05 JAN. 2016 CATALUNYA, A LAS PUERTAS DE NUEVAS ELECCIONES ERC pide seguir negociando sin instar a Mas a dar un paso a un lado Tras el «No» definitivo de la CUP a la investidura de Artur Mas y la decisión de Convergència de no mover ficha para evitar las elecciones, las miradas se dirigieron ayer hacia Esquerra, en el centro privilegiado del tablero. Su líder, Oriol Junqueras, reclamó a todos seguir negociando, aunque evitó pedir en público a Mas que dé un paso a un lado. Beñat ZALDUA BARCELONA Es el momento de Esquerra. Ayer su presidente, Oriol Junqueras, realizó una comparecencia que lo mismo sirve para un roto que para un descosido, lo mismo para realizar un último llamamiento a las negociaciones entre independentistas que para situarse a la cabeza en la parrilla de salida hacia las nuevas elecciones. Saltó fuera del ring y desde la gradería, con gran vehemencia, exigió a Convergència y a la CUP que vuelvan a sentarse a negociar y no hablen de elecciones. Así, como un aficionado más, Junqueras se inhibió y evitó pedir al president en funciones, Artur Mas, que dé un paso a un lado (tal y como le pide la CUP) y evitó también pronunciarse sobre la reedición de la fórmula Junts pel Sí, tal y como le reclamó ayer mismo CDC. Vayamos por partes, porque la resaca del «No» definitivo de la CUP a Mas fue intensa. El día arrancó con las diputadas de la CUP Anna Gabriel y Eulàlia Reguant pidiendo al unísono, en sendas entrevistas radiofónicas, que Junts pel Sí proponga a Junqueras como president. El acuerdo sería entonces coser y cantar, dieron a entender. Al otro lado del tablero, el propio Mas contestó también por la mañana, a la entrada de la sede de Convergència, asegurando estar «tranquilísimo» y «con ganas de plantar cara a los poderes de Madrid» y a «algunos de aquí que ponen las cosas excesivamente difíciles». El turno largo de palabra le llegará al president hoy, cuando comparezca de forma más reposada ante los medios tras la reunión del Govern de cada martes. Pero por si acaso, el coordinador general de CDC, Josep Rull, se encargó ayer al mediodía de dejar claro que no contemplan modificar su «voluntad de investir a Mas». Lo hizo en una rueda de prensa ofrecida tras la reunión de la Ejecutiva del partido, en la que también señaló que renunciar ahora a la investidura supondría que la parte «más radicalizada y menos mayoritaria tomaría las riendas del proceso». Desde CDC el mensaje fue claro: asumen la convocatoria de nuevas elecciones. De hecho, Rull, que también acusó a la CUP de aliarse en la práctica con los poderes fácticos del Estado, apostó ya por reeditar Junts pel Sí, una candidatura que calificó de «herramienta ganadora», obviando que el 27S no consiguió la mayoría suficiente para gobernar. Para acabar de adobar el ambiente de la Ejecutiva que ERC tenía programada por la tarde, varias voces republicanas abogaron durante la mañana por pedir a Mas que, vista la negativa final de la CUP, dé un paso al lado para evitar las elecciones y posibilitar el acuerdo. Los diputados en Madrid Gabriel Rufián y Joan Tardà lo hicieron a través de las redes sociales, convertidas ayer de nuevo en barras de bar sin borracho, pero con muchos pesados. «Frente a partirlo todo en partidas, generosidad. Frente al revanchismo, altura de miras. Frente a marzo, alternativas. Aquí y ahora», apuntó Rufián. Más directo fue Tardà: «Si Mas da un paso a un lado y cede la Presidencia a un miembro de su partido, formamos Govern y adelante el proceso». Hasta el presidente de la ANC, Jordi Sánchez, muy crítico el domingo con la negativa de la CUP, aseguró que estaría «enormemente satisfecho» si Mas diese un paso atrás para evitar las elecciones. Eso sí, consideró «improbable» que JxSí proponga otro candidato. Igual que el Parlament, cuya Mesa, presidida por la expresidenta