadi, al recalificarme... Fue una progresión como ciclista porque me recalifico, pero me entreno y me cuido y doy un paso más. Con 19 años no puedes entrenarte lo mismo que con 29. Puedes hacerlo, pero no vas a conseguir ser como Pogacar o Evenepoel.
Ahora se nota esa prisa y esos agobios y pocos consiguien lo que ellos. No hay que olvidar por qué se empieza en esto, porque disfrutas de la bici. Ahora lo malo que tienen los jóvenes es que hay gente muy joven dando el mejor nivel. Entran en círculos malos, con problemas con la alimentación y el entrenamiento y hay que entender que Pogacar o Evenepoel son estrellas que siempre ha habido y que cada uno debe seguir su camino. Si no das el mejor nivel con 20 años parece que ya no vales y es una idea muy equivocada que lleva a la gente a no disfrutar. Cada uno debe seguir su camino y debes intentar mejorar ese nivel disfrutando. El día que no disfrutes te estás equivocando, algo estás haciendo mal. Eso no puede ser.