16 OCT. 2016 ESTADOS UNIDOS Populismos neofascistas Dabid LAZKANOITURBURU La grave crisis de la democracia liberal ha puesto en el orden del día la cuestión de los populismos, de izquierda y de derecha. El debate sobre si el populismo es de izquierdas o de derechas, si bien apasionante, excede sin duda estas páginas, que se marcan como objetivo ofrecer una radiografía de los principales gobiernos, movimientos y candidatos del populismo de lo que se ha venido en presentar como la «nueva derecha». Cuando en realidad, y ahí sí que no hurtamos el debate, se trata más de neofascismo, concretamente de una versión actualizada de un movimiento y pulsión histórica que en los años treinta del siglo pasado fue bautizado como fascismo. Porque, ¿acaso el fascismo no era populista? El show de Trump: populismo neofascista «made in USA» El fenómeno Trump es un compendio inmejorable del populismo neofascista «made in USA». Showman de verbo provocador y empresario sin escrúpulos, el candidato «outsider» de los republicanos ha sabido captar el malestar, a veces razonado, otras irracional, de amplias capas de la población, preferentemente blanca, con el sistema: político, económico, mundial... Del que se sienten excluidas y a la vez del que se excluyen voluntariamente en un rechazo arcano con respecto a la modernidad globalizadora. El Gobierno tory posbrexit se adueña del discurso UKIP El reciente congreso de los conservadores en Birmingham ha supuesto la consagración de un discurso xenófobo, patriotero y con la vista puesta en los que votaron desde la nostalgia y la rabia contra la permanencia en la UE. La «moderada» Theresa May ha visto ahí un filón que un UKIP en crisis ha dejado huérfano y que los conservadores confían en que los laboristas en crisis y su líder de izquierda, Jeremy Corbyn, no puedan atraer. Xenofobiaren aitzindariak Europako ekialdetik datoz Europar Batasunean xenofobiaren ikur bihurtu da Viktor Orban lehen ministroaren Hungaria. Errefuxiatuen aurka duela astebete antolatu zuen erreferenduma parte-hartze txikiagatik galdu bazuen ere, bere horretan jarraitzen du politikari eskuindarrak. Baina horrek ez du bere lehiakide ultraeskuindarra, Jobbik mugimendua, kikildu, eta 2018an lehen indarra bilakatu daiteke Magyar Garda faxistaren alderdia. Europako ekialdean kristautasuna eta kontserbadurismoa ardatz duen populismoa gero eta nagusiagoa da. Eta apustu horren atzean batzuetan kalkulu politiko taktiko bezain arriskutsuak baldin badaude, Eslovakian kasu, badago hori muturreraino eraman nahi duena, Poloniako Gobernua hain zuzen. Katolizismoaren irakurketa zorrotz batetik abiatuta, liberalismo politikoaren eta moralaren aurka egiten du ordenaren eta familiaren izenean. Komunismo sobietarraren porrotak eta ezkerraren aldetik alternatiba faltak azaldu lezakete ekialdean populismo horrek bizi duen gorakada. Baina ez dut uste azalpen bakarra denik. Mende erdian Varsoviako Itunak eraiki zuen gizarte mota –sozialismo errealaren ahuleziak eta kontraesanak– aztertu gabe ez dirudi egoera guztiz uler daitekeenik. Putin tiene su modelo neofascista acabado en el checheno Kadirov Aunque tiene algunos rasgos populistas –conservadurismo social, patriotismo nostálgico– y es alabado como modelo por la ultraderecha (desde Trump hasta Le Pen), la Rusia de Putin no responde a ese modelo y respeta la institucionalidad: democracia a la rusa. Lo que no quiere decir que no promueva en su seno fórmulas populistas. La Chechenia de Ramzan Kadirov, fascismo mafioso clánico sufi (musulmán), no tiene nada que envidiar ni a Trump ni a Le Pen. Duterte, el desafío a EEUU de un «exterminador» Apodado como Rody o Digong, el presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, ha decidido implantar en el archipiélago su política de «limpieza» contra el narcotráfico y la delincuencia que le hizo popular durante su larga Alcaldía en Davao (Mindanao). Con casi 4.000 sospechosos ejecutados extrajudicialmente desde que asumió el poder en julio (encuestas aseguran que apoyadas por el 86% de la población) y medidas como la restauración de la pena de muerte por ahorcamiento, Duterte desafía con insultos todas las críticas (ONU, CPI...) y lleva a cabo un distanciamiento respecto a la dependencia con Washington y un acercamiento con China, que adereza con proclamas anticolonialistas. Erdogan emula a Atatturc 100 años después El triunfo sobre el intento de golpe de Estado del pasado mes de julio ha confirmado, paradójicamente, la deriva