09 SEPT. 2015 Neil Young, coches y perros en «Mi vida al volante» El canadiense Neil Young continúa prolífico: graba discos con más intensidad que nunca, transforma coches, enreda con trenes... y, además, le da tiempo para escribir el segundo volumen de sus memorias, «Mi vida al volante», que complementan a «El sueño de un hippie». P. CABEZA BILBO Un tipo que alberga cerca de sesenta referencias que van desde Buffalo Springfield, CSN&Y... a su propia carrera en solitario, amplia y dispar en enfoques, con el consiguiente esfuerzo, no pasa su vida tocándose la nariz. Si además cuenta con una familia que atender y un jovi, al margen de los perros, tan amplio como los coches (y los trenes de juguete), pero llevado al punto de entenderlos y transformarlos, supermán no anda muy lejos, aunque para ser ecuánimes el dinero también debe de ayudar en aspectos como colaboración especializada de terceros. «He aquí la historia de la orgullosa autopista de las dudas. Dado que ya he publicado el primer volumen de mis memorias, algunos pasajes os sonarán si ya lo habéis leído. En este libro cuento mi relación con los coches a lo largo de los años», así comienza Neil Percival Young “Mi vida al volante”, pero la frase no se puede tomar en su literalidad, ya que Young aprovecha asimismo para hablar de perros y de sus perros, además de contar detalles puntuales de su biografía al margen de las válvulas y los biocombustibles, uno de los aspectos más espinosos del libro. !Ah! Young también ilustra, a mano y a color, cada uno de los coches que ha tenido, demostrando un considerable grado de habilidad con el pincel. Infinito Young. «Partiendo de mi pedigrí como hijo de Scott Young, un escrito canadiense de primera, y de los muchos escritores que conozco bien, estaba seguro de que podría escribir algo interesante que me manutuviese ocupado una temporada, lo cual me vendría de perlas. Confiaba en escribir un libro entretenido y pasármelo igual de bien que con el primero. El problema era que tenía la impresión de que me pondría muy serio y obsesivo con algunas cosas que me preocupan. Si quería escribir sobre coches, tendría que explicar qué pienso sobre los combustibles fósiles, el calentamiento global y la política de Estados Unidos, y temía hacerlo de tal manera que acabaría ahuyentando a los lectores», relata Young. La cuestión es que, finalmente, se habla de todas esas cosas, de perros, de anécdotas, de situaciones musicales, del sentido de muchas de las canciones escritas por el tozudo guitarrista, que, además, debió de escribir este libro en un tiempo paralelo o no muy distante a su último disco, “The Monsanto years”, donde arremete contra la multinacional y sus prácticas, dentro del enfado que Young desarrolla en muchas ocasiones, como la batalla por la calidad del sonido y en contra de los formatos de audio comprimidos, historia que terminó, de momento, con la fabricación de Pono, que cabe imaginar pueda ser parte de un tercer libro. De hecho, del sistema de sonido Pono, avocado al fracaso, Young no habla en el libro, pero sí mete una cuñita si la ocasión lo permite, como cuando ilustra el Cadillac Eldorado Biarritz, un llamativo coche al que añade entre paréntesis «El Cadillac equipado con Pono». «En 1974 había un bar en lo alto de la montaña en Skyline Boulevard, en la California Highway 35. Se llamaba Alex’s y Pegi trabajaba allí. Alex’s era el local donde «pedía algo solo para verla moverse», relata Young hablando de la que sería tiempo después su segunda esposa y madre de dos de sus hijos. Es también el hilo desde el que nacerá una canción. Young explica en varias ocasiones como de una anécdota apuntada en un papel cualquiera, tiempo después, incluso años, ha salido una letra y unos acordes. Pegi es una constante en el libro, pero lo que no hemos leído es nada referente a la ruptura con ella y su nueva historia con la actriz Daryl Hannah, con quien, posiblemente, no tenga ninguna experiencia que contar relacionada con los coches. Calentamiento global, biocombustibles (con el problema que generan por la desviación de cultivos para este fin), el problema de los combustibles fósiles, los coches eléctricos... son parte visibles del libro, que equilibra con el modo en el que surgieron varias canciones y otros finos detalles. ESPECIAL COCHESSegunda parte, y puede que no la última, de las memorias que el propio Neil Young escribe de forma amena. En «Mi vida al volante» (Malpaso) se centra en su colección de coches antiguos de gran cilindrada que él mismo modifica, no sin ayuda, para convertirlos en eléctricos o consumidores de biodiesel.