07 FéV. 2017 CRÍTICA «Hotel Europa» Las heridas abiertas Koldo LANDALUZE Pasado y presente se dan cita en esta alambicada y desencantada crónica histórico-emocional que toma como pretexto la escenificación de la pieza teatral de “Hotel Europa” de Bernard-Henri Lévy, a cargo del actor que estrenó la obra en 2014, Jacques Weber. Pasado, presente, realidad y ficción se dan cita en torno a esta metáfora plagada de excesos con la que Danis Tanovic pretende elaborar una radiografía de algo tan complejo como es la realidad balcánica. Para tal fin la acción se ubica en un hotel de Sarajevo que acogerá una delegación de diplomáticos europeos que pretenden conmemorar el centenario de la acción armada ejecutada por Gavrilo Princip contra el archiduque Francisco Fernando y la duquesa de Hohenberg, que prendió la mecha de la Primera Guerra Mundial. Un tanto confusa en sus intenciones, Tanovic se muestra solvente a la hora de resolver técnicamente el aparente embrollo caótico que parece imperar en el engranaje argumental, una pericia que demuestra a través de un encadenado de planos secuencia muy bien resueltos. Por contra, ese dominio no se encuentra en la forma con la que se pretende narrar una historia que se ve obligada –por decisión del propio Tanovic– a acogerse a varios subrayados dramáticos de calibre grueso, para dotar de mayor empaque una historia que quizás no requería de ello. Ejemplo de ello es la innecesaria inclusión de una escena que recrea una agresión sexual que poco o nada aporta al conjunto y que se aleja por completo de la línea que plantea el cineasta a la hora de mostrar la catártica realidad que nació en aquella acción de Princip, se prolongó durante la Segunda Guerra Mundial y derivó en las no menos cruentas guerras balcánicas. A partir de todo ello se asoma el desencanto y la imposibilidad de una reconcinciliación marcada por multitud de heridas abiertas.