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Kuss gana enteros en la general el día que Evenepoel ha logrado su tercer triunfo parcial

Sepp Kuss (Jumbo) está más cerca de hacerse con su primera Vuelta. El estadounidense ha estado mucho más entero que en el Angliru y, además, sus compañeros no le han atacado, en una jornada en la que Remco Evenepoel (Soudal) ha logrado su tercer triunfo parcial

Un Kuss feliz levanta el puño en señal de poderío, sabedor de que tiene casi la Vuelta en su bolsillo. (Miguel RIOPA | AFP PHOTO)

A la espera de lo que suceda en la etapa del sábado por la sierra madrileña, todo hace pensar, salvo que ocurra alguna circunstancia inesperada, que Sepp Kuss se hará con su primera Vuelta.

La actitud de su equipo, el dominante Jumbo, en la segunda subida a la Cruz de Linares así lo indica pues, a diferencia de lo sucedido en el Angliru, sus dos compañeros y principales rivales en la general, Jonas Vingegaard y Primoz Roglic, no le han atacado, e incluso el danés ha perdido algunos segundos en línea de meta.

Señal de debilidad o no, lo cierto es que tanto el vencedor del Tour como el del Giro en la presente temporada han dejado la sensación de trabajar para su otrora gregario, que tanto les ha ayudado en anteriores carreras durante los últimos años.

De hecho, incluso ha sido el propio líder el que ha salido a responder los ataques que en el tramo final han protagonizado tanto Landa como Ayuso en la pelea por el cuarto puesto, si bien en todo momento ha quedado la impresión de que había una labor de equipo en el Jumbo, tal y como se ha podido comprobar en las continuas comunicaciones por el pinganillo entre ellos.

La etapa ha sido la enésima exhibición de Remco Evenepoel, quien ha vuelto a forzar una nueva escapada casi desde el principio con otros trece ciclistas –en ella ha estado el iruindarra Imanol Erbiti (Movisar)– y que ha llegado a contar con casi doce minutos de diferencia.

El corredor flamenco ha terminado de hacer la selección definitiva en la primera subida a Linares, quedándose solo con Damiano Caruso (Bahrain) y Max Poole (DSM), a los que ha terminado de descolgar con un cambio de ritmo a cuatro kilómetros del primer paso por la cima para irse ya en solitario hasta la meta.

La jornada ha dejado patente que, mediada la tercera semana de competición, las fuerzas están ya muy justas, algo a lo que ha contribuido una etapa con casi 200 kilómetros de recorrido y tres exigentes ascensiones.

A excepción de los sprinters, el pelotón gozará de cierto descanso en la etapa de este viernes, completamente llana, entre La Bañeza e Íscar, con 177,1 kilómetros, previa al tradicional trayecto por la sierra madrileña donde, a buen seguro, Evenepoel volverá a intentar hacerse con su cuarta victoria parcial.

Acuerdo

A la finalización de la etapa, Kuss ha reconocido que había un acuerdo en el equipo. «Estaba algo asustado porque el ritmo de Vingegaard era muy fuerte. Ha trabajado muy bien para mí y hemos corrido con una táctica más defensiva. Es lo que acordamos como equipo, entre los tres, antes de la etapa de l’Angliru, y estábamos todos de acuerdo. Y luego la estrategia que queríamos seguir después de esa etapa», ha asegurado.

Aunque todavía quede el escollo de la sierra madrileña, el corredor estadounidense ha admitido que «la Vuelta está cada vez más cerca. Mañana es una etapa más fácil, pero debemos mantenernos concentrados. Y luego, en la etapa 20, será una etapa muy larga y dura. Hemos acabado con la alta montaña, pero quedan días duros».

También ha concedido que la situación que está viviendo es nueva para él. «Nunca he ganado una grande y nunca imaginé estar aquí de rojo. No quiero ser impostor, pero cada día creo más en mi y quiero tener el apoyo del equipo».