03 FéV. 2018 Entrevue MANUEL MORENO MAYA «EL PELE» CANTAOR «La riqueza es poder evolucionar sin perder las raíces» Manuel Moreno Maya, «El Pele» (Córdoba 1954), es un cantaor que sabe andar como pocos entre esa línea que separa la pureza y la heterodoxia. Actuó ayer en Barakaldo y hoy lo hace en Gasteiz. La guitarra estará a cargo de su paisano Niño Seve. Dernière mise à jour : 15 FéV. 2018 - 16:19h Curro VELÁZQUEZ GAZTELU David Bowie y Prince descubrieron y amaron al flamenco, gracias a él y a su disco «Poetas de esquinas blandas» (1990). Ambos lo llevaron como telonero en su respectivas giras. Córdoba siempre se ha relacionado con la guitarra flamenca. Usted, siendo de la ciudad de los Omeyas, ¿qué nos puede decir acerca de sus cantaores? Córdoba nunca ha sido tierra de cantaores. Más bien una tierra de tocaores y también de bailaores. Nunca ha tenido la cantera que ha podido tener y tiene lugares como Cádiz, Jerez, Triana. Córdoba ha tenido tan solo dos pilares en el cante: Fosforito y Onofre. Hablamos del maestro Fosforito (Puente Genil, Córdoba 1932), el último en poseer la preciada llave del cante. Recordemos que tan solo la han conseguido Tomás «El Nitri» (1868), Manuel Vallejo, Antonio Mairena, Camarón de la Isla y Fosforito (2005). Y aunque los dos son del terruño, nada que ver la forma de concebir el flamenco con respecto al otro, ¿no? No tenemos nada que ver. A diferencia de Fosforito, que es la cátedra del cante sin lugar a dudas, yo soy un cantaor más vanguardista, buscando siempre nuevas formas. ¿Se puede ser un cantaor innovador, como lo es usted, sin perder las esencia? Precisamente ahí está la riqueza, poder evolucionar sin olvidar las raíces. Y es que en el flamenco, como en todas las artes, está ya casi todo hecho. Yo he sido el que últimamente ha podido aportar nuevos ingredientes al propio cante. Ahí está un tipo de Soleá, que precisamente le llaman “Soleá del Pele”. ¿Por qué hoy en día no se crean cantes nuevos? A partir de hace cien años fue cuando se creó la gran parte de los cantes tal y como hoy los conocemos. ¿Cree que hoy en día hay menos libertad y más prejuicios? A partir de Chacón, del Mellizo, de Manuel Torres y de la Trini, creadores que innoven ha habido muy pocos. Mi aportación sobre todo ha sido en torno a la Soleá y a la Alegría. Como ya sabemos usted le da vuelta y media al cante ya consagrado, creando así nuevas formas expresivas, ¿qué le hace seguir por estos derroteros? Me hace seguir el amor que le tengo al flamenco. En esta vida tienes que estar enamorado de algo y en mi caso es al flamenco, y claro, si no lo vives, pues no inculcas, no arañas. Acaba de celebrar sus cincuenta años en el mundo del flamenco. ¿Cómo ve usted hoy en día la esencia y a los propios artistas del flamenco? La verdad que no la veo. Vamos a ver, yo he sido el primero en hacer fusiones, pero hoy en día hay mucha confusión en lo que se refiere a vender algo como flamenco, cuando realmente no lo es. A mi no me gusta una fusión mal concebida. Se habla mucho de la diferencia de una generación última de flamencos, como la que usted pertenece, en donde pasaron en su día a día bastantes calamidades, fatiguitas para poder sobrevivir, en comparación con esta nueva que parece ser que lo tiene todo más fácil a la hora por ejemplo de grabar, gracias a posibilidades de becas para estudiar flamenco. En fin, que no han pasado carencias. ¿Cree usted que esto repercute de alguna forma en la forma de concebir el cante? Por supuesto que sí. Yo antes con 12 años me iba haciendo autostop, por ejemplo a Huelva para escuchar La Conejilla, o a Regel para aprender de ellos cantar por su tierra. O me he ido a Linares a indagar sobre la Taranta del Tonto. Y hoy en día nada más que tienes que darle a un botón y ya lo tienes todo. Eso sí, las vivencias, que es una piedra angular en el flamenco, eso no se obtiene mediante Youtube. ¿Qué echa en falta hoy en día respecto a la afición y a los artistas flamencos? Originalidad. Se ha perdido la pureza, entendiendo por ella la tradición de un pueblo que sufre, que llora. Otra cosa que reivindico es que tendría que haber una evolución en las letras de los cantes. Se habla mucho de que el flamenco fue nominado por la UNESCO, como patrimonio inmaterial de la humanidad. ¿Cree usted que el flamenco debe estar en la misma quiniela que, por ejemplo, la elaboración del pan de especie de Croacia, los castells catalanes o el misterio de Elche? Con todo el respeto a estas expresiones eso es un papel, que más tarde o más temprano se lo tenían que dar al flamenco. Pero eso no repercute en nada ni al propio flamenco, ni a los que lo hacemos posible. Nos han “endiñao” el título, pero a cambio, ¿qué nos dan?. Todo esto es algo que discutía mucho con Morente, quien tampoco estaba de acuerdo. Para la carrera de Vicente Amigo, cordobés de adopción, ha sido muy importante el arte y la humanidad de El Pele. ¿Qué le ha aportado la guitarra de este a su cante? Vicente me ha aportado mucho. Fui unos encuentros muy bonitos. Yo conocí a Vicente con 11 años y ahí empezamos una carrera juntos. Momentos inolvidables. En el flamenco, como en todas las artes, está ya casi todo hecho. Yo he sido el que últimamente ha podido aportar nuevos ingredientes al propio cante. Ahí está un tipo de Soleá, que precisamente le llaman «Soleá del Pele».