«Hasta ahora no me he tenido que preocupar de los puntos, pero tampoco debemos agobiarnos»
El gasteiztarra vuelve a los 34 años tras vivir la desaparición del último Euskaltel en el World Tour en 2013 y a la Fundación Euskadi en la que se formó y sufrió el final de su continental en 2014. Regresa con la intención de lograr con su velocidad los puntos que ayuden a ser invitado a la Vuelta.
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Jon Aberasturi se ha visto reflejado en los jóvenes ciclistas del Euskaltel en la concentración de la pasada semana en Elgoibar, ha recordado cómo tenía esa misma ilusión en sus comienzos.
¿Cómo han sido las dos temporadas en el World Tour tras fichar por Trek con la idea de ser el lanzador de Moschetti y marcharse él este año y tener que disputar llegadas en un calendario reducido con diecisiete puestos en el Top 10?
Me gustaba el cambio de rol, de estar con una persona que sprintara y tuviera más opciones que yendo por su lado. Lo que me ha podido faltar a mí lo he querido trasmitir en el equipo con Moschetti y otros corredores. Por circunstancias no coincidí mucho el año pasado con él y éste he ayudado a otros corredores y de vez en cuando tenía alguna oportunidad. Ha habido momentos de estar desubicado, de no saber qué rol tenía. En las oportunidades que se han presentado he estado cerca de ganar, en otras no han salido tan bien como quería, pero siempre he dado todo lo que podía y es para estar satisfecho.
¿No ha podido correr ninguna grande con Lidl-Trek?
Me ha dado pena. El primer año estaba previsto correr el Giro y no fui con Moschetti y en la Vuelta iba a ir, pero al final decidió ir Mads Pedersen. Este año desde el principio estaba planteada la Vuelta, pero sufrí una fractura en el pubis en Polonia y eso lo truncó.
«La etapa de Labastida fue el objetivo más importante del año para mí, iba con toda la intención de ganar y se escapó por poco»
El año pasado fue segundo en una etapa en Romandía y éste tercero en una de la Itzulia.
He estado cerca de ganar en algún momento. La etapa de Labastida fue el objetivo más importante del año para mí, sabiendo que llegaba en buen momento, era en casa, cerca de donde vivía. Conocía el recorrido y fue una pena porque iba con toda la intención de ganar y se escapó por poco.
¿Cómo ha sido el proceso de dejar el World Tour y volver al Euskaltel-Euskadi?
No me había puesto a pensar si me compensaba seguir en el equipo o buscar otra dirección. Avisaron con tiempo, pude tener un poco de margen para intentar buscar algún World Tour. No se daban las circunstancias que queríamos y buscamos un equipo continental profesional que conozco más y un rol que puede cambiar, pasar de ser el que ayuda al que tiene las oportunidades en los sprints, e intenté estar más cerca de casa.
¿Qué supone volver a Euskaltel y a la Fundación Euskadi, en la que se formó, tras vivir la desaparición del equipo del World Tour en 2013 y la del continental en 2014?
Pasé por el amateur del Naturgás (2009), por el continental del Orbea (2010-12), llegué al World Tour (2013) y en Euskaltel tenía dos años de contrato y el primero habían fichado gente rápida con experiencia y estaba intentando hacer el mejor trabajo para otros corredores. Renuncié a mis oportunidades quitando al final de año, que sabiendo que iba a desparecer el equipo, cada uno buscaba las suyas. Tenía esa tranquilidad de quedar bien con el equipo, hacer mi trabajo y conformarme con eso sin ser más egoísta pensando en tus resultados.
Eso llevó a no conseguir nada y no poder encontrar otro equipo mejor, por lo menos continué como continental con un calendario mucho más limitado. Lo malo es que duró solo un año. El peor momento fue ése porque me quedé sin equipo. Tardé en tener esa madurez como ciclista. Fue duro. Pensaba que podría dar más, que no había llegado a mi mejor nivel y fue un momento de inflexión. No sabía si iba a dejar la bici y me habría quedado sin saber qué iba a pasar. Ahora puedo estar tranquilo porque he completado años como profesional.
«He podido llegar a mi máximo nivel y estoy seguro de que las cosas van mejor con continuidad y respetándome las lesiones»
¿Vuelve con 34 a recuperar su rol de velocista del equipo como en Caja Rural (2019-21)?
