05 FéV. 2016 Los Óscar no racistas tendrán que esperar Mikel INSAUSTI Crítico cinematográfico En medio del boicot a la ceremonia de los Óscar por parte de la comunidad afroamericana del cine, llega la ópera prima de Nate Parker y arrasa en el festival de Sundance, el primero de importancia internacional dentro del calendario anual. La disyuntiva que se le presenta ahora a la Academia de Hollywood es tremenda, porque la prensa especializada está presionando para que “The Birth of a Nation” entré en las nominaciones a los Óscar del 2017, ya que para las de este año no ha llegado a tiempo. El alegato antiracista de “The Birth of a Nation” es frontal e incontestable ya desde el mismo título, puesto que se ha cumplido un siglo de discriminación cinematográfica en los EEUU, a partir de que el maestro Griffith estrenara en el año 1915 su clásico homónimo, revolucionario en la técnica visual y narrativa, pero defensor en su contenido del segregacionismo y de la primacía blanca sureña representada por el Ku Klux Klan. La nueva “The Birth of a Nation” reivindica la figura histórica de Nat Turner, un predicador que en 1831 lideró una rebelión de los esclavos en Virginia, siendo poco conocido para la mayoría de la ciudadanía norteamericana. Después de siete años, y con el apoyo de Spike Lee, el joven Nate Parker ha levantado este proyecto generador de cambios.