13 DéC. 2016 China lanza la primera advertencia a Trump por sus gestos a Taiwán Pekín ha advertido sobre un posible deterioro de las relaciones con EEUU tras el nuevo movimiento del presidente entrante, Donald Trump, que ha amagado con revolver 40 años de relaciones sinoamericanas restaurando las relaciones oficiales con Taiwán, lo que acabaría con el principio de «una sola China». GARA PEKÍN «Hemos tomado nota de esas informaciones y estamos profundamente preocupados», señaló el portavoz del Ministerio chino de Exteriores, Geng Shuang, tras las declaraciones realizadas la víspera por el presidente electo de EEUU, Donald Trump, en la cadena Fox. «No sé por qué deberíamos estar atados a la política de una sola China si no logramos antes un acuerdo con China para arrancar otras cosas, sobre todo en el ámbito del comercio», señaló el magnate, quien ya encendió los ánimos en Pekín a principios de mes cuando atemdió una llamada telefónica de la presidenta taiwanesa. Tsai Ing-wen, quien le felicitó por su triunfo en las presidenciales. El Gobierno chino, que acogió positivamente su victoria en las elecciones del 8 de noviembre, reservó entonces sus dardos contra la presidenta independentista taiwanesa y exculpó al showman y próximo inquilino de la Casa Blanca por su «inexperiencia» diplomática. Línea roja Esta vez ya no. Pekín considera que Trump ha cruzado una línea roja. «La cuestión de Taiwán apela a la soberanía y a la integridad territorial de China. Está ligada a intereses fundamentales de China. El respeto del principio de una sola China es la clave de bóveda del desarrollo de las relaciones sinoamericanas», señaló Geng, quien advirtió de que si ese principio «se ve comprometido o volteado, no se mantendría un crecimiento sano y regular de las relaciones bilaterales ni de cooperación en importantes materias», advirtió. El por qué de la política de «una sola China» se remonta a 1949, cuando tras la guerra civil las tropas nacionalistas derrotadas del general Chiang Kai-Shek (el Kuomintang) se refugiaron del Ejército Rojo de Mao Zedong en la isla de Formosa (el actual Taiwán). En el caso de EEUU, el reconocimiento de una sola China queda recogido en el comunicado de Shanghai de 1972, emitido conjuntamente por Washington y Pekín después de negociaciones entre el presidente Richard Nixon y Mao Zedong. «Todos los chinos de cada parte del estrecho de Taiwán mantienen que sólo hay una China y que Taiwán es parte de China. Estados Unidos no disputa esa postura», se indica en ese documento. Si bien el texto no especificaba qué Gobierno era legítimo, el presidente estadounidense Jimmy Carter reconoció formalmente a Pekín como único Gobierno de China en 1978 y cerró la embajada en Taiwán. Trump ya rompió con la línea de conducta de los presidentes estadounidenses desde entonces –no mantener contactos oficiales con dirigentes taiwaneses, aunque de hecho EEUU sigue vendiendo armas a la isla–. Trump se defendió el domingo señalando que no China ni ningun otropaís «me dicta lo que tengo que hacer o a quién cojo el teléfono». La prensa china ha puesto el grito en el cielo advirtiendo de que si EEUU no reconoce una sola China, esta podría vender armas a sus enemigos. No obstante, los analistas chinos apelan a la prudencia e interpretan sus gestos como una carta negociadora para obtener concesiones de Pekín sobre todo en materia comercial. Trump reiteró el domingo sus críticas a China por mantener devaluada su moneda para primar sus exportaciones, por militarizar el mar de China Oriental y de no ayudar a frenar a Corea del Norte. El presidente electo arremete contra los F-35 Trump criticó ayer que el contrato del Gobierno estadounidense saliente con Lockheed Martin para fabricar los cazas F-35 está «fuera de control», en una nueva advertencia sobre los excesos del gasto público en materia de defensa. «El programa F-35 y sus costes están fuera de control. Miles de millones de dólares pueden ser y serán ahorrados en gastos militares y de otro tipo tras el 20 de enero», prometió Trump en su cuenta de Twitter, su red social favorita. Trump, que ya había hecho esa crítica en su entrevista del pasado domingo, aprovechó la anunciada entrega de los dos primeros cazas furtivos F-35 a Israel –ayer llegaron los dos primeros tras un retrasó por mal tiempo en su base de salida de Italia– para marcar el paso a la multinacional estadounidense. Desde Israel, el director del programa del F35, Jeff Babione, invocó la «tecnología increíble» del aparato y «el esfuerzo» constante de Lockheed Martin pour reducir el coste de producción y mantenimiento. «Estoy deseando responder a todas las cuestiones que me quiera plantear el presidente electo», concluyó. Con la adquisición de esos aparatos tecnológicamente punteros, Israel aspira a mantener su supremacía militar aérea en la región, sobre todo respecto a Irán. GARA