21 AOûT 2015 IKUSMIRA ¿Todo vale? Mirari Isasi Periodista El fútbol nos ataca de nuevo tras un paréntesis que apenas hemos notado. No hay duda de que da mucho juego. Y no me refiero al derivado del espectáculo deportivo, sino al otro, al que da un tantito así (de grande) de vergüenza, ajena y propia. Pero, ¿por dónde empezar? Podría ser por Nuno Silva, el jugador portugués fichado por el Jaén que llegó a su presentación ante los medios con una camiseta con la fotografía de Franco. Sí, el dictador español. Dijo que no sabía quién era. ¿Tampoco los responsables del club para el que ahora va a dar patadas a un balón? ¿Incultura u otra cosa por parte de quienes son un ejemplo –bastante inmerecido– para millones de personas? También se podría empezar por lo que de indecente tiene que un tal Cristiano Ronaldo le regale a su agente una isla griega con motivo de su boda. No solo por la situación de los millones de personas, o de la propia Grecia, a los que la crisis ha exprimido hasta el límite, porque hace una década hubiera sido una ostentación igual de indecente. O por los clubes que llevan publicidad de fundaciones ligadas a países en los que no se respetan, ni mucho menos, los derechos humanos o por los que tienen unas deudas, impensables en otros casos, con las arcas públicas. O, más cerca, por los jugadores (pobrecitos) que reciben un trato preferente a la hora de rendir cuentas con Hacienda (IRPF) o por los clubes objeto de rescates escandalosos y que inflan la valoración de su patrimonio para saldar sus deudas con la Hacienda foral… Así que, ¿por dónde empezar? En el mundo del fútbol, ¿todo vale? Y lo que es peor, ¿todo está justificado?