09 FéV. 2017 Del infierno al cielo Joseba VIVANCO Alguien dijo que el fútbol es «la única pasión de los hombres en la que aún son posibles los milagros». No sé si que el Deportivo Alavés le vaya a disputar una final al mismísimo Barcelona es un milagro, pero si no, cerca andará. Porque como rezaba una pancarta que acompañaba a los jugadores esta semana en sus entrenamientos, ‘‘No tenemos miedo al fracaso, porque nos hicimos fuertes en el infierno’’. Y de ahí, sin ayudas y sin muletillas, forjado en la Regional, en la Tercera, compitiendo en Abetxuko, en Amurrio o en Elgoibar, pero también en Chamartín o San Mamés, una historia salpicada de ascensos al cielo y descensos al averno, de alegrías y decepciones, de finales a vida o muerte o de finales perdidas como aquella de Dortmund. Un sentimiento, una pasión, unos colores. Nostalgia de recordar acudir a ‘Mendi’ de la mano de su aita, y su aita de su aitite. En días como ayer, en noches como la de ayer, «Vitoria entera os aplaude y acompaña», parafraseando al maestro Alfredo Donnay. Por el esfuerzo estajanovista del capitán Manu García, la pelea de Toquero –su sexta final– o Deyverson, las manos serenas de Fernando Pacheco, la peinada de Camarasa, el gol de Edgar Méndez con apenas unos minutos sobre el césped, por la grada del Polideportivo, por los más de 19.000 entregados espectadores que abarrotaron el estadio, por las lágrimas derramadas al final, por aquellos Ciriaco y Quincoces, por Primi, por Compañón o don Juan Arregi, por la gabardina que se puso un día para ir al campo José María Baqueicoa y no se quitó en 75 años de socio, por los que estuvieron y los que están. Sí, sí, sí, nos vamos a Madrid. Porque «esto es suyo» que decía Manu al final del duelo, suyo, de la afición. Nuestro. Zure garaia. Baina, gure garia da. Porque el triunfo del Glorioso es el triunfo también del fútbol vasco y en la final no estará solo. Ayer y hoy sigue saltando Mendizorrotza, 96 años después de que viera la luz este club. Otra final 16 años después de aquella en que el Liverpool les privara de ganar su primera y única. Y tres últimos años gloriosos, como el propio club. El 27 de mayo de 2004 fallecía la ‘abuela del Alavés’, Francisca Ortiz de Guzmán, ‘Paca’; el 27 de mayo de 2017, su equipo jugará la final copera. Y allí espera otro milagro para tocar el cielo.