INFO

Charli XCX declara la muerte de ‘brat’ en ‘The Moment’

La Berlinale ha acogido la paternidad desastrosa de Rupert Grint en ‘Nightborn’ y el lucro que Charli XCX alega en su divertidísimo falso documental.

Charli XCX este sábado en Berlín. (Christoph SOEDER | DPA PICTURE-ALLIANCE VIA AFP)

Tan poco pendiente de la aprobación ajena como lo fue el álbum ‘brat’, el falso documental que Charli XCX ha coescrito junto al director Aidan Zamiri, ‘The Moment’, no busca hablar más que de sí mismo. Eso es, imaginar qué hubiera sucedido si la artista hubiera aceptado estrenar un concierto filmado del tour mundial del álbum verde limón para que aquel brat summer durara para siempre.

«Es una historia revisionista de ‘brat’», explica Charli XCX al presentar la película. «Trata sobre este momento en el que el arte y el capitalismo se encuentran –algo a veces inevitable, sobre todo cuando se trata de música pop– y esta sensación, como artista, de ser arrastrada en direcciones opuestas. Quieres ser fiel a ti misma, pero también eres consciente de que has cambiado por completo gracias al éxito».

Si logra mantenerse en pie, es porque la película de A24 no quiere contar nada más que las menudeces existenciales de la artista, eternamente sobrepasada por las atenciones de un equipo de ingenieros de la explotación musical: de Rosanna Arquette como la impertinente jefa del sello, a Kate Berlant por maquilladora conspiranoica y con un par de cameos tan pijojuguetones como sólo pueden llegar a serlo las auto-caricaturas de Rachel Sennott y Kylie Jenner.

‘The Moment’ tampoco aspira a justificar las acciones erráticas que Charli emprende bajo la presión del cineasta desubicado pero con opiniones al que da vida Alexander Skarsgård, y tampoco a expiar los efectos que causan sobre la directora creativa interpretada por Hailey Benton Gates, que en la película es la única amiga de la artista y que, sólo le pide un poco de autoridad ante la luz de gas que va expandiendo este boomer peligroso.

El mocumental de Zamiri nos invita simplemente a acompañar a la cantante en un engranaje que girl, it’s so confusing mientras nos reímos del desaguisado que dejamos tras nuestro. El resultado, avalamos, es muy entretenido.

El regreso de Rupert Grint en ‘Nightborn’

La segunda película de la cineasta finlandesa Hannah Bergholm tras Cría siniestra (Ego), aquella historia sobre una niña que pone un huevo monstruoso, arranca con una ambivalencia igualmente prometedora. Saga (Seidi Haarla, ‘Compartimento nº6’) y su esposo Jon, un expat británico (Rupert Grint), se mudan al casoplón familiar que ha heredado ella en lo más hondo del bosque. Allí planean fundar una familia de tres hijos, exactamente.

Y aunque durante las primeras secuencias la fórmula de la cabaña en el bosque se sigue a rajatabla –con un hogar prometido, la pareja con un futuro que perder y no pocas señales de que la noche llegará en clave de folk horror– en cómo se plantean las imágenes conocidas hay un ligero histrionismo, que no cae nunca en el gag evidente y que logra suspendernos entre reacciones extrañadas. Jon y Saga discuten normal, bailan normal e incluso practican sexo normal, pero la realizadora finlandesa construye los primeros compases con una exactitud tan calculada que todo parece demasiado de película. Este espacio medio tonal resulta especialmente discreto y complicado.

Sin embargo, cuando nace el primer bebé –una criatura peluda, que busca antes la sangre que la leche materna, se quema en contacto con la luz solar y dispone de una cola muy útil (sobre todo si eres un hombre lobo)– el guion, también escrito por Bergholm, se ve en la obligación de explicar con claridad inmaculada cómo el germen de lo fantástico es, en el fondo, una metáfora sobre la maternidad. A exceso de luz, desaparecen las sombras gustosas de la duda.

Más preocupante resulta que esta producción europea y desarrollada fuera de los cánones de la gran industria de Hollywood replique con tanta despreocupación los hallazgos de tantísimas películas recientes sobre bebés monstruosos. Desde ‘Babadook’ hasta ‘Die My Love’, el género ha mirado al territorio fructífero de la vivencia maternal como sátira del patriarcado. De hecho, en 2024 Amy Adams protagonizó una versión estadounidense prácticamente calcada en argumento, aunque no reconocida por el equipo finlandés. Aquella se titulaba ‘Nightbitch’. La que compite hoy en la Berlinale, ‘Nightborn’.