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Josu Jon Imaz ha recibido de Repsol un sueldo de 4,75 millones en 2025, un 16,7% más

Josu Jon Imaz ha ganado en 2025 4,75 millones de euros como consejero delegado de Repsol, un 16,7% más, en un ejercicio marcado por su agradecimiento a Donald Trump por «abrir las puertas de Venezuela» a las multinacionales petroleras. 

Josu Jon Imaz en un acto en la planta de Petronor en Muskiz en octubre de 2023. (Oskar MATXIN EDESA | FOKU)

Josu Jon Imaz ha recibido un sueldo como consejero delegado de Repsol de 4,75 millones de euros en 2025, lo que representa un incremento del 16,7% más (notablemente superior al IPC) respecto a los 4,069 millones que se embolsó en el ejercicio anterior, según consta en el informe sobre remuneraciones de los consejeros remitido por la multinacional a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

De esta cantidad, 3,772 millones de euros corresponden a la retribución de Imaz en metálico, 916.000 euros al beneficio bruto de las acciones o instrumentos financieros consolidados, 55.000 euros a remuneración por otros conceptos y 7.000 euros a remuneración por sistemas de ahorro. 

Esta remuneración se produce en un ejercicio en el que Imaz ha protagonizado varios momentos polémicos. Uno de ellos su visita a Donald Trump en la Casa Blanca, donde manifestó su agradecimiento por «abrir las puertas a una mejor Venezuela».

Mirando a Venezuela

En la nota de prensa publicada por Repsol para dar a conocer sus resultados, apunta precisamente a «un posible incremento de la producción en Venezuela», lo que le permitiría incrementar su producción media diaria de los 548.000 barriles diarios a una horquilla de entre 560.000 y 570.000 barriles diarios. 

«En este sentido, el pasado viernes la administración estadounidense emitió nuevas licencias que permite retomar operaciones de petróleo y gas en el país caribeño», apunta esperanzado Repsol.

Contra impuestos y regulaciones

En este ejercicio, además, Imaz ha arremetido contra las administraciones, excepto la de Lakua, de la que fue consejero, por las políticas de transición energética, abogando por «relajar» estándares y plazos.

Asimismo, Imaz ha criticado el impuesto especial a las energéticas –pese a que Repsol ha tenido cuantiosos beneficios–. Su labor de lobby fue efectiva y el impuesto se retiró gracias a la presión del PNV. El sindicato LAB estimó que la retirada de este impuesto supuso una pérdida de 93 millones de euros para las haciendas vascas.

Multa de la Comisión de la Competencia

Este mismo mes de febrero, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha multado con 20,5 millones de euros a varias empresas del grupo Repsol por estrechar los márgenes de las gasolineras low cost impidiéndoles competir. Por ello, además, les sancionó con la prohibición de participar en contratos públicos.

Esta práctica se dio en 2022, coincidiendo con el alza del precio de los carburantes por la guerra de Ucrania, cuando Repsol, según la CNMC, «aumentó de forma generalizada el precio de venta a sus rivales del gasóleo A en ese mercado». 

Al mismo tiempo, Repsol, que tenía una posición de dominio en el mercado mayorista de combustibles de automoción a estaciones de servicio, realizó una campaña de descuentos, adicionales a los previstos por el Gobierno, para los transportistas que repostasen en las estaciones de su marca. De este modo, ahogó a la competencia en un momento delicado.

Mucho más que Brufau 

El sueldo de Imaz es notablemente superior al del presidente no ejecutivo de Repsol, Antonio Brufau, que percibió 1,624 millones lo que supone un 1,12% más respecto a su retribución del año anterior. 

Todo ello en un ejercicio en el que Repsol obtuvo un beneficio ajustado neto de 2.568 millones de euros, un 15% inferior al de 2024. 

La remuneración media de los empleados del grupo en 2025 se situó en 63.000 euros, un 1,56% medos que en el ejercicio anterior. 

Entre las inversiones que Repsol tiene previsto realizar a nivel mundial en este próximo ejercicio se encuentra un electrolizador de hidrógeno de 100 MW en Bilbo