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Panathinaikos regresa a la final de la Euroliga por primera vez desde 2011

A partir del 12-0 de inicio de un partido que ha arrancado tarde por problemas entre las hinchadas, el PAO ha sido mejor que un Fenerbahçe sobrepasado por la tensión. Lessort ha mandado con 17 puntos y 10 rebotes. En la final se cruzarán con un Real Madrid que ha derrotado a Olympiacos por 87-76.

El poderío de Lessort en la pintura ha simbolizado la superioridad de Panathinaikos. (Odd ANDERSEN | AFP PHOTO)

PANATHINAIKOS 73 - FENERBAHÇE 57

Con un retraso cercano a la media hora, a cuenta del atasco monumental en los accesos al Uber Arena de Berlín, y con dos testigos de excepción como Giannis Antetokounmpo y Scottie Pippen entre los VIPs, por fin se ha puesto en marcha la Final Four de Berlín 2024. Y para felicidad del jugador de los Milwaukee Bucks, porque su hermano juega allá, Panathinaikos volverá a la finalísima or primera vez desde el título que cosechó en 2011 en Barcelona. El dominio de la pintura de Lessort –17 puntos y 10 rebotes– y el control de las emociones de los de Ergin Ataman cuando Fenerbahçe se ha puesto a un punto han sido las claves de este resultado.

Y es que Panathinaikos, con su hinchada capitaneada por la feroz Gate 13 y Fenerbahçe han dado comienzo a las hostilidades ya en la calle entre los seguidores del PAO del Fenerbahçe –y de PAO y Olympiacos también–. Pero al fin, a las 18.29 de Euskal Herria se ha lanzado el balón al aire, y no ha podido tener Panathinaikos mejor regreso a la Final Four. El primer triple de Kendrick Nunn ha sido el preludio de un parcial de 12-0, ante un Fenerbahçe sobrepasado por el ambiente y por el parón del último momento, antes de que Jasikevicius haya tenido que parar el partido.

Fenerbahçe ha tardado más de cinco minutos en abandonar el cero de su casillero, un «dos más uno» de Nigel Hayes-Davis, que ha anotado los cuatro primeros puntos del conjunto otomano.

Por fin han roto a jugar los dos equipos, de forma que se han visto acciones espectaculares como un matazo en la continuación de Lessort o un «fade away» de Grigonis por parte griega, y varias acciones de Sanli desde la parte turca, que ha cedido por 22-13 al final del primer asalto.

Un parcial de 2-7 de Fenerbahçe ha metido al fin a los de Jasikevicius en el partido. No obstante, Panathinaikos ha encontrado el modo para mantener la ventaja merced a su acierto en el triple. No obstante, con la sobreexcitación aumentando la temperatura de la sangre entre los pupilos de Ergin Ataman, la escuadras gualdinegra ha empezado a limar de verdad su desventaja.

Mucho ha tenido que ver Nick Calathes en esa remontada, sobre todo por encontrar la mejor opción de pase y por activar a un Nigel Hayes-Davis que ha cerrado la primera mitad con dos triples consecutivos –12 puntos–, para dejar el duelo con un 38-36 al descanso.

Remontada incompleta

Fenerbahçe se ha pasado todo el tercer cuarto llamando a la puerta, amagando con completar la remontada. Tanto es así que un «triple de dos» –por lanzar pisando la línea de 6,75 metros– de Tyler Dorsey ha puesto a los de Jasikevicius a un solo punto: 51-50. Sin embargo, el PAO ha sobrevivido a este envión otomano, gracias a un Lessort –que por poco se hace daño intentando un mate a la media vuelta– más firme que en cuartos de final desde la línea de tiros libres y sobre todo un triple de Kalaitzakis que ha dejado el marcador en 56-50 justo para terminar el tercer asalto.

Justo ha coincidido el nuevo arreón heleno con los minutos de descanso de Calathes, sin que Scottie Wilbekin haya conseguido sacar a relucir su talento. Y para cuando el base heleno-americano ha regresado a la cancha, ha visto cómo el PAO se ha vuelto a escapar con un parcial de 9-0, poniendo el marcador en 60-50.

Un tiro de Sestina desde cuatro metros ha roto la mala racha de Fenerbahçe, pero Panathinaikos ha mantenido la concentración defensiva y con un «dos más uno» de Kendrick Nunn, ha completado otro parcial de 5-0, metiendo la primera semifinal en su recta final con 65-52 en el luminoso.

Y para colmo de males, Fenerbahçe ha terminado de suicidarse con un codazo de Calathes sobre Papapetrou por pura de desesperación, lo cual ha servido para que los pupilos de Ergin Ataman rompieran definitivamente el partido y se plantaran en la final por primera vez desde Barcelona 2011.

REAL MADRID 87 - OLYMPIACOS 76

Será el Real Madrid quien se enfrente a Panathinaikos en la finalísima del domingo. El cuadro merengue encadena así su tercera final de Euroliga consecutiva, haciendo valer su mejor puesta en escena ante un Olympiacos que ha llegado al Uber Arena diez minutos tarde.

Los de Chus Mateo han arrancado con brío y con acierto, superando por un escandaloso 28-10 a un Olympiacos que no ha sabido reponerse a ese mandoble. El conjunto del Pireo es el mayor especialista en el basket europeo de protagonizar remontadas imposibles, como bien atestiguan sus dos finales ganadas en 2012 y 2013, remontando sucesivamente 15 puntos de desventaja ante el CSKA de Moscú y el propio Real Madrid, pero este viernes no ha estado ni cerca de conseguirlo. La escuadra merengue, aun en los momentos en los que el conjunto heleno se ha acercado a ocho puntos, ha tenido algún as escondido en la manga.

Dzanan Musa ha sido el primer as bajo la manga de Chus Mateo. El alero bosnio no estuvo nada fino en el cruce de cuartos de final ante Saski Baskonia y este viernes se ha reivindicado con 20 tantos. De su mano, un Real Madrid atinadísimo en el lanzamiento triple no solo se ha ido 28-10 al final del primer asalto, sino que ha alcanzado el descanso con un 56-37 en apariencia imposible de levantar.

Pero Olympiacos debía reaccionar y al fin lo ha hecho. El exbaskonista Alec Peters, con 23 puntos y un 5 de 6 en triples, ha sido el líder del conjunto que entrena Georgios Bartzokas, un Bartzokas desesperado porque los suyos han sufrido demasiados despistes, así para cerrar el rebote defensivo como en algunas pérdidas evitables. Con todo, entre Peters, los 17 puntos de Shaquielle McKissic y los 15 puntos y 4 robos del exmadridista Nigel Williams-Goss, el Real Madrid ha empezado a sentir el aliento de Olympiacos en el cogote.

Pero ahí han salido otras dos ases de la manda madridista. Primero ha sido Sergi Llull, luciendo un par de sus preclaras «mandarinas» para sostener la renta merengue por encima de la decena. Y cuando el técnico del Real Madrid ha retirado a Llull de la pista, ha asomado el as oculto bajo la barba poblada de Sergio Rodríguez. A sus 38 años, el «Chacho» tiene poca cuerda ya, pero en su frasco de hechicero siguen quedando gotas de esencia, así en forma de canasta como de asistencia, y el tinerfeño ha regalado tanto de lo uno como de lo otro ante un rival no solo superado por el cuadro madridista, sino que se ha tenido que aguantar estoicamente las burlas de los hinchas de Panathinaikos.