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Rusia deroga la moratoria para vender misiles antimisiles S-300 a Irán

Rusia, que comparte con Irán sanciones de EEUU, ha decidido no esperar a que culminen las negociaciones sobre el programa nuclear iraní para levantar la prohibición de suministrar a Teherán misiles antimisiles S-300, incluso en su versión mejorada (antey-2500).


El presidente ruso, Vladímir Putin, firmó ayer un decreto por el que levanta la prohibición de suministrar sistemas de misiles antiaéreos S-300 a Irán, vigente desde 2010. El decreto elimina la prohibición de tránsito por el territorio de la Federación Rusa de esos sistemas de misiles, su cruce por la frontera rusa y el suministro a la República Islámica de Irán de sistemas S-300.

Los S-300 son similares a los Patriot estadounidenses y capaces de abatir varios blancos simultáneamente a alturas de hasta 27 kilómetros, con un alcance de 200 kilómetros.

La decisión del Kremlin llega una semana después de que EEUU e Irán alcanzaran un acuerdo de principios sobre el programa nuclear iraní que debe ser ultimado antes del 30 de junio. Moscú ha decidido no esperar hasta entonces, lo que podría incomodar a las potencias occidentales.

Lavrov defiende la medida

El ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, recordó que se han cumplido cinco años desde que Moscú decidió en 2010 congelar esa venta, concluida en 2007 entre ambos países por valor de 800 millones de dólares.

En 2010, presidente ruso, Dmitri Medvedev, canceló el contrato en aplicación de la resolución 1.929 de la ONU, que sancionó a Irán por su programa nuclear. Lavrov insistió ayer que esa cancelación no tuvo que ver con dicha resolución y que con ella Rusia buscó «estimular un proceso de negociación constructiva sobre el programa nuclear iraní». Lavrov, que recordó los perjuicios financieros para Rusia por haber suspendido el contrato, da por cumplido el objetivo tras el éxito parcial de las negociaciones. En la misma línea, el jefe de la diplomacia rusa subrayó que los S-300 «tienen un carácter exclusivamente defensivo», por lo que «no serán una amenaza para ningún Estado de la región, incluido, por supuesto, Israel».

Israel, que ya en 2005 calificó de puñalada en la espalda la venta de Rusia a Irán de sistemas mucho menos eficaces como los Tor M-1, puso ayer el grito en el cielo e interpretó la decisión rusa como una consecuencia del acuerdo marco, que habría legitimado a Teherán.

París avanza sus peones en el Golfo Pérsico

El Estado francés se deja querer por las satrapías del Golfo, especialmente por Arabia Saudí en un contexto de enfriamiento de las relaciones de los Saud con EEUU y en pleno auge de Irán.

El jefe de la diplomacia gala, Laurent Fabius, fue recibido más como un jefe de Estado que como un ministro a su llegada en visita oficial de dos días a Ryad.

Para los Saud no ha pasado desapercibido que París ha mantenido una posición más dura respecto al programa nuclear iraní que Washington. Por contra, Ryad nunca perdonará a Barack Obama que dejara caer al rais egipcio, Hosni Mubarak.

Cómo no; el Gobierno francés quiere aprovechar esa coyuntura para multiplicar los contratos civiles y militares (venta de armas) en el Golfo Pérsico.

Fabius aprovechó la llegada a Ryad del príncipe heredero de Abu Dhabi, Mohamed Ben Zayed al-Nahyane, para negociar la venta de cazas Rafale a los Emiratos Árabes Unidos. Sería la tercera gran venta de Rafales (a Egipto y a India). Un quinto cliente, Qatar, espera en la cola.GARA