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Opus Lírica presenta en Donostia una «Traviata» con sabor vasco

«La Traviata» de Verdi, una de las óperas más interpretadas del mundo, vuelve al Kursaal donostiarra de la mano de Opus Lírica y con una escenificación que contiene varios guiños a Euskal Herria. La mayor parte del elenco es vasca y la escenografía del bergarés Valen Moñux incluye un palacete donostiarra. Se pondrá en escena mañana y el domingo.


Opus Lírica presenta mañana y el domingo en el Kursaal donostiarra su cuarta producción propia, una “Traviata” con un marcado sabor vasco en la que la soprano de Legorreta Ainhoa Garmendia y el tenor italiano Matteo Mezzaro dan vida a Violetta Valery y Alfredo Germont, protagonistas de esta emblemática ópera de Giuseppe Verdi.

El programador de música clásica de Kursaal Eszena, José Antonio Echenique, destacó ese «carácter vasco» que se verá reflejado tanto en la puesta en escena de la ópera como por las personas que han estado trabajando para llevarla a cabo. A este respeto, destacó que «la gran mayoría» de las 150 personas que han trabajado en la ópera son vascas y destacó también el trabajo del escenógrafo y director artístico, el bergarés Valen Moñux, quien, a su vez, se mostró ilusionado por poder formar parte de esta creación. Explicó que ha tratado de «ser fiel» a la idea original de Verdi, por lo que ha optado por una escenificación «clásica» y ha ubicado la ópera en el París de mediados del siglo XIX. «He intentado que los decorados sean también clásicos y que la gente se centre en lo que está viendo», explico. En cuanto a estética, detalló que el palacete donde viven los protagonistas corresponde a una villa donostiarra situada en el Paseo de Francia.

En cuanto a la dirección artística, Moñux destacó la «manera impresionante» con la que tanto Garmendia como Mezzaro «han asumido sus personajes; son unos grandes cantantes y actores». Garmendia interpreta a Violetta Valery, una joven cortesana al que Alfredo Germont (Mezzaro) declara su amor, dando inicio a una historia de amor y desamor que Moñux calificó como «drama brutal». El director artístico destacó asimismo que en el libreto original Verdi introdujo un personaje vasco, un torero vizcaino llamado Piquillo al que Moñux ha querido dar un papel más referencial: «Actuará en una parte bailada y hemos querido que sea un dantzari tradicional, vestido de blanco y rojo», explicó. El encargado de dar vida a Piquillo será Eneko Galdos, con una coreografía de Edu Muruamendiaraz. Moñux también subrayó que «todos los escenarios» se han construido en Bergara, bajo la supervisión de Alex Odriozola.

Garmendia, fundadora de la asociación junto a Chomin Martín, se mostró ilusionada con el estreno y recordó que fue en 1992 cuando interpretó por primera vez “La Traviata”, también en el Kursaal. «Fue con el Orfeón Donostiarra, cuando tenía 17 años, y la cantaba Ainhoa Arteta, a quien admiro mucho. El de Violetta es un papel que me encanta, disfruto con cada expresión y vocalmente estoy en mi mejor momento, así que, para mí, este viernes se cumplirá un sueño», aseguró.

La de Legorreta también se mostró agradecida «porque ya se han vendido la mayoría de las entradas, lo que indica que sí hay un interés por la ópera y nos permite seguir educando y enseñando sobre todo a la gente joven lo que es la ópera». Destacó a este respecto que además de las representaciones de mañana, a las 20.00, y el domingo, a las 19.00, habrá un ensayo abierto hoy a las 18.00 (la entrada costará 6 euros). Además, antes del ensayo Ramón Gener impartirá la conferencia “This is opera”, que costará 10 euros.

Por último, el director musical Andrea Albertin destacó que “La Traviata” es «simple pero no tonta», porque «llega al alma, al corazón del público». El italiano dirigirá esta ópera por tercera vez, en esta ocasión sin partitura, «para poder ver a los actores y la escena» mientras dirige a la orquesta de Opus Lírica, formada por músicos locales y alumnos de Musikene.