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Las opciones para Meloni tras el batacazo del referéndum judicial

‘Doña Giorgia’ se ve abocada a valorar si cambia algo en su gabinete o incluso anticipa elecciones generales, tras el fracaso de su reforma constitucional sobre la Justicia.

Meloni, derrotada con su reforma en un momento en que la ciudadanía está más pendiente de la subida del precio de la gasolina por su ‘amigo’ Trump. (Evan Vucci | AFP)

El primer verdadero batacazo electoral de Giorgia Meloni se ha producido en el referéndum sobre las modificaciones constitucionales con respecto al sistema judicial, realizado este domingo y lunes: el ‘no’ a la reforma que llevaba su nombre ha sido rotundo, 54%-46%. 

Más concretamente, 14 millones de votos contra 12, y con una participación mucho más amplia que las anteriores consultas a nivel local: el 59%. 

La que tenía que ser la palanca para otras futuras reformas constitucionales, y el lanzamiento de un sprint de cara a las elecciones generales del año 2027, se ha convertido para Meloni en un fracaso que, por contra, reactiva a las diferentes oposiciones. 

El de este lunes ha sido un duro varapalo para ‘Doña Giorgia’, que ha empezado a notar que el viento iba en su contra ya en el inicio del escrutinio. Al final, una ventaja clara y sin dudas del frente del ‘no", rechazando así el cambio en la Constitución aprobado por el Parlamento en 2025. 

Cuando todavía el resultado no era oficial Meloni ha aparecido en sus redes sociales con un perentorio ‘Andiamo avanti’, es decir ‘Seguimos adelante’. En un contexto de división muy clara de los votos, con un país partido en dos, tampoco una victoria pírrica le hubiera caído bien a la primera ministra italiana.

Ha resultado peor al final para la líder de Fratelli d'Italia. Ha descubierto un electorado que se ha movilizado claramente contra ella, por encima de los tecnicismos de un referéndum quizás demasiado complejo en lo concreto. Y sobre todo en un momento en que las prioridades de la ciudadanía desde luego son otras, empezando por el abrupto subidón del precio de la gasolina debido a la guerra entre Estados Unidos e Irán, provocada por el que es percibido como el ‘colega máximo’ de Meloni, Donald Trump.

En este sentido, la nota que la mayoría de los italianos le han dado al gobierno en conjunto es la de un claro suspenso. Es muy probable, en primer lugar, que simpatizantes de derechas no hayan ido a votar al referéndum: cabe recordar que esta batalla contra el poder judicial no es algo que pertenezca a la historia post-fascista o de Fratelli d'Italia, sino una obsesión propia de Forza Italia, primero con Silvio Berlusconi en vida y ahora con sus herederos, quienes no tienen exactamente el mismo carisma del ‘Cavaliere’. 

El referéndum ha llegado en un momento en que las prioridades de la ciudadanía son otras, empezando por el abrupto subidón del precio de la gasolina, provocado por el que es percibido como ‘colega máximo’ de Meloni: Trump

 

Meloni esperaba una mayoría ‘a la búlgara’ para seguir con sus reformas, entre ellas la electoral, y ahora se encuentra en una especie de punto muerto. Alguna cabeza va a caer en su gabinete, seguramente en el Ministerio de Justicia.

Se confirma así que estos referéndums de carácter constitucional no traen suerte a quienes intentan modificar la Ley Fundamental: el de Renzi en 2016 fue el caso anterior más clamoroso, puesto que fue sustituido durante la legislatura por Paolo Gentiloni. 

Lo celebran las oposiciones, desde luego, y los más claros ganadores son los dos líderes del centro-izquierda. La secretaria del Partido Demócrata, Elly Schlein, ha triunfado incluso contra los rivales internos que pensaban hacerle la cama, los ‘reformadores’ que se han quedado ahora con las manos vacías. 

También el Movimiento Cinco Estrellas ha destacado en toda la campaña. Su líder, el exprimer ministro Giuseppe Conte, enseguida ha querido aprovechar de este resultado para recordar que está dispuesto a afrontar las primarias de la coalición y establecer el candidato a primer ministro del centro-izquierda.

Ahora sí que podría empezar un baile interesante. A falta de año y medio para el final de la legislatura (setiembre 2027), no se descartan varias opciones. La más radical sería anticipar las elecciones generales, probablemente a la próxima primavera, cuando van a coincidir con los comicios para renovar las alcaldías de las mayores ciudades italianas (Roma y Milán entre otras). 

Esta es una decisión que Giorgia Meloni no puede tomar en solitario; se necesita en primer lugar la opinión favorable del presidente de la República. 

Quedarse ‘al baño maría’ es la opción que la primera ministra italiana sin duda descarta. Y con un elemento añadido patente: los partidos de derechas, sobre todo Fratelli d'Italia (que mira desde muy lejos en cuanto a votos a sus aliados Liga Norte y Forza Italia), no tienen una clase dirigente apta para dar una alternativa a la figura de ‘Doña Giorgia’. 

No diremos que hay solo impresentables, pero por ejemplo no se aprecia un Gentiloni como el que cogió el relevo a Renzi, por aquel entonces en un ejecutivo de centro-izquierdas.

Así que Meloni tiene que afrontar la situación por sí misma y no se puede esconder, al mismo tiempo que debe encarar un momento complicado en la esfera de los equilibrios internacionales. 

Y ahora, sobre todo, ya sabe que su luna de miel con la mayoría de Italia, como mínimo, se ha enfriado.