populista en la que se ha enfrascado en los últimos años el líder turco, Recep Tayip Erdogan. Sus purgas masivas, el creciente culto a su figura, y el uso del problema kurdo como arma para apuntalar su poder le acercan cada vez más a personajes como Kemal Attaturc. Lejos queda el impulso proUE del AKP. Cada vez más cerca su sintonía con liderazgos rivales de Occidente. Nazien jaioterrian zaharrak berri Austrian, Hitlerren jaioterrian, neofaxismoa ez da gaurko kontua. Jorg Haider zenaren alderdiak, FPOk, 60 urte ditu eta herrialdeko presidentetza eskuratu dezake abenduan. Alemanian ere gora doa etengabe AfD alderdia eta dagoeneko Angela Merkelen lidergoa kolokan jartzea lortu du. AfDren gorakada ez da ulertzen Ekialdeko Alemaniako Pegida mugimendu xenofoboaren bultzada kontuan hartu gabe. Baina batez ere Europako mendebaldea da neofaxismoaren irakurketa berrien, eta arriskutsuenen, gotorleku, bere garaian faxismoarena izan zen moduan. Marine Le Penek FN alderdi zaharraren mezua eraberritu egin du, datorren urteko presidentetzako hauteskundeak bistan Eliseoko jauregirako bidean. Le Penen alabak inguruko herrialdeetan izaten ari diren fenomeno politiko populistengandik ikasi baino ez du egin. Hor dago Danimarkako AF alderdi islamofoboa. Eta batez ere Herbehereetako PVV mugimendua. Geert Wilders politikariaren gidaritzapean musulmanen aurka egiten du. «Modernitatearen» eta inkluso homosexualen eskubideen izenean. Otro puñado de votos ... y vuelve Fujimori 42.597 votos impidieron que Keiko Fujimori, la hija del expresidente y hoy preso por crímenes de guerra, se convirtiera en líder de Perú. Para frustrar su segundo asalto a las urnas, la izquierda se tuvo que tapar la nariz y apoyar al empresario y banquero Pedro Pablo Kuczynski. Fujimori hija prepara su asalto a la Presidencia en 2021 con su heteróclita formación Fuerza Popular y su «Plan Perú». Populismo de derecha en estado puro y que tiene atractivo en las clases más desfavorecidas (indígenas) del país andino. Evangelismo en pleno naufragio de la izquierda El golpe institucional contra la presidenta Dilma Roussef ha alumbrado un Gobierno neoliberal al uso. No obstante, la debacle del PT, fruto también de factores endógenos como la corrupción, es una oportunidad para que el populismo de derechas aproveche la orfandad de las clases populares. Ya en el «impeachment» destacó el papel de diputados ultras evangelistas. Las municipales han supuesto otro impulso a estos sectores, representados en el PRB, cuyo obispo Crivella de la Iglesia Universal se juega la Alcaldía de Río en segunda vuelta. «Socialismo de los imbéciles» Marx y Engels definieron el antisemitismo que defendían ciertos sectores de izquierda en el siglo XIX como el «socialismo de los imbéciles». Ha pasado más de un siglo, pero parece que fue ayer. Me refiero a la mezcla de envidia-comprensión-seguidismo que generan en algunos los avances del populismo derechista, desde el Brexit hasta Trump. Envidiar el éxito es humano. Y más desde un socialismo sin cuyo fracaso sin paliativos a fines del siglo XX no se explica el resurgimiento con fuerza del neofascismo, sobre todo en el continente europeo. Justo es conceder que las élites actuales, entre la que se incluyen los decadentes partidos que se reclaman socialdemócratas, muestran un nivel de irresponsabilidad sin precedentes –quizás equiparable al de la Belle Epoque– al condenar al ostracismo a crecientes franjas de la población, en una suerte de baile austericida y suicida hacia el abismo neoliberal. Pero de ahí a abrazar toda derrota de la democracia liberal como si fuera una victoria propia va un abismo que solo se puede sortear con elucubraciones temerarias como la de la actriz estadounidense Susan Sarandon, cuando justificaba su posible voto a Trump –contra Hillary Clinton– augurando que si ganara el showman EEUU se asomaría el 9 de noviembre a una revolución inminente. ¡Todas al Palacio de Invierno! El triunfo nazi en el siglo XX demostró ya entonces, parece que sin éxito, la mentira del teorema «cuanto peor mejor». Sus consecuencias las sufrieron los liberales que auparon al poder a Hitler para acabar con los comunistas y, sobre todo, los comunistas que fueron forzados a contemporizar con él para debilitar a los liberales (Pacto Ribbentrop-Molotov). Cien años después, el problema es que la izquierda es inocua y el neofascismo no necesita ni ser anticomunista o antisocialista. Al punto de que le está robando hasta sus propios argumentos.