Sospechan que el videoportero de Amazon, presente en Euskal Herria, pasa datos al ICE
‘The New York Times’ ha dejado de recomendar los timbres Ring, propiedad de Amazon, por fallos en su política de seguridad. En EEUU circulan rumores de que los vídeos que realizan y suben a la nube están siendo utilizados por el ICE para su caza de migrantes. La compañía lo niega.
Vous n'avez plus de clics
El periódico ‘The New York Times’ califica de «rumores» que los videoporteros Ring estén suministrando a día de hoy información sistemática a los agentes del ICE para su persecución de migrantes. Estas informaciones sostienen que lo hace mediante su integración en la plataforma Flock Safety, «una empresa que comercializa dispositivos y software de escaneo de matrículas» y que sí coopera con el ICE.
Tratando de verificar estas informaciones, el periódico estadounidense ha contactado con Ring (compañía nacida en 2012 y adquirida por Amazon en 2018 y cuyos productos son compatibles con Alexa). Ring anunció una colaboración con Flock Safety en octubre pasado, pero según trasladaron sus portavoces, aún no han empezado a colaborar.
Según afirma Ring a ‘The New York Times’, la fecha en la que las grabaciones de los videoporteros empezarán a llegar a Flock Safety y, en consecuencia, acabarán en manos de las fuerzas del orden no se ha concretado todavía. La compañía asegura que solo facilitará imágenes de los dueños de estos videoporteros –hay millones de ellos en los EEUU– que consientan el envío de sus grabaciones a Flock Safety.
Wirecutter, la sección que asesora la compra de tecnología del citado periódico, ha dejado de recomendar los dispositivos Ring.
Estos videoporteros se pueden adquirir en Euskal Herria a través de Amazon e incluso a través de otras compañías con «marketplace», como Leroy Merlin o MediaMarkt. Aunque, en un rastreo realizado por NAIZ sobre disponibilidad de estos aparatos de este viernes, los videoporteros no están presentes en los estantes de ninguna de sus tiendas físicas en Euskal Herria.
El coste de estos aparatos es de unos 60 euros por la mirilla electrónica y de unos 150 por el pack mirilla y pantalla para ver quién llama desde el interior. No obstante, lo que diferencia a Ring de otros videoporteros es que no solo permite un circuito interno, sino que ofrece la opción de subir los vídeos a la nube.
Ring no graba en circuito interno, sino que sube los vídeos a la nube y se ha asociado con una plataforma que vende estos datos a las fuerzas de seguridad.
«Grabación ininterrumpida. Tanto de día como de noche». Estos son los eslóganes que aparecen en la página de la compañía. «Más visión, más información y más protección», añade un más abajo.
Además de los dispositivos Ring ofrece planes mensuales por el mantenimiento de esas 24 horas de grabación en la nube durante 180 días, así como otras funcionalidades de aviso en caso de que alguien se acerque, etc. Dependiendo de los servicios, son más caros o más baratos.
Por otro lado, se conocen intentos de Ring de colaborar con la Policía desde el año 2019, cuando lanzó la aplicación Ring Neighbours (Timbre de vecinos) en la que pequeñas comunidades facilitaban las imágenes de sus aparatos a la Policía local.
Esta práctica fue denunciada por activistas, como la Unión Estadounidense por la Libertades Civiles, que señaló que «dos instituciones poderosas, Amazon y la Policía cooperan para impulsar una mayor vigilancia en las comunidades estadounidenses, y eso es un poco espeluznante y desconcertante».
«Esto crea un círculo vicioso en el que la Policía promueve la adopción de Ring, Ring aterroriza a las personas para que piensen que sus hogares están en peligro, y luego Amazon vende más cámaras», manifestó en su momento el portavoz de esta Unión.
La AEPD y la privacidad
La legislación en el Estado español es más restrictiva. Allá se pueden tomar imágenes de la calle y de los transeúntes. En Euskal Herria, no. Además de señalizar que hay una cámara grabando, esta ha de estar dirigida hacia el interior de la propiedad y no grabar la de ningún tercero.
No obstante, esto tiene mucho de teoría. La sección especializada en cámaras de seguridad de la Policía Foral traslada a NAIZ que es muy difícil grabar únicamente la propiedad privada y que, en la práctica, acaban captando también «lo mínimo imprescindible» del espacio público. De ahí que, en ocasiones, se requiera esta información para los tribunales.
A esto hay que añadir que las grabaciones realizadas con cámaras de seguridad no pueden conservarse más allá de 30 días según la Agencia Española de Protección de Datos, por lo que esa retrospectiva de 180 días que promociona Ring aparentemente choca con la legalidad.
Ring asegura que guarda las grabaciones durante 180 días, pero la legislación española solo permite conservarlos durante 30.
El citado cuerpo policial añade que recientemente están proliferando dispositivos baratos, como los propios Ring, muy fáciles de instalar. Esto hace que el control de la legislación de protección de datos sea más difícil de cumplir. Y que, en muchas ocasiones, estos dispositivos conectan directamente con el móvil, lo que implica que las imágenes se suben a la nube y, a partir de ahí, surgen los problemas de seguridad y privacidad debido a la gestión que hace de esas imágenes la compañía suministradora del servicio.
En lo que respecta al ICE, a la polémica suscitada por los timbres Ring se suma el uso de compañías con tecnología militar, como Palantir, que utilizan sofisticadas técnicas de localización para la captura de migrantes y que acceden a datos en la nube sin que esté muy claro el modo en que lo hacen.