03 JUIL. 2015 CRÍTICA «Profanación» Los sicópatas con dinero gozan de mayor impunidad Mikel INSAUSTI Al parecer en su país de origen esta segunda entrega de la serie negra “Los casos del Departamento Q” tuvo más éxito que la primera, ya que “Profanación” obtuvo dos premios Robert del cine danés: el del Público y el de Mejor Actor de Reparto para el sueco de ascendencia libanesa Fares Fares. Entiendo el mayor impacto causado, pero considero que “Misericordia” (2013) resultaba más coherente dentro del modesto plan de producción a la europea, centrándose en la pareja policial compuesta en su versión cinematográfica por el mencionado Fares Fares y el danés Nikolaj Lie Kaas. Una vez presentados los dos investigadores, el guion de “Profanación”, adaptado de la siguiente novela de Jussi Adler-Olsen “Los chicos que cayeron en la trampa”, se toma media hora más de duración para extenderse en un caso mucho más enrevesado, no por complejo, sino porque presenta un sinfín de personajes y subtramas añadidas. La reinterpretación que el realizador Mikkel Norgaard está haciendo del primer David Fincher, y en especial de “Seven”, aquí se vuelve mucho más efectista y con una resolución del móvil de la venganza del todo aparatosa, y más propia de la rutina estadounidense del género, tanto para la pequeña como para la gran pantalla. Y, algo que puede ser preocupante cuando todavía vamos por la segunda entrega, es que la mecánica argumental se repite como en un bucle eterno. Debido a que los protagonistas se dedican a reabrir casos archivados, y sus pesquisas avanzan con constantes saltos en el tiempo del presente al pasado, por lo que la narrativa a base de flash-backs se hace obligada. Todo es como un “déjà vu”, máxime cuando los sicópatas millonarios de la intriga provienen de un internado para ricos, donde estrecharon lazos de cara a la consolidación de su asociación delictiva. Aquellos crímenes de juventud fueron ocultados bajo otros peores en la edad adulta.