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REQUISITOS PARA SER UNA PERSONA NORMAL

Leticia Dolera debuta con una comedia generacional sobre el peterpanismo


No le fue nada mal a Leticia Dolera en el último Festival de Málaga, donde su ópera prima conectó con el público joven, además de recibir el premio al Mejor Guion Novel, a la Mejor Fotografía (Marc Gómez del Moral) y al Mejor Montaje (David Gallart). La crítica la destacó como una comedia fresca y vitalista, que acierta a la hora de hacer suyos los estilismos procedentes del cine indie anglosajón. Ella misma ha confesado la influencia que pueda haber ejercido una realizadora como Miranda July en la creación de “Requisitos para ser una persona normal”, pero también reconoce la de otras autoras más curtidas, en especial la de Julie Delpy. Incluso de los clásicos, porque a Woody Allen le debe mucho en su manera de retratar una Barcelona romántica, aunque los tonos pastel de la fotografía remiten a Wes Anderson. Y, puestos a hacer listas, que es de lo que va la película, en el repaso no ha de faltar “Amélie” de Jean-Pierre Jeunet, película en la que se refleja la protagonista como en un espejo.

María de las Montañas, que así se llama la chica en cuestión interpretada por la misma Leticia Dolera, es hija de su tiempo. Por lo tanto, “Requisitos para ser una persona normal” quedará como una obra coyuntural, representativa de la generación de treintañeros que en la segunda década del nuevo milenio superaron la barrera de los treinta sin encontrar un trabajo estable, y que al no tener independencia económica tampoco consiguieron vivienda propia, o ni siquiera una relación sentimental duradera con alguien a quien poder tratar como su pareja.

Como la mayoría de sus coetáneos, María se siente víctima del frikismo, ya que no encaja en la normalidad necesaria para dejar de verse desplazada en la vida laboral y familiar. De ahí que la estética que la envuelve, incluido un disfraz como mujer-anuncio de galletas para perros, sea la de las cantantes indies acompañadas de un ukelele, motivo por el que de la banda sonora se encarga la cantautora Luthea Salom. Y si a algo suena es a música para anuncios de Ikea, establecimiento omnipresente a lo largo de la película a través de su sede en Sabadell. No por casualidad, la protagonista conoce a un empleado de la compañía sueca, con el que establecerá un pacto consistente en que él la ayude con la dichosa lista del título, y ella a cambio le apoyará en su plan para perder sobrepeso, tal vez porque los kilos de más no le vayan muy bien a un hipster. El papel ofrece la oportunidad de darse a conocer a Manuel Burque, siendo el otro descubrimiento del reparto Jordi Llodrà, que es el hermano con síndrome de Down de la prota. A este respecto parecería que el tal Álex es el que mejor sabe superar el riesgo de exclusión social, sin necesidad de hacer listados.