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Si quieres la paz, prepara la fiesta

Masivo en participación y amable en lo ambiental, el festival donostiarra Stop War arrancó el viernes con docenas de propuestas callejeras lúdicas y sociales y con la presencia mayor en el escenario Zubia de la africana Inna Modja.


Los fastos donostiarras de la Capital Europea de la Cultura DSS2016.EU han promovido el programa antibelicista Stop War, con docenas de propuestas (teatro, danza, puestos de ONGs…) organizadas por la plataforma Kultura Alternatiboa. El programa cuenta con cuatro escenarios musicales más mercadillos callejeros y gastronomías del mundo.

La iniciativa lúdica organiza en paralelo otra generosa oferta de debates y ponencias pacifistas animadas por el colectivo Demagun, con su momento álgido en el acto de ayer “Municipios y ayuntamientos ante las guerras”, con los alcaldes-alcaldesas de la propia Donostia, Madrid, Tutera, Errenteria y Granollers.

El capítulo musical, el más aparatoso y masivo, contó el viernes con la africana Inna Modja. Anoche estaba prevista la actuación del mediático irlandés Bob Geldof y sus Boomtown Rats, pero el concierto de estos y de Gose, que iban a actuar de teloneros, se suspendió por la lluvia. El sexagenario británico Nick Lowe cierra fiesta hoy con los locales Esne Beltza de traca final. Las primeras notas fueron el jueves con el grupo Noga, del zarauztarra Unax Nogales, y el viernes intervinieron en diferentes escenarios los también autóctonos Autumn, June Calsor, Nahia, Funkdamental, Mery May & The Muppets, Voltaia, Rolling Dice o el conjunto gitano Sonokay que presentó su adaptación sureña de “Txoria txori”.

Regreso al puente

La Capitalidad retornó al céntrico puente María Cristina, donde naufragó en enero el mega espectáculo que inauguró el 2016 donostiarra. Stop War Festibala ha querido remarcar en ese macro escenario llamado Zubia la filosofía de que la música una las dos orillas del Urumea como tránsito de concordia y convivencia. Hay que quitarse la txapela ante el dinamismo de los responsables del evento, que repitieron lógicas organizativas de festivales tipo el encuentro indie del Monte Igeldo en setiembre, pero en fechas meteorológicamente más arriesgadas.

Y así lo supo reconocer la masa de asistentes que se agrupó sin agobios de espacio junto a las ahora hermanadas estaciones de tren y de autobuses y por los aledaños del paseo fluvial para degustar la primera gran noche rockera con una temperatura ambiental aceptable. Los cálculos oficiales cifran en unos 10.000 espectadores los que entran en el entorno.

La fiesta arrancó primero con la potente furia rítmica del dúo donostiarra Niña Coyote eta Chico Tornado. Ursula Strong (batería) y Koldo Soret (guitarra y voz) presentaron material fresco de su inminente nuevo disco y su macizo y ruidoso repertorio fue seguido con diversión por una asistencia que llenaba ya casi el céntrico puente.

Inna Modja fue después la novedad mayor de la primera jornada. La intérprete y modelo de Mali, residente en el Estado francés, se presentó en Donostia en formato de trío y ofreció algunas de las concienciadas canciones de su tercer disco “Motel Bamako” como “Water”, la antibélica “Tombouctou”, “Speeches” o “Boat People” sobre las migraciones en el mar Mediterráneo.

Con un tratamiento afro-beat y rap con electrónica y una permanente actitud de simpatía y baile, incluido un paseo entre la audiencia, la excorista de Salif Keita pareció casi olvidar su época primera, más frívola y en inglés, recuperando la lengua bambara y mostrando las penalidades de su pueblo: «No nos quedaremos sentadas y en silencio, dejando que nuestro país sea conquistado por invasores que quieren someter a nuestros padres, forzar a nuestras madres a rendirse y conquistar nuestras almas». Su habilidad cantora y escénica protagonizó el que será seguramente el momento más genuino de las tres grandes citas musicales de las jornadas pacifistas.