03 AVR. 2016 La crisis de la siderurgia se agrava en Gran Bretaña cuando Tata plantea vender todas sus factorías Tras una reunión de su consejo de administración en Mumbai, Tata Steel anunció el miércoles que «estudia todas las opciones para reestructurar su cartera, incluyendo una cesión total o parcial de Tata Steel UK». Julien MIVIELLE (AFP) LONDRES Con esta decisión del gigante indio, más de 15.000 empleos directos están potencialmente amenazados de desaparición en Gran Bretaña, correspondiendo casi un tercio a la gran planta de Port Talbot, en el País de Gales, una zona ya debilitada económicamente. «Perder esta factoría sería un golpe devastador para el conjunto de la industria del acero y para la economía galesa. Aún vivimos con las consecuencias de la pérdida de la industria del carbón en los años 80», lamenta Leanne Wood, la líder del partido nacionalista Plaid Cymru. En efecto, la economía galesa sufrió un rápido declive de la minería, que también golpeó el norte de Inglaterra. Huelgas masivas y episodios violentos acompañaron su cierre a mediados de los años 80, bajo el mandato de Margaret Thatcher. Con la presión de los sindicatos y de la oposición laborista, a tres meses vista de un referéndum crucial sobre la permanencia en la Unión Europea, el Gobierno del primer ministro conservador, David Cameron, asegura que estudia «todas las opciones», pero no ha respondido positivamente a los llamamientos de los sindicatos para que se produzca una nacionalización temporal. «Hay que asegurarse de encontrar un comprador con éxito», dijo la ministra de Comercio, Anna Soubry. «Hay una absoluta determinación por parte del primer ministro, y también mía, para que se siga produciendo acero en Port Talbot», aseguró el miércoles. Gabinete de crisis en Londres Al día siguiente, tras una reunión de crisis en Downing Street especialmente convocada para analizar el dosier de Tata Steel, Cameron insistió en que hará «todo lo que pueda» para ayudar a la siderurgia británica. «No excluimos nada», señaló. Sin embargo, añadió: «No creo que la nacionalización sea la respuesta adecuada». Según indicó, ha sido la intervención del Gobierno británico ante Tata la que «ha permitido garantizar que haya un proceso de venta». «Soy consciente de hasta qué punto son importantes estos empleos», subrayó el premier aludiendo a la cifra de 15.000 que barajan los sindicatos. «Estos empleos son vitales para las familias de los trabajadores, para la comunidad local, y el Gobierno hará todo lo que pueda colaborando con el grupo (Tata) para intentar mantener la siderurgia en Port Talbot y a través de todo el país», insistió Cameron, que ha sido criticado en la prensa británica por su gestión en este asunto. Pero restan pocas dudas de que el lento declive de la industria siderúrgica británica, iniciado en los años 70, está acelerándose, como lo reflejan los continuos anuncios de los últimos meses que hablan de reestructuraciones y de la supresión de miles de empleos. Tata Steel, por su parte, reiteró que, en su opinión, la actividad no es viable debido a una floja demanda que no se ha recuperado desde la crisis global que estalló en 2008. Alegó también «factores estructurales como la sobreproducción mundial de acero, el significativo aumento de las exportaciones de terceros países hacia Europa, los elevados costos de fabricación, la prolongada debilidad de la demanda de acero en el mercado doméstico y una moneda volátil». La presión del acero chino En ese contexto general, «no se puede obviar lo que está sucediendo en China para entender la crisis del acero hoy en día», como destaca para France-Presse Sébastien Marlier, analista de materias primas en “The Economist”. Ese país representa la mitad de la producción mundial de acero, que ronda los 1.600 millones de toneladas por año, por solamente 10 millones de toneladas para el conjunto del Reino Unido. Hace ya unos años que la demanda se ha reducido en China unida a la ralentización de la producción industrial y de la construcción. Pero no ha habido una reducción equivalente de la producción, por lo que el excedente anual chino ha pasado de 40 millones de toneladas hace cinco años a más de 100 millones de toneladas ahora. «Este excedente ha sido exportado por todo el mundo, hacia Estados Unidos y Europa, especialmente al Reino Unido, y esto ha conllevado una gran presión a la baja sobre los precios del acero», erosionando los márgenes de los productores locales, según explicó Marlier. La cuestión fue evocada tímidamente en octubre pasado durante la visita de Estado a Londres del presidente chino, Xi Jinping, pero este replicó que su país está reduciendo su capacidad de producción. Gran Bretaña sufre también problemas específicos, con el precio de la electricidad más elevado que en el continente europeo y con la fortaleza de la libra esterlina frente a otras monedas, lo que hace que sus productos sean relativamente más caros y, por tanto, hagan caer sus exportaciones. El Gobierno escocés encuentra comprador para dos acerías Tata Steel también decidió cerrar las acerías que posee en Escocia, en Clydebridge y Dalzell, lo que suponía la pérdida de 1.200 puestos de trabajo en la comarca de Lanarkshire, colindante con Glasgow. Pero la intermediación del Gobierno escocés permitirá salvar ambas plantas. El Ejecutivo ha llegado a un acuerdo para comprárselas a la multinacional india con el fin de vendérselas a continuación a la compañía británica Liberty House. Esta actuación agiliza la operación al evitar la realización de una «due diligence», obligatoria en el caso de una transacción entre empresas privadas. El nuevo dueño espera poder emplear a los 270 empleados de las dos plantas a medio plazo. El director ejecutivo de Liberty House, Sanjeev Gupta, declaró que pretende «devolver a esa actividad su anterior gloria» reconstruyendo su base de clientes y recuperando a los trabajadores cualificados. Considera que las dos plantas escocesas encajan perfectamente en su visión de un sector del acero integrado, flexible y sostenible, basado en el reciclaje de chatarra local y las energías renovables que produzca acero verde y productos para ingeniería de alto valor añadido. Por su parte, el ministro de Economía escocés, Fergus Erwing, declaró: «Cuando supimos que Tata pensaba cerrar las plantas de Clydebridge y Dalzell, dije que no dejaríamos ni una piedra sin mover en la búsqueda de un comprador». Y añadió: «Por eso hemos establecido un grupo de trabajo de acero escocés y me complace que nuestro apoyo a la industria del acero haya dado frutos». Algunos medios locales han informado de que la operación puede tener una factura multimillonaria –de alrededor de 20 millones de libras– oculta en forma de costes por la limpieza de los suelos contaminados. El acuerdo presentado la semana anterior implica la asunción de los pasivos de ambas plantas, excluidas las pensiones. El Gobierno no ha podido comentar la noticia debido a las elecciones que se celebrarán en mayo. En cualquier caso, un portavoz ha aclarado que la operación no tendrá ningún coste para los contribuyentes escoceses. Isidro ESNAOLA «TATÁSTROFE»Con este término se han referido algunos medios británicos a la decisión de la multinacional india de deshacerse de todas sus instalaciones en Gran Bretaña, lo que pone en peligro más de 15.000 empleos directos. NACIONALIZACIÓNLos sindicatos y la oposición laborista han instado al Gobierno de Londres a promover la nacionalización de las factorías en riesgo de ser cerradas. Cameron ha señalado que no le parece «la solución idónea». A LA ESCOCESAEl Ejecutivo de Edimburgo ha llegado un acuerdo para comprar las dos plantas que Tata va a clausurar en Lanarkshire y vendérselas a Liberty House. Ambas transacciones se harán a un precio simbólico.