26 JUIL. 2015 Presos en el franquismo: construir carreteras a base de picachón y pala La asociación memorialista Kattin Txiki presentó ayer su último trabajo: «Trabajadoriak, esclavos del franquismo en Oarsoaldea». En el acto se escuchó el testimonio de Luis Ortiz Alfau, que sufrió aquel horror. Oihane LARRETXEA oiartzun La asociación memorialista Kattin Txiki ha puesto el foco sobre los presos que en el franquismo trabajaron esclavizados haciendo carreteras. Tras dos años de intenso trabajo, su último proyecto, “Trabajadoriak, esclavos del franquismo en Oarsoaldea”, fue presentado ayer en el ayuntamiento de Oiartzun, en un salón de plenos abarrotado. La curiosidad por ver el resultado era evidente, tan palpable como el interés que se respiraba por atender el relato, en primera persona, de Luis Ortiz Alfau, preso durante el franquismo y destinado en el batallón disciplinario de trabajadores nº38. Fue enviado después a Oiartzun y Bidangoitze a construir carreteras en condiciones infrahumanas y de esclavitud. El trabajo quiere arrojar luz sobre lo ocurrido. Básicamente, para que se sepa qué es lo que pasó. Ese fue el mensaje que lanzaron desde la asociación: «tenemos derecho a ello», reivindicaron. Según los datos que facilitaron ayer, en el Estado español se organizaron 550 batallones de trabajadores; de ellos más de 60 en Euskal Herria. En Oarsoaldea, concretamente, durante cuatro años 18 batallones se dedicaron a construir carreteras y fortificaciones en Aritxulegi, Pikoketa, Jaizkibel, Lezo, Gaintxurizketa, Pasaia, Errenteria… Unos 12.500 hombres fueron sometidos a estos trabajos. Para el documental han recabado testimonios de personas que lo sufrieron en primera persona y que ya no están entre nosotros, como el anarquista Félix Padin, fallecido en octubre del pasado año, Guillermo Aizpurua, fallecido en diciembre y Marcelo Usabiaga, que nos dejó este pasado jueves. Precisamente, Usabiaga, militante y luchador incansable, fue homenajeado ayer en Donostia. A la proyección del documental le procedió una visita a lo que en su día fue el campamento Babilonia. Acompañado por algunos familiares de quienes estuvieron presos con él, Ortiz se emocionó al comprobar los restos de lo que fueron los barracones. Los recuerdos estaban intactos. Después del aurresku de honor, insistió en que él representa la voz de todos quienes sufrieron y que por desgracia no pueden ofrecer su testimonio. «Seguiré haciéndolo yo mientras pueda. Hasta el año que viene», se despidió agradecido. TÚNELES Y VÍAS Solo para la construcción del túnel de Aritxulegi, Oiartzun, se emplearon a más de 4.000 presos, según datos de Kattin Txiki. En la zona también construyeron la carretera Gurutze-Erlaitz «a base de picachón y pala» ENFERMEDADES Tal y como recuerda Félix Padin en el documental, en los barracones se contraían todo tipo de enfermedades. Él sufrió varias, como el tifus y la sarna. Siguió sometido, porque aquello solo le valió para librarse de las palizas, según reconocía.