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OSASUNA

Kodro nada y los demás saben guardar la ropa

Un latigazo del joven ariete y el posterior trabajo defensivo dan a los navarros su quinta victoria fuera.


HUESCA 0

OSASUNA 1


Un latigazo de Kenan Kodro al cuarto de hora de juego sentenció un partido trabado en el que Osasuna supo nadar y guardar la ropa, una cualidad necesaria, sino obligatoria, en una categoría como es la de Plata, donde partidos así te encuentras muchos, en los que un detalle, un gesto, un acierto, un error, te dan o te quitan. Y a Osasuna ayer, ante un campo que más parecía El Sadar, le dio. Tres puntos trabajados, sacrificados, ganados a pulso, que saben a gloria y permiten afrontar el ecuador liguero con optimismo.

Enrique Martín apostó por Kodro y José García en el once y dar entrada a Tano en defensa en lugar de David García. Y al menos el joven Kenan se reivindicó. Todo el peligro navarro en la primera mitad le tuvo a él como protagonista. En un choque de rápidas transiciones, sin tiempo para el juego pausado, a los catorce minutos, Kodro roba una pelota en la media luna oscense y sin pestañear descarga un chutazo imparable para el veterano Leo Franco. Una definición de diez del chaval. Dominaba el Huesca, marcaba Osasuna. Ese era el resumen, con los locales teniendo la iniciativa, asumiendo la pelota, pero los rojillos contragolpeando. Casi a la media hora, centro de Oier y cabezazo forzado de Kodro que el guardameta para abajo.

El Huesca llegaba bien por bandas y sus centros ponían en apuros a un Nauzet que primero vio cómo Luis Fernández remataba fuera y luego Camacho la picaba de cabeza delante de sus narices y se veía obligado a despejarla con apuros. No obstante, los iruindarras tampoco se achicaban y primero Roberto Torres desde fuera del área y después el propio Kodro que la cruzó en exceso, casi ponen el 0-2. Con qué poco Osasuna metía el miedo en el cuerpo.

Acabaron los rojillos mandando en el tramo final de la primera parte e iban a saber jugar con el marcador en ventaja en la segunda. Kodro, por un golpe en la rodilla, dejó al poco su sitio a Pucko, pero iba a ser Nino esta vez el que la tuviera en un remate mordido que se fue fuera cuando todos la veían dentro.

Ambos iban a disponer poco después de una doble ocasión ante la meta aragonesa y ninguno iba a acertar a culminar el rápido contragolpe. El choque entraba entonces en un ritmo más pesado, sin llegadas que acabaran en algo reseñable, con Osasuna empleándose a destajo en un trabajo oscuro pero altamente efectivo guiado por un excelso e incansable Mikel Merino, adaptándose a un 5-4-1 con Pucko y Alex Berenguer en las alas.

Sufrir en defensa

El Huesca se veía incapaz de hincarle el diente a la meta de Nauzet, impotente, acumulando cada vez más hombres en tareas ofensivas, con los navarros replegados y esperando una nueva oportunidad que asestar. Javier Flaño, que cumplía ayer 200 partidos en Segunda, dispara desviado a la media hora. Otro tanto hacía ya en el último tramo Berenguer, que ganaba en la carrera a su par pero no estaba acertado en el disparo.

Ocasiones desaprovechadas de las que estuvieron a punto de acordarse cuando ya en el tiempo de descuento un balón llegaba a pies de Figueroa, que perdonaba a los rojillos en el interior del área. Ufff... En un suspiro podría haberse ido todo al traste, pero Osasuna se salió finalmente con la suya y los 34 puntos a falta de una jornada para acabar la primera vuelta se quedaban en el zurrón.

Como no podía ser menos, las alegrías compartidas saben mejor y los jugadores agradecieron el incansable apoyo de los numerosos aficionados desplazados. Cuatro partidos seguidos sin perder, quinta victoria fuera y ahora dos encuentros en El Sadar. Futuro prometedor, pero ayer la fiesta fue en El Alcoraz.

Urko Vera y «Manolín» pasan el exámen médico y serán presentados hoy

Tras el partido, el club rojillo anunció los fichajes de Urko Vera y Manuel Sánchez ‘Manolín’, que serán presentados hoy, también ante los aficionados que se quieran acercar hasta El Sadar a las 13.30. Dos adquisiciones ya cantadas desde hace días que le vienen de perlas a un Enrique Martín que, en sala de prensa, asumió que «hemos sufrido demasiado» cuando su equipo había dispuesto de «cuatro o cinco ocasiones para poner más distancia en el marcador». Contento porque «los chavales han trabajado mucho», por su «defensa seria y contundente» y por el acierto en esa jugada de Kodro por quien se alegró de que aprovechara la oportunidad. «Ahí estamos. La subida de enero y febrero es un Tourmalet. Se trata de llevar un ritmo uniforme y a ver si al final podemos esprintar», abogó el de Campanas.J.V.