16 NOV. 2021 - 20:05h La NASA aborda la presencia de la primera mujer en la Luna con la misión Artemisa Al menos una mujer participará en la misión Artemisa de la NASA en 2024, que pretende ser la vuelta del ser humano a la Luna. Una de las nueve mujeres candidatas, Kate Rubins, se encuentra en Lanzarote formándose en geología ante un posible viaje a la Luna y, quizás también, a Marte. La astronauta de la NASA Kate Rubins, en el módulo de laboratorio Kibo de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial. (JAXA) NAIZ La misión espacial Artemisa de la NASA pretende volver a llevar a los humanos a la Luna y quiere que entre su tripulación se encuentre una mujer. El nuevo viaje espacial tripulado está previsto para 2024, y será la primera vez que el ser humano pisa la superficie lunar desde que lo hiciera la misión Apolo 17 en diciembre de 1972. El primer alunizaje en 1969 y la presencia en el espacio de la soviética Valentina Tereshkova en 1963 marcan el camino de la misión Artemisa. Ahora, nueve mujeres se encuentran en el grupo de 18 candidatos de la NASA para volver a caminar sobre la Luna en 2024. Christina Koch, Jessica Meir, Stephanie Wilson, Anne McClain, Kayla Barron, Nicole Mann, Jasmin Moghbeli, Jessica Watkins y Kate Rubins son los nombres femeninos que se están preparando para la misión Artemisa, en la que es seguro que participará una mujer. Cuando dentro de dos años y medio la NASA aborde el reto de regresar a la Luna, es probable que la frase que Neil Armstrong dejó escrita para la historia en 1969 cambie ligeramente. ¿Será un «pequeño paso para una mujer» el que inaugure la nueva carrera espacial? «Hombre o mujer, será un gran paso para la Humanidad», defiende una de las candidatas a darlo. La agencia Efe ha podido hablar con la bióloga y candidata a participar en la misión Artemisa Kathleen Rubins, la cuarta mujer estadounidense que más tiempo ha pasado en el espacio, en concreto 300 días, una hora y 31 minutos, sumando sus dos vuelos en naves Soyuz a la Estación Espacial Internacional (EEI): 115 días en 2016 y 185 entre 2020 y 2021. Sus cifras incluyen tres paseos espaciales. A sus 43 años, 'Kate' Rubins es la primera astronauta de la NASA que se enrola en el programa de formación en geología que organiza desde 2017 (con el paréntesis obligado de la pandemia) la Agencia Espacial Europea (ESA) para enseñar a los candidatos a volar en futuras misiones a la Luna o a Marte a «leer en las rocas» y a recolectar las mejores muestras. Preparación en Lanzarote El curso se celebra siempre en Lanzarote. Sus organizadores tienen claro el motivo: no hay lugar en la Tierra que se parezca más a lo que los astronautas se encontrarán en la Luna o en el Planeta Rojo que el Parque Nacional de Timanfaya y sus alrededores, no solo por sus paisajes «marcianos», sino también por las diferentes etapas del vulcanismo que pueden verse en la isla, recientes y muy antiguas. Su directora, Loreana Bessone, sabía que la NASA se iba a sumar al curso en cuanto fuera avanzando el programa Artemis. Solo la elección del nombre del programa que llevará de vuelta a la Luna a la NASA, la ESA y el resto de sus socios públicos y privados es toda una declaración de intenciones: alude a Artemisa, la diosa griega de la caza, una mujer fuerte. La hermana gemela de Apolo, el nombre que quedó unido a la gesta histórica de Armstrong, Aldrin y Collins en 1969. Bessone da un consejo a los periodistas que asisten al retorno de los cursos de la ESA a Lanzarote. Deberían fijarse en Kate Rubins, dice, «probablemente la próxima vez que la vean estará en la Luna». Cuando le mencionan por la posibilidad de que sea ella u otra compañera la que esta vez descienda en primer lugar del módulo lunar, Rubins recuerda que todavía no han sido elegidas las tripulaciones que volarán en las naves Orión hacia la Luna, pero también que la NASA tiene decidido que en ellas habrá mujeres. Kate Rubins está en Lanzarote para aprender geología con los mejores instructores científicos en esta materia de la ESA, al frente de los cuales está el geólogo italiano Francesco Sauro, que enseña que el paisaje y las rocas «se pueden leer» y cuentan una información extremadamente valiosa para quien sepa observar. «Elegir bien será muy importante» La astronauta estadounidense tiene la lección aprendida: «Cuando volvamos a la Luna, tendremos recursos limitados, tiempo limitado en el espacio y una cantidad limitada de rocas que podremos traernos a la Tierra, así que elegir bien será muy importante». Lo mismo piensa su colega de la ESA Andreas Mogensen. Este ingeniero danés de 46 años tiene ya experiencia en el espacio (estuvo diez días en la EEI en 2015) y también aspira a ser uno de los elegidos por la ESA para volar con Artemis a la Luna. Sabe que con el curso de Lanzarote suma méritos: «Cuando vayamos a la Luna y, en el futuro, ojalá, a Marte, uno de los focos principales será la geología», explica. «Para mí, lo más valioso está siendo aprender a comprender las rocas. Si puedes leer en ellas, en esencia puedes leer la historia de la Tierra», argumenta Mogensen.