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La implantación en China pierde atractivo para las empresas vascas

La escasa demanda de productos de calidad, el aumento del coste de la mano de obra o la devaluación del euro son los argumentos esgrimidos por Fagor Industrial y Orbea para anunciar el cierre de sus plantas en China, aunque Mondragon sigue apostando por otros sectores.


La progresiva pérdida de interés del mercado chino para las empresas vascas no es algo nuevo. El fabricante de autobuses Irizar ya dio hace un par de años el paso de abandonar China y ahora hacen lo mismo las cooperativas de Mondragon Fagor Industrial, dedicada a la fabricación de cocinas industriales, y Orbea, fabricante de bicicletas, que han visto reducida su competitividad en los últimos años.

Ambas compañías estaban implantadas en el parque empresarial de Kunshan, una población próxima a Shangai donde hace tres años también inauguraron instalaciones Fagor Ederlan y Cikautxo, con una inversión de 40 millones de euros

Fagor Industrial, en cuya planta trabajaban cien personas, enmarca el cierre en la «racionalización» de sus centros productivos y señala que potenciará las plantas de México, Turquía y Euskal Herria.

Orbea, en cuya fábrica trabajan 30 personas, señala que dirigirá sus inversiones a Portugal, donde prevé ampliar sus instalaciones con una nueva nave de 800.000 metros cuadrados. Al mismo tiempo, aumentará la «capacidad de customización» de su centro de Mallabia, donde trabajan 180 personas.

Automoción

Pese al cierre de estas dos fábricas, la implantación en China sigue siendo una «apuesta estratégica» de la Corporación Mondragon, que en 2020 espera duplicar la facturación hasta rondar los 700 millones.

Los esfuerzos del grupo se centrarán principalmente en el sector de la automoción, de manera que cooperativas como Fagor Ederlan, Batz y Cikautxo mantendrán sus fábricas en el parque de Kunshan, inaugurado en 2007.