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Las jugadoras de la WNBA abandonan el actual convenio colectivo en busca de mejores condiciones

La Asociación de Jugadoras (WNBAPA) ha decidido abandonar el convenio colectivo de 2020 y vigente hasta 2027, por el crecimiento de la Liga. Con margen hasta 2026 para evitar la huelga, demanda mejoras salariales y de condiciones de viaje, licencias por maternidad o beneficios tras la retirada.

Después del título de las Liberty, las jugadoras de la WNBA buscan mejorar sus condiciones laborales. (ELSA | AFP PHOTO)

Las jugadoras de la WNBA han tomado una decisión drástica para capitalizar el notable crecimiento que está experimentando la competición este 2024. Tras la conclusión de las Finales, donde las New York Liberty se han consagrado al hacerse con su primer campeonato, la Asociación de Jugadoras de la WNBA (WNBPA) anunciaba hace unos días su intención de abandonar el actual convenio colectivo. Este movimiento resulta significativo, pero no inesperado, debido al exponencial crecimiento de la WNBA en los últimos años.

El convenio colectivo vigente, que data de 2020, tenía como fecha de finalización 2027. Sin embargo, tanto las jugadoras como la propia Liga contaban con opciones para rescindir el acuerdo anticipadamente, con el 1 de noviembre de 2024 como límite para hacerlo. Así, las disposiciones del actual acuerdo se mantendrán hasta el final de la temporada 2025, y todas las partes tendrán hasta el inicio de la campaña 2026 para negociar un nuevo pacto.

Las negociaciones deberán abordar diversos aspectos, como el porcentaje de los ingresos que se destinará a las jugadoras a través de sus salarios, las escalas salariales, las bonificaciones por premios individuales, las licencias por maternidad y las condiciones de viaje, entre otros.

Para empezar, el salario es uno de los temas más importantes que la WNBAPA quiere poner sobre la mesa. Actualmente, el salario máximo en la Liga es de 252.000 dólares anuales, mientras que el mínimo está en 75.000 dólares. Sin embargo, las jugadoras consideran que estas cifras no son suficientes para una competición que está ganando más visibilidad y generando más ingresos que nunca. La Asociación de Jugadoras también ha dejado claro que sus demandas van más allá del dinero.

Quieren mejoras en las instalaciones donde entrenan. Así en algunos casos las jugadoras entrenan en centros deportivos públicos lejos de sus ciudades base. Un ejemplo claro es el de las Chicago Sky, equipo campeón de la WNBA en 2021, que entrena en un centro deportivo en Deerfield, a más de 40 kilómetros de Chicago. Aunque la franquicia anunció la construcción de un centro exclusivo para el equipo, la realidad es que muchas jugadoras no cuentan con las instalaciones adecuadas para una liga profesional. Asimismo, entre sus peticiones están unas mejores condiciones de alojamiento durante los viajes, así como beneficios económicos que las respalden tras su retirada.

Otro de los temas más discutidos en los últimos años ha sido la normativa de priorización. En el anterior convenio, los propietarios impusieron la condición de que las jugadoras debían regresar antes del campamento de entrenamiento para evitar sanciones, incluso si estaban jugando en otras ligas. Con las inyecciones de capital que se prevén, resolver este aspecto del convenio será crucial para muchas jugadoras, así como para los clubes en Europa.

Un 170% más

El plante de las jugadoras llega en un momento en que la WNBA está en pleno auge. La liga acaba de completar una temporada histórica, con más telespectadores y aficionados que nunca. Según datos de la WNBAPA, la temporada regular de 2024 fue la más vista en los últimos 24 años, con más de 54 millones de personas sintonizando los partidos en canales como ABC, CBS, ION, NBA TV y ESPN. Este último canal logró un promedio de 1.19 millones de espectadores por partido, estableciendo un récord absoluto. En comparación con la temporada 2023, esto supone un aumento del 170%, una cifra impresionante que demuestra el creciente interés en el baloncesto femenino.

Además de los números en televisión, las gradas también estuvieron más llenas que nunca. La última jornada de la Temporada Regular vio un récord absoluto de asistencia en el Washington-Indiana disputado en el Capital One Arena de la capital estadounidense, con 20.711 espectadores. A lo largo de la temporada regular, hubo un total de 154 llenos en diferentes estadios del país, una señal clara de que el interés por la Liga no para de crecer.

Caitlin Clark, la jugadora estrella de las Indiana Fever y primera elección en el último draft, ha sido una de las grandes protagonistas de este crecimiento. Con una capacidad ofensiva asombrosa, Clark ha capturado la atención de los aficionados y ha sido una de las razones principales por las que la WNBA ha ganado tanta popularidad en tan poco tiempo.

Pero este crecimiento no ha hecho que las jugadoras se conformen. De hecho, están dispuestas a plantarse y no competir hasta que se llegue a un acuerdo con la Liga. Según información de la cadena ESPN, la WNBAPA está dispuesta a paralizar la liga si no se llegan a satisfacer sus demandas. Este movimiento no sorprende, ya que las jugadoras han demostrado en otras ocasiones que no tienen miedo a tomar medidas drásticas para mejorar sus condiciones.

En definitiva, las jugadoras de la WNBA no solo están exigiendo más dinero, sino un reconocimiento completo de su valor y contribución al éxito de la liga. Con una WNBA en pleno crecimiento, tanto en popularidad como en ingresos, las jugadoras consideran que ha llegado el momento de negociar un convenio colectivo que esté a la altura de lo que representan dentro y fuera de la cancha. La pelota está ahora en el tejado de la Liga, que deberá decidir si cede ante las demandas de sus jugadoras o se enfrenta a una posible huelga que podría paralizar una de las temporadas más prometedoras de su historia.

Con todo, hay tiempo de sobra, al menos en teoría, para evitar un lockout –que en este caso sería de las jugadoras, no de las franquicias, a diferencia de los parones sucedidos en la NBA en 1998 y 2011– antes del inicio de la temporada 2026.