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Fútbol internacional

Desde el banquillo

Simone Zaza y Danny Welbeck saltan al campo para dar sobre la bocina las victorias a Juventus –nuevo líder– y Arsenal.


En su primer encuentro con los Red Devils, allá por 1996, vio puerta dos veces tras saltar al campo, logrando la igualada con el Blackburn, que vencía 2-0. En un decenio, muchos de sus 126 goles se produjeron después de sustituir a uno de sus compañeros. La guinda de esa habilidad fue el encuentro que el United disputó frente al Nottingham Forest en febrero de 1999, cuando anotó cuatro en menos de diez minutos. El ‘asesino de rostro angelical’, poseedor de una calidad que le hubiera valido un puesto de titular en cualquier club, siempre respondió de la misma manera a todas las tentaciones: «¡Prefiero ser suplente aquí que titular en otro sitio!».

No es otro que el noruego Ole Gunnar Solskjær, el «mejor suplente de la historia», según palabras mayores de sir Alex Ferguson, que a día de hoy ejerce de entrenador del Molde de su país, club que acaba de fichar a otro viejo conocido como Eidur Gudjohnsen, ex del Chelsea y Barcelona, sin equipo tras probar en la liga china, y que a sus 37 años sigue en activo.

El propio Solskjær hubiera firmado unos finales tan emocionantes como los que se vivieron en los duelos Juventus-Napoli y Arsenal-Leicester. Dos citas en las alturas decantadas por sendos jugadores que habían salido del banquillo, como Zaza y Welbeck. Suya fue la gloria, aunque «si jugara más...» se relamía con evidente sabor agridulce el primero de ellos, Simone, un gol cada 70 minutos de media, mejor promedio que el mismo Pipita Higuaín que ni la olió en un cerrado choque entre juventinos y napolitanos, sin ocasiones de gol, dominio alterno, que debió acabar en empate y se resolvió por un chutazo del suplente de Mandzukic, Dybala y Morata, que había saltado al césped casi al final. «Quiero jugadores con fame, no con fama», dijo el seleccionador italiano Antonio Conte. Con fame, con hambre. Lo hizo antes de convocar para la Azzurra a Zaza, 23 años, joven pero suficientemente trotado.

Natural de una de las regiones más pobres de Italia, en la suela de la bota, tanto que se dice que hasta allí no llegó ni el mismísimo Jesucristo. Y de allí, al norte, al Atalanta, que lo dejó formarse a medio camino, en Pisa. Con 11 años. Luego a Bérgamo, después a la Sampdoria, de ahí a la Juve Stabia –cerca de Nápoles–, luego otra vez cerca de Pisa a la segunda B italiana, de ahí al Ascoli, para acabar en el Sassuolo que ascendió a Serie A, a medias con la Juventus que al final se lo terminó quedando. Simone marcó un gol que le puede dar el Scudetto a la Juventus, quién sabe. Pero él sigue reclamando un lugar en el Calcio, esa palabra sinónimo de fútbol en Italia pero cuyo significado real es ‘patada’ o ‘golpe dado por el pie’. Zaza sigue recibiendo patadas del fútbol, es joven, curtido, y seguirá marcando goles, en la Juventus, nuevo líder –parece tener ya atado a Ilkay Gündogan, del Dortmund, para suplir la marcha de Paul Pogba al Barça–, o en donde sea.

Una Vecchia Signora que llegó a estar a 11 puntos del liderato, y hoy lo encabeza. Ocho encuentros seguidos con la portería a cero. El duelo con el Napoli por llegar a la meta seguirá igual de apasionante. La 16ª victoria bianconera consecutiva podría llegar mañana en Bolonia y la 17ª estaría en juego en el Juve-Inter del 28 de febrero. Casi nada, justo contra quien ostenta el récord de triunfos seguidos. Un Inter que en el otro choque de la jornada cayó 2-1 ante la Fiorentina y pierde comba con solo 6 puntos de los últimos 21. Y su vecino el Milan se le pone a dos puntos, cuando estuvo a 13, y ahora sueña –mientras Mario Balotelli sesteaba en los cinco minutos que jugó– con pelear el tercer puesto, con permiso de una Roma que coge aire y suma tres victorias seguidas, con gol incluido del bosnio Edin Dzeko, que no marcaba desde agosto... Aunque para lamento el del Palermo, cuesta abajo y sin frenos de los rosaneri, que ha prescindido de su técnico y ya van cinco en 26 jornadas. No es de extrañar, Mauricio Zampairini, su dueño, ha cambiado de entrenador 56 veces desde 1987.

