INFO

Australia compensará con 48 millones a los supervivientes de la 'Generación aborigen Robada'

Australia destinará 87 millones de dólares australianos a indemnizar a los supervivientes de la 'Generación Robada', reforzando reunificaciones, apoyo psicológico y medidas de reparación tras décadas de demora.

Foto de archivo de manifestantes marchando por el día de la Disculpa Nacional, en Sydney. (Bianca DE MARCHI | EUROPA PRESS)

El Gobierno australiano ha anunciado a través de un comunicado oficial que durante cuatro años compensará económicamente a los supervivientes de la ‘Generación Robada’ de aborígenes, invirtiendo 87 millones de dólares australianos (48 millones de euros). 

Los pertenecientes a este grupo fueron miles de menores indígenas a los que las autoridades australianas separaron de sus familias a la fuerza, por políticas gubernamentales aplicadas entre principios del siglo XX y finales de la década de 1960. Estas medidas, justificadas entonces bajo criterios de asimilación, buscaban integrar a los menores en la sociedad mayoritaria blanca, lo que provocó la ruptura de vínculos familiares, culturales y espirituales con sus comunidades y territorios ancestrales.

De acuerdo con el comunicado del Ejecutivo liderado por el primer ministro Anthony Albanese, los fondos garantizarán la continuidad de servicios como la localización de familiares y la reunificación, así como la investigación de historias familiares para supervivientes y sus descendientes.

La inversión también respaldará iniciativas de sanación individual y colectiva, la promoción de servicios de salud y atención a mayores con enfoque informado en trauma, el acceso a archivos personales y mecanismos de reparación.

El plan incluye la continuidad del programa de compensaciones destinado a reconocer el daño sufrido por quienes fueron retirados de sus familias en el Territorio del Norte, el Territorio de la Capital Australiana y el Territorio de la Bahía de Jervis, al sur de Sídney. 

En el comunicado, la ministra para los Australianos Indígenas, Malarndirri McCarthy, ha afirmado que con esta inversión el Gobierno reconoce «la fortaleza de los supervivientes» y la necesidad de proporcionarles un apoyo significativo, al tiempo que ha admitido que las políticas del pasado causaron «un daño inconmensurable» cuyas secuelas «continúan hoy».

30 años de espera

El anuncio coincide con el 18º aniversario de la Disculpa Nacional pronunciada en 2008 por el entonces primer ministro Kevin Rudd ante el Parlamento australiano, un hito simbólico en el reconocimiento del daño causado a las comunidades aborígenes australianas.

Esta disculpa vino una década después de que el informe ‘Bringing Them Home’, elaborado por la Comisión de Derechos Humanos de Australia, se publicase en 1997. Además de detallar los traumas físicos y emocionales que sufrieron los supervivientes, el informe propuso 54 recomendaciones para promover la reconciliación. 

Casi 30 años después, tan solo el 6% de las recomendaciones se han implementado correctamente. Así lo asegura ‘The Healing Foundation’, entidad que apoya a los supervivientes y cuya CEO, Shannan Dodson, ha advertido de la importancia de agilizar las acciones políticas para que la mayoría de los supervivientes puedan acceder a los diferentes servicios antes de que sea demasiado tarde. 

De acuerdo al Instituto Australiano de Salud y Bienestar (AIHW), en 2019 se estimaba que en Australia había 33.600 supervivientes de la ‘Generación Robada’, de los cuales más del 80% superaban los 50 años de edad. Por lo tanto, de no darse los pasos necesarios en los próximos años, muchos de los supervivientes podrían no llegar a experimentar las medidas. 

Trauma intergeneracional

Expertos y organizaciones indígenas aseguran que las políticas que justificaron la separación de los menores de sus familias han tenido consecuencias intergeneracionales causando un trauma profundo y persistente que afecta incluso a los descendientes de los supervivientes. Las consecuencias incluyen pérdida de identidad, problemas de salud mental y desigualdades sociales. 

Aunque en las últimas décadas se han registrado avances en reconocimiento institucional, representación política y acceso a la educación superior, este colectivo sigue afrontando brechas significativas respecto al resto de la población en indicadores como esperanza de vida, salud, empleo y nivel de ingresos.