14 JAN. 2018 Goazen Iratxe FRESNEDA Docente e investigadora audiovisual Goenkale” desapareció, y con la serie un modo de entender la televisión y el audiovisual de hace unas décadas. Con ella, se fueron algunas oportunidades, pero el esfuerzo que hicieron muchas personas implicadas en aquel proyecto, al margen de las valoraciones de cada cual, fue estimable. Valoro el hecho de hacer, el intento. Recientemente, “Goazen” ha abierto una puerta a las posibilidades que tiene la televisión pública para generar contenidos de ficción “propios” (a pesar de que la serie la produce Pausoka) y que, además, funcionen. Sí, funciona, a pesar de las críticas que puedan hacérsele, el hecho es que un público joven, vuelve a colocarse frente a la televisión cada viernes a las nueve de la noche para ver, reírse y cantar contenidos en euskara. “Goazen” ha recuperado y dado vida al cancionero reciente de Euskadi. Canciones de grupos como Negu Gorriak, Esne Beltza, Hertzainak o Itoiz están ahora en boca de niños y niñas que antes recibían, de forma masiva y dejando poco hueco, estímulos musicales llegados de las producciones más aberrantes, al menos para mis oídos. Me gusta que la serie esté grabada en exteriores, me gusta que bailen, que lo hagan al ritmo del euskara, mejor o peor. Me río y mucho con Ramón Aguirre a pesar de que esté en desacuerdo con incluir un personaje principal religioso en el relato y que desde el punto de vista de los clichés habría cuestiones mejorables. Hay muchas cosas que no me gustan, pero puede ser un impulso para generar contenidos de ficción propios en la televisión de todas, con una mirada algo más contemporánea y cercana. Intentémoslo. Al margen de las críticas que puedan hacérsele a la serie, elhecho es que un público joven, extremadamente joven, vuelve a colocarse frente a la televisión cada viernes.