16 JAN. 2016 «Je ne serai jamais Charlie Hebdo» Amparo LASHERAS Periodista Érase una vez un país llamado Francia donde una revista de humor, “Charlie Hebdo”, reprodujo, allá por 2006, unas viñetas muy ofensivas sobre Mahoma. Antes habían sido publicadas en un periódico danés y ofendieron mucho al Islam. Y ocurrió que, nueve años después, unos árabes entraron en la redacción de “Charlie Hebdo” y mataron a 10 periodistas. Todas las personas que se creían buenas y sus dirigentes, que no lo eran, se unieron para clamar por la libertad de expresión, gritando «Je suis Charlie...!» al mismo tiempo que silenciaban los miles de muertos que causaban sus guerras. Pero un día la muerte en el Egeo de un niño sirio, Aylan, revolvió sus estómagos y todo el mundo, por unas horas, se tornó bueno y solidario. Pasó el tiempo y la guerra se recrudeció. El miedo llegó a Europa y a Siria el hambre; se cerraron las fronteras, renació el racismo y murieron más niños, pero ya nadie se acordaba de ellos. Hasta que un día “Charlie Hebdo” recordó en una caricatura la tragedia de Aylan para advertir a los europeos de que si el pequeño refugiado no se hubiera ahogado, de mayor sería un violador de mujeres en Alemania. Aquí termina la historia. Dicen que hubo quien se rió. Otras sentimos vergüenza y tanta indignación que nos dolió hasta el pensamiento. No, je ne serai jamais Charlie Hebdo, ni siquiera en nombre de cualquier libertad.