Milos Teodosic cuelga su frac y se retira del baloncesto a los 38 años
Amado y odiado a partes iguales, genial e inconstante, sus mejores canastas quedaron con Olympiacos, CSKA de Moscú y la selección serbia. Llegó tarde a la NBA, pero algún detalle dejó, antes de ir apagándose poco a poco entre la Virtus de Bolonia y el Estrella Roja.
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«Lo que Teodosic te da, Teodosic te lo quita», escribió el compañero de sección Imanol Carrillo allá por un ya lejano 2010, cuando un error del base serbio suponía la canasta ganadora para la selección turca y, con ello, la clasificación para la final del Mundial que la selección otomana jugaba en casa. Para Teodosic, que no pudo llevar a su amada Serbia al podio de aquel torneo, fue la constatación de que entre héroe y maldito a veces hay una línea fina. Poco días antes, el base de Valjevo anotaba la canasta más alucinante de aquel torneo, un triple frontal desde casi medio campo en la cara de un crepuscular Jorge Garbajosa para eliminar a la España campeona en ejercicio y meterse en la pelea por las medallas. Su posterior error ante Turquía y su discreto partido ante Lituania dejaban a los «plavi» con la amarga cuarta plaza.
Capaz de no estar en todo el partido para decidirlo a la hora de la verdad, o capaz de borrarse en el peor momento, Milos Teodosic ha sido un jugador elegante y lleno de talento, al que ahora le ha llegado el momento de colgar el frac y retirarse de manera oficial a sus 38 años. «Una vez más, gracias baloncesto, nos vemos de nuevo, solo que sin zapatillas, camiseta ni pantalones cortos», reza un pasaje de su extensa carta de despedida.
No fue elegido en el draft de 2009, pero aquel mismo año llevó a Serbia, que no ganaba una medalla desde el oro del Mundial de 2002, a la plata del Eurobasket de Polonia. Llegó tarde a la NBA, con 30 años a unos Los Angeles Clippers que solo le encontraron acomodo como escolta, y un par de años. Dejó detalles de su clase, pero no le dejaron llevar la batuta, a diferencia de lo que pudo hacer previamente en Olympiacos, CSKA de Moscú y su propia selección, las tres camisetas que mejor ha lucido, amén de haberse enfundado también las del KK FMP Zeleznik y Borac Cacak antes de su salto al Pireo, así como la Virtus de Bolonia y el Estrella Roja de Belgrado a su regreso de la NBA.
«Ante todo, gracias por 30 años de lucha, disfrute, alegría y tristeza juntos. Ha llegado el momento de despedirme de una etapa de mi amor por el mágico juego del baloncesto», ha escrito a modo de cabecera. «Gané trofeos, pero también perdí finales. Todo es baloncesto y todo es vida. Y no cambiaría nada de eso, lo cambiaría todo: ¡otra vez lo mismo!», añade, genio y figura.
Se estremece el corazón
Amado por los mismos que lo han odiado, y odiado por los mismo que hoy le dedican líneas, Teodosic ha huido de la indiferencia, a pesar de gastar ese gesto de despreocupación perenne, amén de lucir esa barbita de días con aire entre el bohemio y el descuidado profesional.
«Durante mi carrera, no leí mucho los comentarios ni presté atención a las redes sociales, pero sentí muy bien cada suspiro en la sala. Y cada dolor. De ahí viene la inspiración, por eso te esfuerzas por ser mejor. Y ahora, para no desviarme demasiado de mí mismo, y es sabido que no he abierto mucho mis emociones al público, quiero y debo compartir esto: quiero que se sepa cómo terminé mi carrera en un club que ocupa un lugar preponderante en mi corazón», dice, mostrando un corazón de la que pocas veces hizo gala cuando jugaba.
«Muchísimas gracias a todos, pero literalmente, a cada compañero. Todos ustedes me hicieron un mejor jugador de baloncesto. Lo recuerdo», ha dejado a modo de legado.
Teodosic, de 38 años, jugó para el Estrella Roja durante los últimos dos años. A su larga lista de logros, se coronó campeón de la Liga Adriática y de la Liga de Serbia en 2024, y también ganó la Copa Radivoj Korac –en Serbia– en 2024 y 2025.
En 2016, ganóen Berlín la Euroliga con el CSKA y también se proclamó campeón de la Eurocup con la Virtus Bolonia en 2022. Recibió varios premios individuales, desde el Jugador Más Valioso de la temporada 2009/2010 de la Euroliga hasta su inclusión en el Equipo Ideal de la Euroliga de los 25 y en el Equipo Ideal de la Década 2010-2020.
Pero sobre todo, Milos Teodosic se marcha destilando amor por el juego y por la jugarreta, por tratar de pacificar una tangana que él mismo había comenzado en un duelo entre Grecisa y Serbia en el OAKA y pasar en dos segundos de la pelea al abrazo, o de la canasta a la oscuridad. Con los ecos del bote de balón sobre el parqué, y la caricia del esférico cuando atraviesa la red limpiamente una última vez, así se marcha Milos Teodosic del baloncesto. Su frac cuelga en alguna parte y el baloncesto, incluso el que concibieron sus detractores, se pone en pie y aplaude para despedirlo por última vez.