El «sobrevalorado» Tyrese Haliburton guía a Indiana a la Final de la Conferencia Este
Con 31 puntos de su jugador franquicia, los Pacers han accedido a la Final del Este tras ganar 105-114 en Cleveland y llevarse su serie por 1-4. Lo más seguro es que se crucen con los Knicks, en la reedición de aquella durísima Final del Este de 1994 que ganó Nueva York por 4-3.
Vous n'avez plus de clics
Definitivamente, mientras que la Conferencia Oeste aglutina las estrellas –y más que aglutinará, contra más fuerza adquieren los rumores de que Giannis Antetokounmpo abandonará Milwaukee para irse a alguna franquicia del Oeste, posiblemente San Antonio, después de que se celebre el draft– la Conferencia Este vive una suerte de revival de los años 90.
No se asuste nadie, porque aquellas franquicias de los Knicks de Pat Riley o los Cavaliers de Mike Fratello –los temidos «ninjas» de Fratello–, crecidos a la sombra de los ‘Bad Boys’ de Detroit –o los Chicago Bulls, que bajo el esplendor de Michael Jordan hacían gala al dicho de «matarlas callando»–, no volverán. Pero es que los Indiana Pacers han vuelto a las Finales de Conferencia de la NBA, luego de deshacerse de los Cleveland Cavaliers por 1-4, y lo más seguro es que se crucen con los Knicks de Nueva York, en el émulo de las Finales del Este que disputaron en la temporada 1993/94.
Con la nueva jerarquía del triple, imaginarse aquellos Knicks de Pat Ewing, Anthony Mason, John Starks, Derek Harper, Charles Oakley o Charles Smith es impensable, como tampoco los Pacers de Reggie Miller –este tal vez sí tuviese cabida en el basket actual, y más con su carácter iconoclasta de no ceder ante ningún pope–, Rik Smits, Derrick McKey, Antonio Davis y hasta un crepuscular Byron Scott serían muy creíbles trasladados al baloncesto de tres décadas después. Aquellos «no lay up rules» –en román paladino, mejor ceder falta con un tortazo a mano abierta que una canasta fácil– a día de hoy tienen un castigo bastante más severo que antaño, al tiempo que las posiciones sobre la cancha son más volubles que en los años 90. Sea como fuere, el basket con sabor añejo que desprende esta Conferencia Este siempre mantendrá el atractivo, aunque sea como contraste cojn el «glamour» del Oeste. De hecho, los Knicks jugaron aquellos play-offs al desgaste, ganando dos series por 4-3, solo cediendo en la Final ante los Houston Rockets de Olajuwon, también por 4-3.
Desde luego que por ahí se han colado de rondón los Pacers, que ya el año pasado llegaron a las Finales de Este, donde fueron «barridos» por los Boston Celtics a la postre campeones. Pero los entrenados por Rick Carlisle han vuelto a la carga un año después. Primero han sabido aprovecharse de unos Milwaukee Bucks medio lisiados para superarlos por 4-1 a pesar de los grandes partidos de Giannis Antetokounmpo –y el lamentable rifirrafe que tuvo el heleno con el padre de Tyrese Haliburton, dado que al buen señor se le subió la sangre a la cabeza viendo a su hijo liderar a su equipo–, y después han sabido buscarle las cosquillas a unos Cavaliers que han vuelto a amagar, pero que en Semifinales de Conferencia no han dado su mejor nivel.
El 31-19 del primer cuarto no hacía presagiar el 105-114 final. Pero los Pacers son así: 31 puntos de Haliburton, 21 del camerunés Pascal Siakam y 18 del canadiense Andrew Nembhard para ir limando la desventaja en el segundo asalto y dar el zarpazo en el tercero. Los nervios de los Cavs y su propio temple han ido bastando para acabar esta serie en el quinto partido.
Resulta curioso que una reciente encuesta anónima entre los propios jugadores de la NBA haya situado al bueno de Tyrese Haliburton, líder de estos Indiana Pacers, como el más «sobrevalorado» de la competición.
«Dónde están los mediocres que debían que estaba sobrevalorado??!! Calladitos», ha replicado a través de sus redes sociales el mismísimo LeBron James a este respecto.
«Pero aún no hemos terminado. Nuestra meta no era volver a la final del Este: nuestra meta es ganar un campeonato», ha sentenciado mientras tanto el propio Haliburton, quien ha querido dar valor a los play-offs del año pasado de su equipo, por más que los Celtics los eliminaran por 4-0.
«Teníamos mucha confianza en lo que hicimos el año pasado aunque mucha gente no la tuviera», ha dicho, subrayando lo «espacial» de esta última victoria sobre los Cavs.
Se cumplen los peores augurios
Mientras que en las Semifinales del Oeste los Oklahoma City Thunder vuelven a adelantarse 3-2 ante los Denver Nuggets, a quienes han derrotado por 112-105, con 31 puntos de Shai Gilgeous-Alexander y otros cinco compañeros sumando 12 puntos o más, por encima de los 44 puntos y 15 rebotes de Nikola Jokic o los 28 tantos de Jamal Murray, la NBA se centra en las enfermerías.
Y es que los peores augurios se han cumplido con la estrella de los Celtics Jayson Tatum, y Stephen Curry tampoco podrá estar en el quinto partido de la serie de los Warriors contra Minnesota.
Jayson Tatum, tal y como se temía, sufrió una rotura en el tendón de Aquiles de la pierna derecha el lunes durante el cuarto partido de la semifinal del Este ante los New York Knicks. Fue operado el martes y afronta una larguísima recuperación que no solo lo deja fuera de juego para esta postemporada, sino que peligra su presencia en toda la temporada 2025/26.
«Es duro ver a un tipo como Tatum salir de la pista siendo llevado en silla de ruedas», reconoció el técnico de los Celtics Joe Mazzulla. Dentro de lo malo, y pese a que la recuperación de Tatum no bajará de los 8 o 10 meses, la franquicia espera una «recuperación completa» del alero.
Y con la ausencia de su jugador franquicia, peligra el futuro inmediato de los Boston Celtics, que amén de Tatum fuera de juego, tiene a más jugadores tocados y afronta su eliminatoria ante los Knicks de Nueva York con un 1-3 adverso.
No es tan grave la lesión que afecta a Stephen Curry, ya que sufre una lesión muscular en los isquiotibiales. Pero con los Golden State Warriors contra las cuerdas, cayendo por 3-1 ante los Minnesota Timberwolves, la baja de una de sus principales estrellas le va a dificultar sobremanera el intento de remontada al que se ve obligada la franquicia de San Francisco.
Se esperaba que Curry pudiera estar preparado para saltar a la cancha en el quinto partido de estas Semifinales del Oeste, pero no ha podido salir de la lista de jugadores ausentes el base de 37 años, ganador del anillo de la NBA en 2015, 2017, 2018 y 2022, y máximo triplista histórico de la competición.