INFO

Ha habido ciclismo antes de Pogacar y muy bueno

¿Meckx o Pogacar? El debate entre los aficionados al ciclismo está latente, sobre todo a medida que el esloveno va derribando barreras. La diferente ubicación temporal de ambos complica la comparación, pero de lo que no cabe duda es de que antes del esloveno ha habido otros corredores muy buenos.

Eddy Merckx y Tadej Pogacar, dos monstruos del ciclismo, cada uno en su época. (Loic VENANCE / Kurt DESPLENTER | AFP PHOTO)

«Creo que tenemos que admitir que este es el más grande de todos los tiempos», dijo Lance Armstrong. «Yo creo que estamos ante el corredor que va a ser el mejor de la historia», opinaba Alberto Contador. Ambos se referían, por supuesto, a Pogacar y se podría añadir una larga lista de personas que se han rendido ante las exhibiciones del esloveno.

Hasta ahora Merckx servía como el diamante en la escala de Mohs del ciclismo, la figura que ponía fin a todas las discusiones, pero parece que Pogacar también ha hecho saltar por los aires esa referencia.

Es la misma discusión que se da en cualquier deporte, aunque en el ciclismo tiene una particularidad. Los años de Merckx, Coppi, Hinault y compañía quedan demasiado lejos, muchos aficionados ni siquiera los han visto competir y es fácil dejarse llevar por la admiración que despierta Pogacar y perder la perspectiva.

Porque Merckx también generó esa sensación de imbatibilidad, Coppi fue el dominador del pelotón en su época y los rivales de Hinault del mismo modo tuvieron que exprimirse buscando la forma de superarlo.

Cuando se le preguntó a Evenepoel por la comparación entre el campeón esloveno y Eddy Merckx, no lo dudó: «Merckx también ganaba las contrarrelojes», respondió, mostrando la sonrisa irreverente de quien se resiste a ser batido y reivindica sus propias victorias.

El irlandés Stephen Roche, ganador, como Pogacar, de Giro, Tour y Mundial en un mismo año, también quiso contextualizar la superioridad del esloveno: «Es el más grande de su época, sí, pero hay que respetar lo que han hecho Merckx, Indurain y todos los otros».

Binda cobró sin correr

La historia del ciclismo demuestra que periódicamente aparece un corredor que domina este deporte y obliga al resto a subir el nivel. Si no lo consiguen, siempre se puede recurrir a medidas más expeditivas. Después de ganar tres Giros consecutivos, en 1930 ‘La Gazzetta dello Sport’ pagó a Alfredo Binda la misma cantidad que entregaba al ganador, pero para que no participara.

Igual que le ocurrió a Binda, Coppi también corrió en una época en la que los ciclistas rara vez competían fuera de sus fronteras. Él no lo hizo hasta los 26 años. Nunca corrió en Flandes, ni en Lieja, y no debutaría en el Tour hasta los 29. Aun así, le dio tiempo de ganar dos veces la prueba francesa.

Tampoco busquen su nombre en el palmarés de la Vuelta, porque, en esos años, no era más que una prueba en la que participaban ciclistas locales y algún que otro corredor extranjero al que pagaban para que diera un poco de lustre a la carrera.

Por eso es tan difícil comparar ciclistas de diferentes épocas teniendo las estadísticas como única referencia. La carrera de Coppi se vio cortada por la II Guerra Mundial, en la que participó en la campaña del norte de África, fue hecho prisionero y no sería liberado hasta el final del conflicto.

Eso impidió que contara con un palmarés más amplio y, sin embargo, fue un ciclista majestuoso, capaz de comandar un pelotón que incluía a rivales de la talla de Bartali, Bobet o Magni. Por algo fue que, en el Tour del 52, la organización tuvo que dar un premio especial al segundo clasificado de una prueba en la que la ventaja de Coppi terminó siendo de 28 minutos.

Sería más justo comparar el palmarés de Pogacar con el del ciclista que rompió todos los récords, pero, seamos honestos, aquí el esloveno tiene una difícil tarea. El hambre insaciable de Merckx le llevó a acumular números muy difíciles de igualar y sí, puede que Pogacar llegue a superar los cinco Tours, pero se le está atragantando la Milan-San Remo y ahí Merckx acumuló 7 victorias.

Dejarlo pronto

Igual que Coppi, Merckx también generó esa seguridad de que, pase lo que pase, será él quien termine ganando la carrera. Pero igual que Pogacar tiene a Vingegaard, Merckx tuvo a Ocaña, que le hizo sentir vulnerable por primera vez, y también tuvo a su Van der Poel particular, porque De Vlaeminck fue capaz de ganarle en San Remo, Roubaix, incluso en Lombardia.

Luego, como les ocurrió a muchos campeones, Merckx también puso fin a su carrera relativamente pronto. Porque no es fácil soportar tanta presión y Pogacar ya dijo al terminar el pasado Tour que no se veía compitiendo mucho tiempo.

También le ocurrió a otro ciclista más similar al belga. Porque Pogacar tiene un estilo más parecido a Coppi, un derroche de talento con una pedalada ligera que transmite la sensación de volar. Merckx, en cambio, fue un corredor de garra y ambición y nadie se acercó más a ese ciclismo que Hinault. Ninguno de los dos estaba exento de talento, pero los dos corrían con rabia, como si la vida les fuera en cada pedalada.

Ese carácter indomable de Hinault quedó de manifiesto un día de abril de 1980 extrañamente invernal. La Lieja de aquel año se disputó bajo un temporal de nieve que hizo que más de 150 corredores terminaran abandonando.

Hinault, en cambio, tomó la cabeza de su grupo y protegido con un gorro y guantes de lana, siguió pedaleando. Varias veces pensó en abandonar, incluso su compañero, Le Guilloux, contaría años después a “L’Equipe” que «me da la sensación de que quería ser el último en abandonar». Al final, fue el primero en llegar a meta, 9 minutos y medio antes que el segundo.

No, Pogacar no es el primer corredor en dar exhibiciones para la historia del ciclismo. Luego vendrían Indurain, Contador o Froome, incluso Armstrong supo dar alguna exhibición, y ahora es el tiempo del esloveno. Ha abierto debates que parecían cerrados desde los tiempos de Merckx, pero la historia de este deporte es muy rica y ha habido mucho ciclismo antes del esloveno.