Maternidad, huida y crisis de identidad
‘LAS CORRIENTES’
Argentina, 2025. 104’. Direc y guion: Milagros Mumenthaler . Int.: Isabel Aimé Gonzalez Sola, Esteban Bigliardi, Jazmín Carballo, Claudia Sánchez. Foto.: Gabriel Sandru.
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Tras su estreno mundial en el Festival de Toronto y convertirse en uno de los títulos destacados de la Sección Oficial del pasado Zinemaldia, donde recibió el Premio RTVE Otra Mirada, llega a las salas de cine la nueva película de la directora argentina Milagros Mumenthaler, ‘Las corrientes’.
La película explora la fragilidad de la identidad, la maternidad, el deseo de huida y aquello que permanece latente bajo la superficie de una vida aparentemente ordenada. Con una puesta en escena de gran precisión formal, Mumenthaler construye una experiencia envolvente: el retrato de una mujer que intenta recomponer su vida tras un gesto inexplicable.
En la cima de su carrera, Lina, una estilista argentina de 34 años, se deja llevar por un impulso repentino tras una entrega de premios en Suiza. De regreso a Buenos Aires, no dice nada, pero algo ha cambiado en ella; algo que, silencioso e invisible, desentraña sutilmente un pasado que creía haber dejado atrás.
«Ginebra es una ciudad que forma parte de mi vida; fue mi hogar cuando mi familia se exilió en Suiza durante la dictadura militar argentina. Y, de regreso, más de una vez me pregunté qué pasaría si una mujer saltara al río que atraviesa la ciudad. Ese fue el punto de partida: pensar quién es esa mujer, por qué hace lo que hace y si es plenamente consciente de ese acto», comenta la directora.
Hay una presencia muy intensa de lo femenino en la película, no solo por la protagonista, sino también por los personajes que la rodean —su asistente, su amiga de la adolescencia, su suegra, su hija y su madre—, así como por elementos tradicionalmente asociados al universo femenino: vestidos, faldas, tacones, lencería, costura y bordados.
Al respecto, Mumenthaler añade: «El bordado es un mundo que siempre me ha atraído mucho y que tiene que ver con el tiempo detenido. Es una tarea artesanal, muy delicada y llena de detalles, que las mujeres han realizado durante siglos; una práctica que siempre parece estar a punto de desaparecer y que, sin embargo, sigue presente de algún modo. Es precisamente ese bordado antiguo que Lina encuentra en una tienda de Ginebra lo que despierta algo de su pasado que permanecía latente ».