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La RD Congo registra el peor desastre minero del mundo en 60 años con más de 400 muertos

La República Democrática del Congo ha registrado el peor desastre minero en más de medio siglo después de que las autoridades hayan elevado a más de 400 los muertos registrados en el deslizamiento de tierra que sufrió una explotación de coltán el pasado jueves.

Vista general de la mina de coltán donde se produjo el accidente que se ha cobrado la vida de más de 400 personas en la RDC. (AFP)

Con más de 400 muertos, la República Democrática del Congo ha sido escenario del peor desastre minero en más de medio siglo a consecuencia del deslizamiento de tierra que sufrió una explotación de coltán el pasado jueves.

El derrumbe ocurrió después de que lloviera sobre esa mina, situada en la jefatura de Mupfuni Kibabi, territorio de Masisi, en la provincia de Kivu del Norte, un área bajo control del grupo Movimiento 23 de Marzo (M23) y en la que continúan las labores de rescate.

«Ya superamos los 400 muertos, incluyendo mineros artesanales y comerciantes, provenientes no solo de Masisi, sino también de territorios aledaños e incluso de países vecinos, que vienen a trabajar aquí. Por lo tanto, la tragedia es enorme», ha declarado Telesphore Nitendike, presidente de la sociedad civil de Masisi.

«Estamos avanzando con las operaciones de búsqueda y rescate poco a poco con los recursos disponibles. Así, es difícil», ha subrayado Nitendike.

El líder de la sociedad civil ha lamentado que la zona ocupada por el grupo M23, apoyado por el Ejército ruandés, no esté siendo administrada, lo que dificulta la organización de las labores de socorro.

«La gente viene de todas partes a buscar a sus seres queridos como puede, sin recursos ni equipo», ha lamentado Nitendike, mientras pedía ayuda internacional para rescatar a los afectados y ayudar a recuperar cuerpos enterrados bajo el lodo y los escombros.

Ha insistido en que «la comunidad internacional debe ayudarnos, ya que estos cuerpos necesitan ser enterrados para prevenir la propagación de enfermedades», al tiempo que revelaba que se ha solicitado la ayuda de la misión de paz de la ONU en RDC (MONUSCO), aunque «aún no la hemos recibido».

En un comunicado, el Gobierno congoleño ha ofrecido su pésame a las familias de las víctimas y ha denunciado un «sistema organizado de saqueo y explotación ilegal» de recursos naturales por parte del M23.

El Ejecutivo ha recordado que, antes de que los rebeldes tomaran el control de la zona, el Gobierno la había clasificado como «roja». Una clasificación que «impone la prohibición de toda actividad de explotación y comercialización de sustancias minerales, incluida la minería artesanal. Por lo tanto, las actividades de excavación que se llevan a cabo en este emplazamiento constituyen una violación flagrante de la ley y no respetan ninguna norma de seguridad», ha especificado.

En respuesta a las acusaciones del Gobierno, la Alianza Río Congo-Movimiento 23 de Marzo (AFC/M23), coalición que lidera el M23, ha señalado que, «en lugar de politizar una tragedia profundamente humana en Rubaya, causada por condiciones climáticas excepcionales, el régimen debería asumir la responsabilidad de sus reiterados fracasos» en la regulación del sector minero.

Desastre histórico

El accidente registrado en la República Democrática del Congo se ha convertido en el peor desastre minero en más de medio siglo. Hay que remontarse hasta 1963, cuando la explosión de la mina Mitsui Miike en Japón causó 458 muertos por polvo de carbón.

El más grave del que se tiene constancia tuvo lugar en la mina de Benxihu, en China, donde una explosión de gas y polvo de carbón causó 1.549 muertos en 1942, cuando las autoridades japonesas que entonces controlaban el territorio cerraron la ventilación para apagar el incendio.

En Europa, el siniestro con más víctimas registrado en este sector se registró en el Estado francés, en la mina Courrière, donde una explosión de polvo de carbón provocó en 1906 la muerte de 1.099 mineros.

Siete años más tarde, una explosión de grisú y posterior incendio en la mina Senghenydd provocaron la muerte de 439 mineros en Gales.