17 AOûT 2016 PROCESO DE INVESTIDURA EN EL ESTADO ESPAñOL Rajoy recibe hoy el aval del PP para seguir negociando con Rivera Mariano Rajoy reúne hoy a la dirección del PP para debatir sobre las seis condiciones impuestas por Ciudadanos de cara a una negociación de investidura. Controla todo Génova, así que el encuentro es un trámite. Con la previsión de un «sí, pero», habrá que ver la reacción de Rivera y si, finalmente, se fija una fecha para la sesión en las Cortes. Alberto PRADILLA MADRID En un contexto de vaticinios apocalípticos, la política española suele tomar el camino más lógico, que no tiene por qué resultar el exitoso. Ahora que es el presidente en funciones, Mariano Rajoy, quien lleva la batuta después de aceptar el encargo de Felipe de Borbón para formar gobierno, esta lógica se multiplica. Rajoy no es amigo de sorpresas por lo que, si no hubiese un cataclismo, lo que hoy se puede esperar de la reunión de la Comisión Ejecutiva en Génova es un «cheque en blanco» para que el máximo mandatario siga negociando con Albert Rivera. ¿Implica esto que aceptará las condiciones sine qua non que impuso el líder de Ciudadanos? Si seguimos el modus operandi de Rajoy se puede adivinar que la respuesta será un «sí, pero» que devolverá la presión a los naranjas. Uno de los puntos fuertes del inquilino de La Moncloa es su manejo de los tiempos. Así lo demostró hace una semana, cuando decidió irse de puente en lugar de responder rápidamente a la llamada de Rivera. Era como si dijese «acepto el movimiento, pero aquí el que tiene la sartén por el mango soy yo». Solo así se entiende el impasse en un contexto en el que ambos coincidían en la urgencia, con el 15 de octubre –fecha en la que Bruselas espera los presupuestos– acercándose. Tras sus paseos por Galiza, Rajoy reúne hoy a su dirección para celebrar un simulacro de democracia interna del que saldrá reforzado. Nadie espera que el cónclave del PP, configurado a imagen y semejanza de su líder, ose llevarle la contraria. Otra cosa es que Génova se eche en brazos de las seis condiciones. Especialmente porque algunas de ellas necesitan el concurso del PSOE, bien sea para limitar los mandatos, que exigen una reforma constitucional, o para cambiar la ley electoral, lo que requiere una mayoría cualificada, Rajoy solo puede realizar una declaración de intenciones. Por no hablar de cuestiones que, en la práctica, están en manos de las autonomías, lo que imposibilita cambios desde Madrid. En caso de que el PP presente acotaciones habrá que ver cómo responde Rivera, que se apoyó en lo inamovible de sus exigencias para realizar el tránsito del «no» al posible apoyo a Rajoy. En este ámbito habrá que fijarse en la Comunidad de Madrid. Es allí donde Cristina Cifuentes gobierna con un pacto con Ciudadanos en el que ya se incluyeron algunas de las propuestas formuladas ahora por Rivera. La clave, sin embargo, estará en la fecha de investidura. Rivera advirtió de que sin día exacto no hay más que hablar, por lo que habrá que ver si después de la reunión el PP se aviene a fijar echa. En realidad, la única que puede hacerlo es Ana Pastor, presidenta del Congreso, pero es evidente que su fidelidad está con Génova, no con la institución. A ver si mueve ficha. Récord de días sin convocar el pleno de investidura Ana Pastor, presidenta del Congreso español, superó ayer el récord de días sin convocar pleno de investidura. Con la jornada de hoy ya son 19, por encima de los 17 que esperó Federico Trillo para llamar a la sesión en la que el pacto con PNV y CiU haría presidente a José María Aznar en 1996. Parece que fuese ayer cuando los portavoces del PP, con Rafa Hernando a la cabeza, asediasen a Patxi López para que llamase a Pedro Sánchez a someterse al vapuleo de la Cámara Baja. Ahora Rajoy no tiene prisa. Y, por mucho que sea Pastor la que tiene que convocar, él es el que manda. Se ha especulado con la última semana de agosto como fecha. Pero eso implicaría que el presidente se lanzase al hemiciclo sin los apoyos necesarios. No se olvide que sin fecha tampoco hay diálogo con Rivera.A.P. PNVJosu Erkoreka, portavoz del Gobierno de Lakua, dejó claro ayer que el veto del PNV no es exclusivamente a Rajoy, sino también al PP, a quien exige «cambios» para poder llegar a un entendimiento.