El Tottenham ya no es el tapado

A los sicilianos les vendría bien un Simone Zaza de brega y pelea para salvar su comprometida situación, como a Arsene Wenger le vino de perlas tirar de Danny Welbeck para desatascar el empate que se mascaba en el Emirates ante un Leicester, con un hombre menos, que acariciaba el empate tras un gran partido en el que había sido superior al Arsenal hasta la expulsión. Al final, sobre la bocina, minuto 94, Mesut Özil saca a pasear su guante de seda y Welbeck, que había salido en el 83, peina a la red. No marcaba desde hacía un año y dos meses, tras mucho tiempo lesionado. Peor le fue a Scott Stephen, fan del Arsenal, que sufrió una hernia al celebrar el gol.

Los Foxes siguen líderes, dos puntos por delante de un Arsenal que con esta victoria in extremis redobla su sed de Premier en una persecución a la que se une de manera decidida el Tottenham, que le hizo un roto al City en su feudo, 1-2, y los de Pocchetino presentan todas sus credenciales tras cinco victorias seguidas. Para muchos, la Premier, con permiso del Leicester, apunta a Londres.

Manchester no está para fiestas. Si el City pierde gas, el United pierde otra vez. Esta vez 3-1 ante el Sunderland, sin el belga Fellaini, pillado en un altercado en un bar de copas a altas horas de la madrugada. A Louis van Gaal se le acaban las excusas. Como a un histórico inglés, el Aston Villla. «Hoy no es día para cantar canciones, el Aston Villa es un club histórico que está atravesando un momento difícil», dijo un elegante Jürgen Klopp tras vencer su Liverpool 0-6 en Villa Park, a donde había viajado desde Australia un fan de los ‘villanos’ para ver a los suyos por segunda vez en su vida.

Por desgracia para él, los de Birmingham están abocados al descenso, en tanto uno de sus jugadores respondía a las críticas colgando en Twitter una foto de un coche de lujo. Aunque para caprichos los que se puede permitir Rahen Sterling, el joven jugador del City fichado al Liverpool por 68 millones y que tras la derrota ante los Spurs mostró en las redes sociales su nuevo BMW i8, que suma a una flota de dos Range Rover, un Audi S6, un Audi Q7, un Smart y un Mercedes C63. Y todo eso con poco más de veinte años. Seis cochazos... y solo cinco goles esta temporada, los mismos que el Chelsea le hizo al Newcastle –otro que flirtea con el descenso– esta jornada, con lo que sigue la racha de Guus Hiddink en el banquillo de los blues y la de Diego Costa haciendo goles.

Lavezzi, 13 millones al año

Dos tantos anotó Robert Lewandowski para el Bayern –todo apunta a que va a renovar con los bávaros–, que aprovechó la baja en el Dortmund de Aubameyang para adelantarle en la lucha por el ‘pichichi’, aunque la nota en la Bundesliga la puso Julian Nagelsmann, quien a los 28 años pasó a ser el entrenador más joven en la historia de la Bundesliga, asumiendo la dirección del Hoffenheim, que solo ha ganado dos partidos.

No ganó, y eso es noticia, el PSG parisino, que empató. Pero el segundo está a 24 puntos. Y entre tanto, el club de los jeques es noticia porque ayer confirmó el traspaso del argentino Pocho Lavezzi, 30 años, que se va a la liga china con un sueldo de ¡13 millones al año! por dos cursos. Tras Cristiano, Messi, Ibrahimovic y Müller, será el quinto futbolista mejor pagado del mundo. Todo lo contrario que su ya excompañero Serge Aurier, al que el PSG ha apartado al filial y multado con 180.000 euros tras publicarse un vídeo suyo en el que llama «maricón» a su técnico Laurent Blanc e insulta a algunos compañeros. Como diría Roy Keane, corazón del United de Alex Ferguson, «me he peleado con tanta gente que ya no sé a quién dar la mano antes de cada partido». Quizá a Emmanuel Adebayor, que volvió a marcar, año y medio después. Lo hizo con el Crystal Palace, sí, el club al que buscó en Google para saber quién le había fichado.