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La dura derrota de Milei deja a la Casa Rosada en su peor momento

La paliza electoral en la provincia de Buenos Aires viene tras semanas de escándalo por los presuntos sobornos cobrados por la hermana del presidente ultra, Javier Milei. El peronismo, en entusiasmo parcial y en disputa de liderazgo. La estrategia de Macri se prueba fallida y el centro implosiona.

(Guillermo CASTRO | NURPHOTO)

La primera paliza del primer ensayo ultraderechista argentino llegó este fin de semana de la mano de la provincia de Buenos Aires, la cabeza de Goliat que concentra un tercio de los votantes del país y que tuvo elecciones regionales con impacto nacional. La derrota fue de tal contundencia que hizo que al presidente, Javier Milei, se le escuchara por primera vez la frase «profunda autocrítica».

La política argentina es siempre compleja y su hoja de ruta electoral aún peor. Primero es importante entender qué se votó: la renovación de la mitad de los diputados autonómicos y un tercio de los senadores, y la mitad de los concejales de cada municipio. Es la primera vez en décadas que estas elecciones regionales se hacen separadas de las parlamentarias nacionales (serán en octubre) y el motivo fue que el gobernador, Axel Kicilloff, decidió tácticamente consolidar su poder regional, y desmarcarse de Cristina Fernández y Máximo Kirchner. La jugada le ha salido bien.

Como cada región provincial votaba diferentes candidatos es difícil hacer un solo promedio, y más aún compararlo con los resultados de hace dos años, en una elección que se votaba también gobernador y presidente. Pero lo que no deja dudas es que la alianza de La Libertad Avanza (LLA) con el Pro de Macri perdió nítidamente. En la región metropolitana que rodea la capital federal la diferencia con la coalición peronista fue mayor que en el interior. También creció 16 puntos la abstención, algo que suele desfavorecer a las fuerzas gobernantes.

La campaña estuvo opacada por las noticias sobre el escándalo de corrupción que hace tres semanas acecha a los hermanos Milei, el dueto que gobierna la Casa Rosada. Unos audios filtrados de su exabogado acusando a Karina, secretaria general de la Presidencia, de cobrar comisiones ilegales a farmacéuticas que abastecían a discapacitados en la seguridad social. La reacción de los líderes de LLA causó quizás más daño que la propia filtración: durante días hubo silencio y falta de explicaciones, para acabar luego en una denuncia rocambolesca de espionaje que involucraba a Rusia y a periodistas opositores.

La aparición de audios, la proliferación de testigos que acusan de «cajera» a Karina Milei (término argentino para señalar a recaudadores opacos de los partidos) y la violencia verbal de militantes de LLA solo agravaron la tormenta sobre el presidente ultra, que hizo su aportación en una entrevista a una cadena belga, en la que aseguró que el kirchnerismo iba a «intentar asesinarlo».

Con la derrota, Milei prometió «autocrítica», pero que se «redoblará» el esfuerzo en el programa económico. Seguramente habrá cambios en el tono y se buscará controlar a algunos dirigentes lenguaraces de LLA, con la mira puesta en un buen resultado en las parlamentarias de octubre. Pero nadie cree que Milei vaya a cambiar su hoja de ruta neoliberal y ajustadora.

Esa es una de las claves para el fracaso de este domingo: un plan económico que ha dejado demasiados heridos con el objetivo de reducir la inflación (que lo ha logrado y mucho), despidiendo a decenas de miles de la administración pública, cancelando obras de infraestructura, privatizando sectores y apreciando el peso argentino ficticiamente, asfixiando las exportaciones y descuidando industria local.

Otra clave es que el peronismo ha logrado mantenerse unido pese a las enormes disputas internas. Kicilloff quiere surgir como líder nacional y jubilar a Cristina Fernández, pero no controla a todos los sectores, especialmen- te a los barones del interior, más conservador, o a los que conduce Máximo Kirchner con la venia de su madre. Discreción y unidad serán claves de aquí a las parlamentarias.

Y otro elemento es la implosión del centro y la centroderecha democrática. En su mezquina ambición de no ser sustituido, Mauricio Macri llevó al Pro a una alianza suicida con la ultraderecha, bajo pretexto de evitar el triunfo kirchnerista. Los de Milei les obligaron a un acuerdo draconiano para las listas y los borraron de la campaña. Sus bases se lo hicieron pagar. Los restos de Cambiemos que se negaron a la deriva ultra obtuvieron el alejado tercer lugar (5%).

En círculos políticos de Buenos Aires se rumorea que habrá más filtraciones de audios y vídeos. El problema es mayúsculo porque la simbiosis entre ambos hermanos hace imposible que el presidente se desprenda de su hermana y todos los caminos de las denuncias la cercan a ella. Un callejón sin salida que promete todavía dar mucho que hablar.