GARA Euskal Herriko egunkaria

Coronas de primavera


Una deslumbrante luz blanca –conocida como aureola– rodeada por un anillo de color amarillo y luego por otro rojo, cercada posteriormente por varios grupos de anillos (uno, dos, tres…) que siguen la secuencia violeta-azul-verde-amarillo-rojo pueden sorprendernos en el cielo –centrada sobre el sol o la luna– cuando se forma un fotometeoro conocido como corona.

Este llamativo efecto óptico aparece ante nuestros ojos al colocarse, delante de los mencionados astros, una delgada capa de nubes de tipo altocúmulo o altostrato que desvía su luz. Los rayos deben atravesar las gotas de agua y, por un efecto de difracción (deformación de los haces de luz tras el paso por un orificio estrecho), cada una de ellas se convierte en una nueva fuente emisora de luz contribuyendo a crear la corona.

El tamaño que alcanza la misma (radio de la zona central y de los anillos) está relacionado con el de las gotas de agua que componen la nube. Cuanto más pequeñas sean las gotas, más grande será la corona. Y cuanto más uniforme sea su tamaño, más nítidos e intensos serán sus colores (siempre más luminosos y deslumbrantes en el caso del astro rey).

Sin embargo, es más fácil que podamos observarla cuando está sobre la luna porque resalta más en el cielo y porque es menos incómodo de mirar. En el caso del sol, la cantidad de luz es un auténtico inconveniente para verla. Es necesario utilizar algún tipo de protección si no queremos dañarnos la vista. A veces, si conseguimos “tapar” la aureola con algo como una farola o la copa de un árbol podemos llegar a recrearnos con el conjunto de los anillos.

Las coronas suelen ser habitualmente redondas. Sin embargo, al final del invierno y principio de la primavera, hay algo capaz de alterar su forma. La presencia de muchas partículas de polen en el aire –de tamaño pequeño y uniforme– puede llegar a dispersar la luz como lo hacen las gotas de agua, mostrando colores aún más brillantes. Y, cuando contienen pequeños sacos de aire para ayudar a que el viento los disperse, dan lugar a coronas ovaladas.