03 JUIL. 2015 EL PADRE La diáspora armenia a causa del genocidio turco en el año 1915 Mikel INSAUSTI AFatih Akin le honra el considerable esfuerzo que ha hecho para contribuir a la denuncia histórica del holocausto armenio a manos de los turcos en 1915, cuando el imperio otomano se alió en la Gran Guerra con el bando alemán, comenzando la persecución a las minorías étnicas. Porque está claro que lo suyo no es el cine de época, ni tampoco la narrativa de aventuras o las películas de gran presupuesto. Se las ha tenido que ver con una producción de 16 millones de euros y un rodaje que le ha llevado por medio mundo. Y se ha defendido dignamente, siguiendo un poco el estilo viajero de Werner Herzog. Para remarcar la obsesiva odisea del protagonista armenio, Akin se ha apoyado en la interpretación del actor de origen magrebí Tahar Rahim y en la música con evocadores rasgos antropológicos de Alexandre Hacke. En consecuencia las mejores escenas son aquellas en que vemos al superviviente solo frente a los elementos, como es la de la dura y agónica travesía del desierto. En aquellas otras en que hay mucha figuración o incluso movimiento de masas, el argumento central pierde parte de su fuerza. El padre que busca a sus hijas se convierte en el símbolo de la diáspora armenia, embarcándose rumbo a Cuba, desde donde irá a Florida, para llegar finalmente a Dakota del Sur. Este es un itinerario que siguieron muchas familias armenias, como la del cineasta Atom Egoyan, que se estableció definitivamente en Canadá. El cineasta turco-germano Fatih Akin hace que su héroe quede mudo tras sufrir un intento de degüello. De tal manera que representa el silencio impuesto que ha habido en Turquía desde siempre con respecto a la innombrable matanza. “The Cut” llegó a estrenarse en territorio turco, pero no faltaron las amenazas hacia el autor de esta valiente y necesaria película tan ligada a sus orígenes.