He podido llegar a mi máximo nivel y estoy más seguro de que ahora las cosas pueden ir mejor con continuidad y respetándome las lesiones. Es un buen momento para reflejar todo eso y para aportar experiencia y nivel. Acabé tarde en China con buen sabor de boca, tranquilo porque no me daba guerra el pubis, y creo que puedo seguir disputando llegadas y trabajando para ello.
¿Siente presión por tener que sumar puntos?
Hasta ahora no me he tenido que preocupar de los puntos. He corrido vueltas de una semana y en los sprints intentaba hacerlo lo mejor posible y ganar. No he ido a hacer entre los diez primeros para sacar puntos, pero tampoco debemos agobiarnos porque cuando las cosas las haces más relajado, sin tanta presión, todo fluye mejor. Aunque haya momentos en los que las cosas se tuercen y no van como quieres, debes tener tranquilidad.
Me gustaría tener salud, sin contratiempos. Si tengo continuidad y hago las cosas bien suelo rendir y disputar todo el año las llegadas. Eso me da tranquilidad, tener continuidad. Cuando eres joven tardas menos en ponerte en forma. Cuando cumples años debes acumular varias semanas de trabajo para plasmarlo en las carreras. Lo único que me puede dar esa incertidumbre es correr tantas clásicas en Bélgica. Aunque llevo muchos años en el ciclismo, no tengo la experiencia de los corredores del Norte que las han mamado desde pequeño. Habrá más exigentes y otras tranquilas, que al final se apriete. Todas no se me adaptarán porque es importante conocerlas y voy a clásicas de las que no conozco ni el nombre, pero espero dar resultados.
¿En qué carreras se centrará para buscar esos puntos?
No sé exactamente el calendario a día de hoy. El año pasado empezaron a disputar clásicas en Bélgica y Francia y seguirá la misma tónica. Se han convertido en muy importantes los puntos y va a ser una motivación hacer carreras diferentes. Siempre es bueno probar, cambiar. Otra cosa es que me adapte mejor o peor, pero la intención es plantearme el calendario más propicio.
«En la Itzulia en un equipo vasco es más importante e iré a nada que haya una oportunidad para ver si puedo ganar»
¿Prevé correr Itzulia y Volta?
Tardaremos meses para saber el recorrido. En la Itzulia en un equipo vasco es más importante e iré a nada que haya una oportunidad para ver si hay suerte y puedo levantar los brazos. Como este año, hablé con Trek ya que era importante tener un vasco en la carrera de casa. Sabiendo que como sprinter era una buena oportunidad para mí, me dejaron disputarla.
En la Volta este año ha sido claro un sprint. Ojalá haya dos o más para acudir porque hacer Volta e Itzulia con una sola oportunidad es demasiado exigente para un sprinter. Son carreras de escaladores y es duro acabar las etapas con tanta subida a un ritmo muy exigente y la Volta puede coincidir con clásicas. En la Itzulia tiene todo el sentido, pero si en Catalunya solo hay una clara, te lo tienes que pensar muy bien si compensa. Correré algunas vueltas, pero en general buscaré carreras de un día.
Lo que si compensa es la Vuelta, con media docena de sprints y muchos puntos. ¿Es el gran objetivo del Euskaltel-Euskadi?
Este año el equipo se ha quedado fuera y el próximo tiene sentido que volvamos a acudir a la Vuelta y ojalá los resultados acompañen con un inicio de temporada en el que hagamos méritos para ello.
¿Andoni López de Abetxuko será su lanzador y alumno?
Lo bueno es que vive cerca de casa, nos conocemos, nos vamos a entender bien y que estemos juntos será una gran ayuda. Depende del momento del año, tendremos oportunidades cada uno y han fichado algún corredor rápido más. En general podemos aprender juntos, yo tengo más experiencia, él muchas ganas e intentaremos hacer buenos papeles.
¿Qué ha sentido en la primera concentración de Elgoibar?
Que ha pasado el tiempo muy rápido. Parece que hace muy poco era el joven del equipo y ahora soy el veterano con mucha diferencia porque la mayoría llevan pocos años de profesionales y, como yo al principio, tienen ganas de seguir formándose y cumplir su sueño de intentar ser un gran corredor. Es un momento en el que se transmite tranquilidad, una primera toma de contacto para conocernos y no para entrenar o buscar mejorar. Estamos en noviembre, queda mucho para la primera competición.