19 AVR. 2015 ALAVÉS Gran trabajo con poca recompensa La escuadra albiazul fue de menos a más ante un rival muy complicado, pero un fallo defensivo a falta de diez minutos resultó fatal. Natxo MATXIN SPORTING 1 ALAVÉS 0 El Alavés truncó su buena racha en un encuentro en el que se batió el cuero cuando hizo falta, fue competitivo en el campo de un conjunto que ocupa puestos de ascenso directo y que solo ha perdido dos encuentros esta campaña, e incluso dispuso de sus opciones para conseguir hacerse con los tres puntos en el sólido campo del Molinón. Un error de colocación al salir a presionar el rechace de un saque de esquina en contra propició el agujero en el lateral derecho que permitió a los anfitriones general el lance que se tradujo en el único gol del partido. Por cierto, un decisivo tanto muy discutido, pues la posición de quien acompaña a Guerrero –el que marca– es más que dudosa, además de hacer ademán de ir a empujar la pelota. Sea como fuere, esa diana echó por tierra el trabajo de ochenta minutos de un Alavés que mereció mejor suerte, y que tuvo que apretar los dientes desde el pitido inicial. Muy exigidos, los de Alberto López se vieron obligados a ponerse el buzo de trabajo en los primeros minutos, con un Sporting que salió en tromba, dispuesto a resolver el envite por la vía rápida y sabedor de que una victoria les mantenía en los puestos de privilegio. La escuadra astuariana no echó de menos sus importantes bajas y, adelantando líneas, fue acogotando a los albiazules, que pasaron por fases de apuros. No obstante, el conjunto babazorro no salió con la idea de encerrarse y, cuando pudo, trató de enlazar con la mente puesta en llegar hasta los dominios de Cuéllar. No siempre fue posible, pero ello se hizo más fluido a medida que los anfitriones iban perdiendo gas. Un remate duro, pero centrado, de Manu Barreiro en el minuto 37, fue el mejor exponente de que el encuentro discurría de menos a más para los arabarras. Más equilibrio La segunda parte fue mucho más equilibrada. El Alavés cogió el tono deseado, el rival ya no salía tan rápido a la contra y las llegadas visitantes, sin mucho peligro, es cierto, eran bastante más numerosas, hasta el punto de hacer pensar que el Glorioso podía encadenar su cuarta victoria consecutiva. Una falta directa y escorada que botó Lanzarote con mucha intención fue el preámbulo del fin. A renglón seguido, los locales generaron la jugada que definiría el resultado final y ya no hubo tiempo para más. Los albiazules se quedaron con un palmo de narices y sin ninguna recompensa para el gran trabajo que habían realizado en un envite de gran exigencia. La derrota les deja ahora a cinco puntos del ansiado sexto puesto, aunque todavía queda todo un mundo por disputarse. Su técnico, Alberto López, reconoció sentirse «decepcionado», al igual que la plantilla, «porque teníamos buenas sensaciones, habíamos pasado a controlar el partido y el equipo ha trabajado lo suficiente como para merecerse algo». «Éramos conscientes de que en un encuentro en el que los dos equipos estaban con las fuerzas tan igualadas iba a ser determinante cualquier detalle o decisión, y que el que primero que marcase se lo iba a llevar, como así ha ocurrido», analizó el preparador irundarra. VISITA DEL LÍDERSi el encuentro de El Molinón fue exigente, al Alavés le espera este próximo sábado otro de similares características, pues el actual líder, el Betis, que juega hoy al mediodía contra el Zaragoza, visita Mendizorrotza.