21 MAI 2016 Doce días en huelga de hambre Amparo LASHERAS Periodista Doce días en huelga de hambre en las prisiones de Fresnes y Osny, en el Estado francés, a cientos de kilómetros de Euskal Herria. Doce días de solidaridad de las presas y presos políticos vascos con su compañera Itziar Moreno. Estas noticias se leen rápido, como si se escribiesen de correndida para llegar antes a los ojos de alguien. Si además, añadimos que la huelga es una denuncia contra el régimen de aislamiento impuesto a Itziar, tardaremos medio segundo más en contar una situación intolerable de conculcación de los derechos fundamentales de las personas presas. Y es que el silencio y la soledad del aislamiento, entre los muros de una prisión, pertenecen a la práctica de esa tortura perfeccionada que no se ve, que no consta, y cuyo fin es la destrucción interior del ser humano. Estos días los trabajadores franceses se lo están poniendo difícil al Gobierno de Hollande, están agitando al país contra el decreto de la reforma laboral que quiere imponer y lo que ocurra en la prisión de Fresnes y de Osny será para él un mal menor. Pero lo que es, es, y la huelga de hambre indefinida supone una grave denuncia ante las tropelías penitenciarias de políticas tan criminales como las suyas. Aunque Hollande lo aparte de su agenda, las protestas deberían dañarle los oídos y apretarle el cuello, igual que lo hacen los trabajadores franceses.