18 AVR. 2015 EiTB, EPE/APV e Ibaia apoyan las producciones independientes EiTB, la Asociación de Productoras Audiovisuales Independientes del País Vasco (IBAIA) y la Asociación de Productores Vascos EPE/APV han reafirmado su compromiso de consolidar «una producción cinematográfica y televisiva vasca estable». Koldo LANDALUZE DONOSTIA El pasado jueves volvió a escenificarse uno de los acuerdos más relevantes de la industria audiovisual vasca, la firma del convenio de colaboración a tres bandas de EiTB, EPE/APV e Ibaia que tiene como objetivo potenciar la producción de obras respaldadas por buena parte de las productoras independientes vascas. En realidad, este acuerdo es la ampliación del acuerdo renovado en 2013 por ETB, IEPE-APV e Ibaia, bajo el auspicio del Departamento de Cultura de Lakua, con el que se pretende fomentar y desarrollar la producción audiovisual vasca, a través de la adquisición de derechos de explotación de las obras audiovisuales realizadas por productoras independientes de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa. Uno de los puntales de este acuerdo es el factor relacionado con la cuantía económica destinada a poner en marcha las producciones lo que nos permite tener una idea aproximada de un panorama que sigue eludiendo el potencial de una sector industrial –el audiovisual– condenado a sobrevivir dentro de una estructura cultural en crisis permanente. Los cuatro millones de euros que ETB destina a proyectos cinematográficos –ficción, animación, documental y cortometrajes– y películas y series de televisión parece más el cumplimiento de un expediente que la intención de afianzar las bases de un acuerdo que debería ser mucho más arriesgado y dotar de un atisbo de realidad esa quimera llamada “cine o industria cinematográfica vasca”. A pesar de la satisfacción que ha imperado en las tres partes de este acuerdo y presentar un balance muy positivo en relación al éxito que han obtenido varias producciones que contaban con una ínfima parte de este respaldo económico –”Ocho Apellidos Vascos”, “Loreak”, “Lasa eta Zabala”, “El Negociador” o “Txarriboda”–, este resultado de una cosecha fílmica lo único que refuerza es la incógnita que nace de una hipótesis, ¿Qué hubiese ocurrido si estas producciones hubiesen contado con una inversión mucho mayor que la otorgada? Las cifras de recaudación mareantes que han obtenido algunas de estas películas pueden responder a parte de esta pregunta.