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POLÉMICA POR LA OBRA «AMÉN»

Azcona defiende la libertad del arte frente a la persecución de la Iglesia

Abel Azcona fue interrogado ayer por el juez Fermín Otamendi por un presunto delito contra los sentimientos religiosos. El artista iruindarra defendió que el arte contemporáneo es «crítico, social y político», mientras que la Iglesia exige que la obra “Amén” «no le salga gratis». La concejal de Cultura, Maider Beloki, mostró su respaldo al artista.


Abel Azcona tuvo que defenderse ayer ante el juez de dos acusaciones de «atentar» contra las creencias de los católicos. La denuncia contra el artista no es corriente, ya que no solo se enfrenta a la querella de un grupo ultra, sino que es la propia Iglesia la que va contra él por la vía penal. La demanda la ha puesto el Arzobispado de Iruñea y Tutera, pero la respalda toda la Conferencia Episcopal aferrándose a una ofensa contra los sentimientos religiosos que «no puede salir gratis».

«Si yo hago una pieza que denuncia el fundamentalismo religioso, ¿qué hay más evidente del fundamentalismo que dos mil personas en la puerta rezando el rosario y que acabe yo sentado en un tribunal?», aseguraba ayer Azcona a la salida de su interrogatorio ante el juez Fermín Otamendi. De hecho, el artista sostiene que este proceso forma parte de la performance. Es decir, que la obra de arte “Amén” no ha consistido tan solo en formar la palabra «pederastia» con hostias consagradas, sino que también considera parte de la misma toda la reacción desatada. «Para mí el proceso judicial es parte de la pieza, pero totalmente. Entiendo todo como un proceso performativo, siempre desde la educación y el respeto, porque respeto al juez y al proceso, pero es parte de la pieza», explicó.

La expectación ante el juzgado era tal que el responsable de comunicación de la Audiencia ofreció que se hicieran las declaraciones en la sala de prensa, cosa que varios medios declinaron al preferir montar guardia en la puerta para que no se les escapara el artista. Muchos creían que la declaración se convertiría en un espectáculo e incluso que Azcona buscaría una condena para darse publicidad. Pero no. Se está defendiendo como puede y solo contestó a las preguntas de su abogado y del juez, negándose a responder a los letrados del Arzobispado y de Abogados Cristianos.

Arte crítico y memoria

«El arte contemporáneo siempre es crítico, social y político», defendió Azcona. El artista reivindicó que la exposición, titulada ‘‘Desenterrados’’, buscaba «desenterrar la memoria histórica y ayudar a colectivos». No obstante, reconoció que «ha acabado desenterrando a otros».

El abogado de Azcona, Jorge Morales, ha intentado «expulsar» del proceso al abogado del Arzobispado por no considerarle legitimado para denunciar. El juez no lo ha admitido, así que Morales lo intentará de nuevo si la causa no se archiva, lo que constituye ahora su principal objetivo.

«El archivo de la causa debería ser un ejemplo, ya que mantener un procedimiento abierto por una cosa tan subjetiva como los sentimientos religiosos no se compadece bien con esta época», aseguró el letrado, que apostó además por borrar este tipo de delitos del Código Penal. Además, aseguró que le causó «sopresa y estupefacción» ver que el Arzobispado se sumaba a esta persecución.

El abogado del Arzobispado rehuyó a la prensa, pero sí que habló la Conferencia Episcopal Española desde Madrid pidiendo que se castigue al artista navarro. «Meterse con las convicciones no puede salir gratis», dijo el portavoz de los obispos, José María Gil Tamayo, tras advertir contra la «libertad salvaje» y el «libertinaje».

El letrado de Abogados Cristianos, José Núñez, sí que buscó las cámaras. Núñez fue concejal del PP la pasada legislatura en la capital navarra. Ante los micros avanzó una ampliación de la denuncia, que probablemente afecte al Ayuntamiento por haber expuesto la obra en un local público.

La concejala de Cultura de Iruñea, Maider Beloki, participó en una concentración de apoyo a Azcona ante el juzgado.