28 DéC. 2015 Santos Inocentes Iñaki LEKUONA Periodista Mientras los Reyes Magos regresaban al convulso Oriente, este año que ahora despedimos se presentó en París con los ataques a la redacción de Charlie Hebdo y con el posterior debate sobre el diferente peso de la vida y sobre la ubicación de la frontera de la crítica satírica. Si aquello conmocionó a la sociedad francesa, los atentados del 13 de noviembre la noquearon de tal manera que en la confusión general la ultraderecha ha logrado los mejores resultados de su historia, bebiendo sin tapujos de un cóctel en el que destaca el sabor acre de la islamofobia. Ese mismo brebaje fue el que incitó a unos centenares de personas ebrias de xenofobia a asaltar y quemar en plena Nochebuena una sala musulmana de oración en Ajaccio. Una actitud que contrasta con la de ese grupo de musulmanes que decidió, esa misma noche, velar de manera simbólica las iglesias de Béziers, feudo del Frente Nacional y la ciudad que en 1209 el Papa Inocencio III, con el fin de acabar con los cristianos cátaros que se refugiaban tras sus murallas, decidió pasar a cuchillo clamando aquello de «matadlos a todos, que Dios reconocerá a los suyos». La Iglesia recuerda hoy sus Santos Inocentes, pero a la Historia le faltan días para honrar al resto. Así nos lo ha recordado este 2015; en Francia varias veces y en Oriente Medio todos los días.