El fútbol femenino se despide de su primera gran estrella
Alex Morgan ha colgado las botas esta pasada madrugada. Se lleva dos Mundiales, un oro olímpico, una Champions League y el reconocimiento por su trabajo en favor del fútbol femenino.
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Ante 30.000 espectadores en el Snapdragon y varios cientos de miles más por televisión –el evento se ha retransmitido en abierto en multitud de canales–, Alex Morgan ha vivido sus últimos minutos como futbolista en activo. 13, concretamente, el dorsal que ha hecho suyo durante casi toda su carrera como un desafío a la mala suerte.
Le ha funcionado, sin duda y pese al digusto de haber fallado un penalti en su último partido, porque la californiana se retira, a sus 35 años, como una de las futbolistas más laureadas de la historia. Miembro destacado de la generación de oro estadounidense, es doble campeona del mundo, también subcampeona, tiene oro y bronce olímpico, infinidad de torneos continentales....
A nivel de clubes también se ha hecho con la Liga estadounidense en un par de ocasiones, además del triplete, Champions League incluida, que logró con el Olympique en 2017. 224 internacionalidades, 123 goles con su selección y el doble con sus equipos –una decena, incluyendo sus aventuras con Olympique y Tottenham Hotspur, desde que debutó en la WPSL hace tres lustros–, y, aunque el Balón de Oro o The Best se le han resistido, multitud de reconocimientos individuales... A lo largo de estos años, la delantera ha conquistado a aficiones... y marcas.
Nike, Coca Cola o Bank of America, entre otros muchos, han convertido durante muchos años a Morgan en la futbolista mejor pagada del mundo. Y es que es difícil resistirse a la imagen perfecta de una jugadora magnífica, ganadora, bellísima y con una familia de película: casada con el también futbolista Servando Carrasco, en 2020 dio a luz a su hija Charlie. Muchos años antes de que carteles gigantescos con la imagen de Alexia Putellas se vieran en las principales avenidas de las grandes ciudades o de que se agotaran las camisetas con el nombre de Sam Kerr, Alex Morgan fue la primera gran estrella del fútbol femenino. Y no solo a nivel local. Antes de que el gran público comenzase a disfrutar con los goles de Miedema o las paradas de Musovic, apenas dos nombres de jugadoras podían escucharse en cualquier rincón del mundo: Marta y Alex Morgan.
Pero sería injusto despedir a la californiana recordando solo la fotografía hollywoodiense. Con el adiós de Morgan se va una estrella y también una leyenda. Lo es por sus logros en el césped y por tratarse de una mujer implicada en la promoción del fútbol femenino y diversas luchas sociales. También ha sido una de las principales impulsoras de la reivindicación y posterior litigio en los tribunales con la Federación estadounidense por el trato y pago equitativos a la selección femenina de su país. Fruto de su lucha, en 2022 US Soccer accedió a la equiparación y abonó, además, 24 millones de euros a la selección como compensación, también con carácter retroactivo.
Ha sido una de las últimas alegrías futbolísticas para Morgan, que regresó al más alto nivel después de su maternidad, conquistando entre otros el bronce olímpico en Tokio o los oros en el Campeonato de la CONCACAF y la Copa de Oro, pero que ha ido acusando la edad y la irrupción de nuevas generaciones, algo que ha notado especialmente en la selección. Tras el batacazo del pasado Mundial, cuando la USWNT, siempre presente en el podio, se fue a casa en octavos de final confirmando un cambio de era, la californiana recibió un aviso serio este pasado febrero, cuando Twila Kilgore, seleccionadora interina tras el cese de Vlatko Andonovski y a la espera de la llegada de Emma Hayes, le dejó fuera de la convocatoria para la Gold Cup de la CONCACAF.
Finalmente participó porque Mia Fishel se rompió el cruzado y ocupó su vacante. Y lo cierto es que, esta vez con el 7 a la espalda, no se limitó a aplaudir desde el banquillo y contribuyó al triunfo estadounidense con un par de goles. Pero su época acababa y lo confirmó Hayes con su primera lista al frente de la selección. La entrada era más complicada porque solo se admiten 18 futbolistas en la convocatoria para los Juegos Olímpicos y, efectivamente, Morgan tuvo que seguir desde casa la conquista del oro olímpico por parte de sus compañeras.Tampoco apareció, quizá por primera vez, entre las candidatas al Balón de Oro. Una época terminaba.
Lo cierto es que la delantera cuenta con una razón más poderosa, y también más dichosa, para escribir el punto final de su carrera. «Estoy embarazada y, por muy inesperado que haya sido, estamos muy felices», explicó la propia Morgan el pasado jueves, cuando anunció públicamente su retirada. «El fútbol ha sido parte de mi durante treinta años y fue una de las primeras cosas que amé. Lo he dado todo por este deporte y lo que obtuve a cambio es más de lo que nunca he soñado», aseguró, para señalar también que «ha sido mucho más que fútbol.
Han sido las amistades, el enorme respeto y apoyo entre nosotras, el trabajo para impulsar las inversiones globales en el deporte femenino y los éxitos dentro y fuera del campo». Se emocionaba al recordar que su hija quiere ser futbolista, lo que «me enorgullece inmensamente. Pero no porque quiera que se convierta en futbolista cuando crezca sino porque quiere decir que existe un camino que incluso una niña de cuatro años puede ver. Cambiamos vidas y nuestro impacto en la próxima generación es irreversible. Estoy muy orgullosa y feliz de haber formado parte de esto».