de la ANC, Carme Forcadell, rechazó de momento convocar un nuevo pleno de investidura. Vuelta a las negociaciones Con todos estos ingredientes encima de la mesa, ERC reunió por la tarde a una Ejecutiva ampliada en la que también participaron independientes de JxSí como la propia Forcadell o el que fuera cabeza de lista de la candidatura, Raül Romeva. Tras la reunión, en la rueda de prensa, una pregunta principal y otra secundaria flotaban en el ambiente. La principal: ¿pediría públicamente a Mas un paso atrás? La secundaria: ¿diría algo sobre la reedición de Junts pel Sí propuesta por CDC? Pues nada de nada. De forma vehemente y contundente, Junqueras repitió hasta la saciedad que lo único que pide es que «todos seamos leales con los ciudadanos de Catalunya, debemos sentarnos y seguir negociando». «Nosotros nunca nos hemos levantado de la mesa de negociaciones, pedimos a todos que se vuelvan a sentar», insistió Junqueras, que arrancó la rueda de prensa dando en el centro de la diana: «Si vamos a elecciones, ¿qué garantía tenemos de que el escenario sea mejor que el actual?». Por mucho que insistieron los periodistas, evitó pronunciarse sobre la conveniencia o no de un paso a un lado de Mas, escudándose en que una rueda de prensa no es el escenario para resolver las negociaciones y apuntando que las propuestas que tengan ya las harán cuando todos vuelvan a sentarse a negociar. «Las soluciones no llegan a base de hacerse reproches mutuos en público», apuntó. Sin bajar al barro, Junqueras se mostró dispuesto «a ayudar, desde la centralidad, a unos y otros». Se situó así en el carril central del independentismo, posición que explotará en caso de que lleguen unas elecciones que ayer no quiso ni entrar a valorar, evitando de esta manera pronunciarse sobre la reedición de JxSí. Se trata de una reedición en cualquier caso improbable, dado que el original no cosechó los resultados esperados y fue solo aceptado bajo la amenaza de no convocar elecciones. Y ahora, a falta de sorpresas de última hora, la convocatoria se realizará de forma automática el próximo lunes. Catalunya Sí que es Pot, en precampaña con la incógnita de Colau en el aire Son los grandes beneficiarios del adelanto electoral. Catalunya Sí que es Pot (CSQP), la coalición que el 27S sumó a Podemos e ICV-EUiA sin el concurso de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, tiene ante sí la oportunidad de enmendar la nefasta campaña con la que consiguió tan solo 11 diputados, muchos menos de los esperados. Y es que las perspectivas para la izquierda no independentista son muy buenas en unas elecciones sin el carácter plebiscitario del 27S y con Colau como garantía de éxito. Es imposible entender la victoria de En Comú Podem en las elecciones del 20D sin el papel activo de la carismática exportavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). De hecho, una de las incógnitas es el papel que cumpliría Colau en la campaña. El diputado en el Congreso Xavier Doménech apuntó ayer que la proyección de Colau «va mucho más allá de ser alcaldesa de Barcelona», aunque a día de hoy es difícil prever que abandone la Alcaldía sin apenas un año en el cargo. De momento, ayer el parlamentario de CSQP Joan Coscubiela trató ya de centrar el eje de las nuevas elecciones fuera de los «bloques identitarios» y a favor de lo que denominó, sin detallar, una «alternativa transversal.B.Z. MAS El president en funciones, Artur Mas, comparecerá mañana tras la reunión del Govern. Ayer se limitó a anunciar que se ve con ganas de hacer frente a Madrid y «a las fuerzas de aquí que no lo ponen nada fácil». JUNQUERAS Aunque pidió a todos seguir negociando y hacer un esfuerzo para evitar las elecciones, Junqueras se negó a aclarar si pide o no a Mas que dé un paso a un lado para evitar los nuevos comicios.