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HA LLEGADO EL TIEMPO DE LAS VACAS FLACAS PARA LA ECONOMÍA ARGELINA

Los argelinos deben aprender a apretarse el cinturón tras la instauración de medidas de austeridad para hacer frente a la caída de los precios del petróleo, que ha hecho perder a este país la mitad de sus ingresos procedentes del exterior durante el año 2015.


En primer lugar, el Gobierno decidió meter la tijera en el presupuesto de inversiones suspendiendo numerosos proyectos, pero esto repercute directamente en la cartera de los ciudadanos. Desde el 1 de enero, los automovilistas pagan hasta un 40% más caro el litro de gasolina y de gasoil. Y esto ha provocado automáticamente una cadena de subidas de precios. Por ejemplo, los transportes de viajeros por carretera se han apresurado a repercutirlas en sus tarifas, en contra de las afirmaciones del Gobierno en el sentido de que se iban a mantener sin variación.

«Aumentar el precio de los carburantes sin cambiar el precio de la carrera se traduce en pérdidas netas», se defiende un taxista, que ahora paga por llenar el depósito 1.450 dinares (12,42 euros) contra los 1.000 dinares (8.57 euros) que abonaba hasta ahora. «Dicho de otra manera, un tercio de mis beneficios se esfuman», se lamenta.

Los distribuidores de leche han realizado una huelga para reclamar una revisión de su margen de beneficios sobre las ventas de este producto subvencionado por el Estado y cuyos precios permanecen fijos desde hace una decena de años.

«La subida de los precios de los carburantes, de la electricidad y del gas influye directamente sobre el poder adquisitivo de los argelinos», explica el economista Smail Lalmas. Más aún teniendo en cuenta que ya se ha visto muy afectado por la depreciación de la moneda local, responsable de un aumento importante de los precios de los productos importados en un país que compra en el extranjero bienes de equipo, bienes de consumo y medicamentos.

En un año, el valor medio del dinar se ha depreciado oficialmente en un 15% respecto al euro, pasando de 104 a 117 dinares por cada euro. Pero, realmente, los tipos de cambio de las divisas se establecen en el mercado paralelo, donde el euro alcanzó los 180 dinares el pasado mes de diciembre.

«Crisis pasajera»

Para evitar que se extienda el pánico, los ministros se turnan en los platós de televisión y en actos de calle. Sostienen que el Estado está capacitado para hacer frente a una «crisis pasajera» después de años espléndidos marcados por el alza de los salarios y un consumo desenfrenado.

A finales de diciembre, el propio presidente Abdelaziz Buteflika tuvo que tranquilizar a sus compatriotas cuando firmó la controvertida ley de finanzas de 2016, que incluía el incremento de los precios de los productos energéticos. Pero, pese a ello, el gobernador del Banco de Argelia, Mohamed Laksaci, se mostró alarmado por el fuerte deterioro de las cuentas públicas. Según dijo, las reservas de divisas se han reducido en unos 32.000 millones de dólares entre setiembre de 2014 y julio de 2015, pasando de 185.000 millones a 152.000.

Smail Lalmas predice que esta fuga de estas reservas se acelerará. «A finales de 2016, no sobrepasarán los 100.000 millones de dólares. Nos encaminamos hacia una catástrofe, con un déficit presupuestario de 40.000 millones de dólares que resultará imposible reabsorber por la continua erosión de los recursos del fondo soberano argelino (FRR, por sus siglas en francés)», previene este experto.

Constituido gracias al excedente de ingresos provenientes de la explotación de los hidrocarburos a partir de un precio estimado de 37 dólares el barril, el FRR sirve para financiar el déficit presupuestario, así como para financiar las medidas urgentes que diseña el Gobierno con el objetivo de comprar la paz social.

Según el experto y antiguo ministro Bachir Msitfa, el fondo soberano no dispondrá de más que 21.000 millones de dólares a finales de 2016, frente a los 60.000 millones de principios de 2015.

Durante los primeros tres mandatos del presidente Buteflika, de 1999 a 2014, Argelia puso en marcha tres grandes programas de relanzamiento económico con un montante de 500.000 millones de dólares aprovechando que el precio del barril de petróleo se encontraba por encima de los 100 dólares.

En su cuarto mandato, el programa quinquenal (2014-2019) asciende a 264.000 millones de dólares. Pero la caída de los precios de los hidrocarburos unida a vanas tentativas de diversificar una economía monoexportadora pueden retrasar la reactivación.

La cuestión migratoria

La repercusión social de los problemas económicos no es el único frente que tiene abierto el Gobierno argelino en estos momentos. Otro de ellos es el de la migración de miles de argelinas y argelinos hacia el norte y el centro de Europa. Para abordar esa cuestión, el primer ministro, Abdelmalek Sellal, se entrevistó el pasado martes con su homóloga alemana, Angela Merkel.

Durante la conferencia conjunta en Berlín, la canciller exigió el «rápido retorno» de los migrantes de nacionalidad argelina que han llegado en los últimos meses, a quienes no se les reconoce el derecho a solicitar asilo por considerar que Argelia es «país seguro».