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El cine luso pierde a su referente: muere Manoel de Oliveira

Manoel de Oliveira, el realizador en activo más longevo de la historia del cine, fallecía ayer a los 106 años de edad. Con cerca de 60 títulos como director, obtuvo un amplio reconocimiento internacional y se convirtió en el principal referente del cine portugués. A lo largo de su trayectoria trabajó con actores de la talla de Catherine Deneuve, John Malkovich y Marcello Mastroianni. En agosto de 2014 rodó su última película, «O Velho do Restelo».


Tenía 106 años y seguía en activo. En agosto de 2014 rodó la que sería su última película: "O Velho do Restelo". Toda una vida dedicada al cine con más de 60 películas a lo largo de su trayectoria. Se convirtió en el principal referente del cine portugués y obtuvo un amplio reconocimiento internacional, llegando a ser el director de cine en activo más longevo de la historia del celuloide.

Manoel de Oliveira nació en Oporto el 11 de diciembre de 1908 en una familia de la burguesía industrial. Cursó estudios de bachillerato en Pontevedra y comenzó muy joven a trabajar en el mundo del cine como figurante –fue además piloto de aviones acrobáticos y de coches de carreras–.

Apareció por primera vez en un filme en la película muda de Rino Lupo “Fátima Milagrosa” (1928), y más tarde protagonizó “Canción de Lisboa” (1933), la primera película sonora rodada en Portugal.

Su carrera como realizador arrancó en 1931, con el cortometraje documental “Douro, afina fluvial”, producida por su padre. En 1939 realizó los documentales “En Portugal ya se fabrican automóviles” y “Miramar, playa de rosas”. Un año más tarde se casaría con Maria Isabel Brandao Carvalhais, con la que tendría cuatro hijos.

En 1942 rodó su primer largometraje “Anika Bobó”. Tras este filme, de estilo neorrealista, se alejó de la dirección debido a la dificultad para encontrar productores y a la censura del Gobierno de Antonio Oliveira Salazar, y durante 14 años se dedicó a escribir guiones. Regresó a la realización en 1956 con “El pintor y la ciudad” y en 1962 realizó “Acto de primavera”, su segundo largometraje, película que obtuvo la medalla de oro del Festival de Siena.

Reconocimiento internacional

Ese fue el comienzo de un amplio reconocimiento internacional que se consolidó en la década de los 60. En 1974 rodó “Benilde our a Virgen Mae”, cuya puesta en escena estilizada repitió en “Amor de perdiçao” (1978), una adaptación de la novela romántica homónima de Camilo Castelo Branco, con la que obtuvo un gran éxito internacional.

Sus siguientes obras fueron “Francisca” (1981), “Visita ou Memorias e Confissoes” (1982), un documental autobiográfico que narra la vida de Oliveira durante la dictadura de Salazar, “Lisboa Cultural” (1983) y “Nice- à propos de Jean Vigo”, revisión de la película del director francés.

Oliveira obtuvo el León de Oro del Festival de Venecia con “El zapato de raso” (1985), y en 1991 recibió el Gran Premio especial del jurado en el mismo certamen cinematográfico con “A divina comedia”. En 1992 estrenó “Dia do desespero”, año en el que obtuvo el Leopardo de Oro en el Festival de Locarno.

Continuó con su producción anual con “Valle de Abraham” (1993) y “A caixa” (1994). En 1995 rodó “El convento”, con la actriz francesa Catherine Deneuve y el estadounidense John Malkovich. En los últimos años del siglo del que fue testigo, presentó “Party” (1996, con Irene Papas), “Viaje al principio del mundo” (1997), última interpretación de Marcello Mastroianni en una cinta que obtuvo de la crítica el Premio Especial Fipresci, “Inquietude” (1998), “A carta” (1999), Premio del Jurado en Cannes, y “Palavra e utopia” (2000).

Ya con 93 años, rodó “Porto da minha infancia” (2001), primera parte de su autobiografía, un homenaje a Oporto que muestra el contraste entre la ciudad que conoció de niño y la de la actualidad.

Su película “Cristóvao Colombo, o enigma”, fue galardonada con el premio Bisato de Oro 2007, concedido por la crítica independiente, en el Festival de Venecia.

Entre sus reconocimientos figuran también el Premio Interfilm del Festival de Berlín (1981), el Premio de la crítica internacional del Festival de Cannes (1990) al conjunto de su obra; el Premio Luchino Visconti (1994), y el Akira Kurosava del Festival de San Francisco en el mismo año.

En 2002 recibió el premio “Personalidad Portuguesa del Año”, de la Asociación de la Prensa Extranjera (AIEP). Dos años más tarde obtuvo el León de Oro del Festival de Venecia a toda su carrera.

En el año 2001 el director portugués publicó el libro “Manoel de Oliveira”, un compendio de textos y análisis críticos acompañado de testimonios de sus colaboradores.